Cultura

Del pesebre de Greccio al verano austral: cómo se celebra la Navidad

Esta nota del Archivo Vecinal recorre el origen de la Navidad, las fiestas de invierno que la precedieron y las costumbres de distintos países, del pesebre a los leños encendidos y las celebraciones de verano en el hemisferio sur. Cierra con enlaces de época a sitios navideños, varios ya fuera de línea.

Cultura11 min de lecturaActualizado el 19 de octubre de 2026

Pesebre en un establo con buey, burro y pastores de espaldas bajo una estrella (imagen generada con AI)
AIEl pesebre, una tradición que se difundió por EuropaImagen generada con AI · Aviso sobre IA

Además de las saturnales de los romanos, los judíos celebraban a mediados de diciembre la fiesta de las luces. Los teutones y escandinavos el solsticio de invierno. En la religión mazdea de Persia, el 25 de diciembre era el “natalicio del invicto sol”, la fiesta principal de Atys, divinidad de los frigios y cumpleaños de Mitra, cuyo culto tenía semejanza con el del cristianismo. Fue el Papa Julio I (337-352), quien escogió el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo. De esta manera se introducía la fe nueva sin destruir totalmente la antigua. Por eso muchas de las solemnidades de la Navidad se han transmitido a través de los siglos como un legado del pasado, como un conjunto de tradiciones antiquísimas, a las cuales se dio una inédita y cristiana significación.

España fue una de las primeras regiones de Europa que celebró la fiesta de la Navidad. De allí se fue extendiendo por otros países, a medida que avanzaba la acción catequizadora de la Iglesia. Inglaterra lideró este acercamiento al espíritu cristiano en el siglo VI, para continuar luego Alemania, en el VIII, en tiempos de San Bonifacio. En Noruega, el despertar a la nueva religión se produce en el X, alentada por el rey Haakón, el Bueno.

Fue San Francisco de Asís, en 1182, quien hizo accesible el lenguaje navideño a la gente común. Y fue él quien armó el primer pesebre en una aldea llamada Greccio, cerca de Asís, y al hacerlo dio uno de los primeros pasos hacia la celebración de la Navidad, tal como la conocemos hoy. En el establo puso animales vivos y esto emocionó a la gente que colmó la Iglesia entusiasmada. El bello y conmovedor pesebre de San Francisco, se difundió rápidamente por toda Europa.

España, país profundamente religioso, tuvo una particular manera de celebrar las navidades. Pesebres y obsequios pertenecen a su mejor tradición. En Castilla y Cataluña se encerraban golosinas dentro de leños (el fió o tizón) alrededor de los cuales los pequeños danzaban y cantaban, en la Nochebuena, canciones alusivas, apaleando al madero hasta que éste descubría sus tesoros. Tales fiestas cayeron en desuso, sustituidas por el árbol de Navidad, costumbre que proviene de los pueblos de la Europa Central. Los arbolitos (pinos o abetos) engalanados, adquieren importancia en la Edad Media, durante la representación de los “Misterios”.

En ellos se tocaban temas religiosos como la Creación, la expulsión de Adán y Eva del Paraíso y la Redención, con el nacimiento, la muerte y la resurrección de Cristo. El árbol, símbolo del Edén y, al mismo tiempo, de las dádivas del Creador, aparecía en esas representaciones y desde entonces fue popularizándose en Europa, luego en América, para extenderse finalmente por el resto del mundo.

En Inglaterra, diversas tradiciones cristianas se confunden en la fiesta de Navidad. Así, San Nicolás se ha convertido en el Papá Noel de los franceses o en el Santa Claus de los ingleses.

Las familias inglesas se reúnen en solemne almuerzo, que reviste un carácter verdaderamente social. Los manjares son exquisitos y por supuesto no faltan ni el tradicional pavo , ni el obligado “pudding”. Se cantan los viejos “Christmas carols”, tanto en las casas como en las iglesias y hasta en las calles. El muérdago decora los ambientes y todo adquiere una honda significación de fraternidad, no exenta de jolgorio. Santa Claus tiene el compromiso de agasajar a los infantes. Ellos saben que el santo desciende y se marcha velozmente por la chimenea. Como epílogo de la reunión familiar, los niños descubren alborozados los regalos dejados por el mítico visitante y la fiesta alcanza su culminación, en medio de la irremplazable algazara de los pequeños.

Fogata en un bosque nevado con figuras de espaldas celebrando el solsticio (imagen generada con AI)
AILas fiestas de invierno anteriores a la NavidadImagen generada con AI · Aviso sobre IA

La navidad americana es prima hermana de la inglesa. En Estados Unidos también Santa Claus desciende por la chimenea durante la noche, para llevar regalos a los niños. Esos regalos los descubren en la mañana del 25, amontonados al pie del árbol de Navidad, iluminado con velitas eléctricas y profusamente adornado. También allí el regocijo de los infantes no tiene límites. En el almuerzo, se cantan villancicos, los cuales se repiten en el transcurso de las visitas que se intercambian durante la velada. Pero en Estados Unidos se registra una marcada diferencia entre las celebraciones de las zonas rurales con la de las grandes ciudades, en estas últimas, el cosmopolitismo ha restringido el sentido religioso de la celebración, pero para los niños urbanos de todas las creencias, la Navidad es la época del año en que Santa Claus los aguarda en las grandes tiendas para escuchar sus pedidos de regalos que luego habrá de dejar en las medias o al pié del arbolito. Se deslizan raudamente en trencitos que pasan a través de mágicos paisajes invernales llenos de árboles con dulces y enormes animales de juguetes. Pueblos antiguos celebraban el solsticio del invierno quemando grandes leños. Esa costumbre se mantiene en varias ciudades, como en Ohío, Cleveland, Palmer Lake, en Colorado y adquiere características de verdadera ceremonia, los leños son quemados en dantescas fogatas de las que participa el vecindario, entre demostraciones de júbilo. La tradición de decorar las casas con siempreverdes y guirnaldas de acebo proviene de los antiguos sajones, mientras los adornos de muérdago pertenecen a los celtas. Originalmente la siempreverde se usaba como un refugio para los espíritus del bosque que se metían en los hogares para escapar del frío del invierno. El acebo y la hierba eran las plantas más apreciadas porque no sólo están siempre verdes, sino que dan frutos también en invierno.

La Navidad sueca, la que tal vez recuerde más las fiestas paganas del solsticio de invierno, ya que se confunde con la fiesta de la luz. El rito se cumple cuando una joven que simboliza a Santa Lucía, recorre las casas con una corona de velas en la cabeza. Su nombre significa precisamente “luz”. Bendice las casas y las tierras. En la noche del 24 cada familia coloca en el centro del patio o del jardín, una gavilla de trigo para los pájaros. Por la noche van al templo en trineo o esquí, llevando antorchas encendidas, con ellas forman una enorme pira en la plaza de la iglesia que alimentará el fuego del solsticio. El bienhechor de la Navidad de los niños suecos no se llama Nicolás, sino Tomte. Es un enano invisible. Cada familia tiene el suyo propio, vive con ella y la noche de Navidad recompensa a los niños que se han portado bien.

En Finlandia, la tarde del 25 de diciembre transcurre entre alegres juegos. Los jóvenes se enfrentan en divertidos torneos, mientras las muchachas se tiñen el rostro de negro y se disfrazan para hacerse irreconocibles. La fiesta termina con los primeros sones de las campanas que llaman a los oficios religiosos.

La Rusia de antaño saludaba a Babuschka, vieja hechicera bienhechora que colmaba de regalos a la juventud. Muchas costumbre de la antigua Rumania y de la vieja Servia son, también , más paganas que cristianas, y en ambos casos están ligadas a la producción de frutos y a la búsqueda incesante de la fecundidad, signo evidente de bienestar.

Familia de espaldas en ronda mirando arder un leño en la chimenea (imagen generada con AI)
AIEl leño navideño que ardía lentamente en el hogarImagen generada con AI · Aviso sobre IA

En Servia, era costumbre elegir un árbol de robusto tronco, al que despojaban de ramas y corteza, y al cual cortaban en trozos, para usarlos como tizón. A uno de ellos se untaba con miel y luego se colocaba en la chimenea, donde se consumía lentamente. Toda la familia lo veía crepitar hasta su extinción, formando círculo alrededor del hogar.

La navidad australiana es época de pleno verano, la familia entera va de picnic y prefiere adornar un árbol llamado “Golden Wattle”, cubierto de hermosas flores.

Francia fue el primer país que adhirió oficialmente al cristianismo y es también el primero que con ese carácter festejó la Navidad. Porque San Remigio eligió, precisamente, esa fecha para el bautismo de Clodoveo, en el siglo V. Actualmente existen en esa nación magníficas costumbres navideñas. El personaje nórdico de San Nicolás, adquirió en ella ciudadanía con el nombre de Papá Noel. Las familias asisten a misa de Nochebuena, mientras los niños, como todos los niños del mundo, esperan con ansiedad el momento de ir a retirar sus juguetes de los zapatos. En otras familias, es bajo el árbol de Navidad, un pinobeto, donde los regalos aguardan a los infantes. Se dice que fue la emperatriz Eugenia, durante el segundo Imperio, la que introdujo el árbol navideño, inspirada por la reina Victoria de Inglaterra.

En Checoslovaquia, la gente joven tiene una curiosa manera de festejar la Navidad, en Nochebuena, grupos de animosos muchachos se dirigen hacia los lagos y con sus manos rompen el hielo de la superficie. El ritual se completa con la invocación de la imagen del prometido o prometida que debe patentizarse en las aguas.

La familia se reúne luego en torno a la mesa navideña, los restos del festín son guardados 48 horas, después de lo cual el jefe del hogar los esparce y entierra para fecundar el suelo. También es esta acción hay una especie de resurrección y de fecunda espera.

Italia es el país de los pesebres, ya que en él surgieron por inspiración de San Francisco de Asís y porque en él se construyen los más hermosos y espectaculares. La Navidad o Natale es un día solemne, una fiesta de la familia, del amor y de la fraternidad. La misa de medianoche, o de Gallo, como suele llamársela, forma parte de las más arraigadas tradiciones. Para los italianos no es una fiesta para realizar regalos. Estos se harán para la Epifanía, de acuerdo con una costumbre muy antigua, que por esa razón se ha transformado en una fiesta popular.

En las Antillas, territorio, exuberante, cálido y despreocupado, existe como un calidoscopio en el que se mezclan las fiestas de Navidad, la Epifanía y Año Nuevo. Por esa razón los Reyes Magos se presentan en Nochebuena con regalos consistentes en ron, azúcar y café, tres productos que abundan en esa prodigiosa tierra.

En Madagascar, bajo el cálido sol africano, también se celebra la fiesta cristiana. Los nativos a veces recorren varias leguas para llegar al pesebre que se ha instalado a la sombra de un palmar, al cual le hacen marco miríadas de flores multicolores y largas lianas.

En otro extremo del mundo, con otro clima y otro paisaje, hay hombres que viajan en trineos o esquís para celebrar las navidades en comunidad. Son los esquimales, que se deslizan sobre el suelo helado para llegar a la misión. Luego, en pocos minutos levantan su iglú para refugiarse en espera de la misa de media noche. Los villancicos son cantados en lengua esquimal y después de la ceremonia tiene lugar la gran cena alrededor del padre. Los exquisitos platos incluyen oso cocido, caribú crudo y salmón asado.

Picnic navideño de verano bajo un árbol de flores amarillas cerca de la playa (imagen generada con AI)
AIEn el hemisferio sur, la Navidad llega con el calorImagen generada con AI · Aviso sobre IA

En la ciudad canadiense de Québec se espera también la Navidad con amigos y familiares. Se baila el “square dance” de antaño, se bebe buena cerveza y se fuman típicas pipas de marlo. Se entonan villancicos tradicionales y se va a misa en trineo, tirado por caballos cuyos arneses están adornados con cucardas y cintas multicolores.

En muchas poblaciones de México, América Central y en el norte del Brasil sobreviven aún autos sacramentales que fueron comunes en Europa durante la Edad Media. Las representaciones, llamadas pastorales o pastores, se desarrollan por lo general en una plaza pública, en el atrio de una iglesia o en zonas rurales. Se revive, a través de ellas, el episodio de la adoración de los pastores al Niño Jesús. En algunas regiones de Sudamérica existe una abigarrada mezcla de creencias cristianas y ritos precolombinos, que le dan un color muy especial a la celebración. Son notables así las chirimías colombianas de Cauca; algunas fiestas de la cosecha en zonas rurales bolivianas y pintorescos festivales como el de la Noche de Rábanos, en Oaxaca, México, que tiene lugar el 23 de diciembre. Alrededor de la plaza principal hay quioscos decorados con rábanos tallados en forma de animales y personas y gente vestida de rábanos baila y se divierte al aire libre.

En Brasil, los presepios o lapinhas son a veces tan fabulosos y complicados que empiezan sobre una mesa y terminan llenando toda una habitación, allí también la celebración de la Navidad tiene un sentido alegre y bullicioso.

En Perú, la Navidad se celebra según la tradición profundamente católica heredada de España. Es la fiesta del hogar, de la amistad y de la bienaventuranza. Es el mismo espíritu que predomina en la Argentina, Uruguay, Paraguay y otros países del cono sur, donde el nacimiento de Jesús, estrecha lazos, borra resquemores y hermana las almas en un sentimiento profundamente cristiano.

Millares de peregrinos cristianos de todos los países se congregan año a año en los Santos Lugares para conmemorar el aniversario del nacimiento de Cristo al mundo. Las rocosas colinas de Judea reciben el aliento y la fe de los hombres de buena voluntad que con velas encendidas en sus manos se dirigen a la misa pontificial que se oficia anualmente en Santa Catalina, la iglesia que se eleva sobre la gruta donde según la tradición la Virgen María dio a luz al Mesías. El milagro del nacimiento cobra vigencia en toda su dimensión humana, en toda su elevación divina.

El punto de partida de esta maravillosa aventura humana tuvo lugar hace 2000 años en Belén, humilde pueblo perdido entre las áridas montañas de Judea. Las saturnales, el culto de Mitra o las fiestas paganas del solsticio de invierno mucho tuvieron que ver con la iniciación de los festejos. Pero mientras aquellas prácticas fueron olvidadas por la evolución lógica de las sociedades, la permanencia del espíritu de Navidad se debe a su irrenunciable mensaje de paz, de solidaridad y de comprensión entre los hombres, más allá de las diferencias raciales, sociales o ideológicas.

Aída Colombo

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