El gobierno del presidente argentino, Mauricio Macri, planea aumentar los precios de la gasolina argentina en un 50% después de meses de protestas contra las alzas polémicas en el país. Sin embargo, el alza de precios funcionará en un sistema de tarifas progresivas con una diferencia significativa entre la cantidad cobrada a los usuarios con diferentes niveles de demanda, a partir de ajustes mínimos para aquellos que consumen la menor cantidad de energía.

De acuerdo con la estimación que las empresas privadas presentaron al Ministerio de Energía, el precio a todos los segmentos del mercado representaría aumentos para el consumidor final de entre el 50% y el 75%, una auténtica barbaridad. El precio de la gasolina argentina, que ha aumentado considerablemente durante el primer año de Macri, será sólo uno de los aumentos de los precios de los servicios públicos en 2017.

En octubre, Macri aprobó una subida de los precios de la gasolina argentina del 300% al 500% y proyectó aumentos continuos hasta 2019 a pesar de movilizaciones constantes contra las políticas neoliberales de la administración en todo el país. Las tarifas para los residentes se actualizarán cada abril y octubre de cada año usando el tipo de cambio en ese momento con el objetivo de eliminar todos los subsidios.

Desde que llegó al poder, el gobierno de Macri aprobó una serie de medidas neoliberales que han sacudido la economía aumentando el precio de la gasolina, el gas, el transporte público y la electricidad.