Con una estrella roja y el rostro del Che Guevara blasonado a su lado, la ambulancia serpentea a través de las sucias calles de Villa 1-11-14, una extensa urbe de Buenos Aires tan descuidada por el gobierno de la ciudad que ni siquiera tiene un nombre. Esta situación ha hecho que los activistas argentinos ayuden a dichas chabolas olvidadas.

Debido a que se criaron en los propios barrios de chabolas, estos miembros del colectivo pueden entrar en áreas donde una combinación de delitos relacionados con las drogas, el aumento de la pobreza y la negligencia gubernamental conspiran para dejar a una multitud de personas fuera del alcance de los servicios sociales regulares.

Sus servicios son muy necesarios. Se estima que aproximadamente un total de 1,5 millones de argentinos cayó por debajo de la línea de la pobreza en año 2016, alcanzando en total esta situación unas 13 millones de personas -o 32,9% de la población- según un informe publicado este mes por el Observatorio de la Deuda Social de la prestigiosa Universidad Católica de Argentina.

La figura se burló de las promesas electorales del presidente de centro-derecha Mauricio Macri, un rico empresario que asumió el cargo en diciembre de 2015 con la promesa de “pobreza cero”.

Dirigiéndose al país al día siguiente de la publicación de las cifras antes mencionadas, Macri dijo: “Cuando hablamos de cero pobreza, no estamos hablando de un día para el otro, estamos hablando de un objetivo”. Las nuevas cifras de pobreza coincidieron con el creciente descontento social, incluyendo una ola de protestas de maestros que exigían que sus salarios se alinearan con el índice de inflación del 40% en Argentina.

“Estamos creciendo de nuevo y las cifras lo demuestran”, dijo el jueves el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, señalando que el PIB subió un 0,5% y un 0,1% durante los trimestres tercero y cuarto del año pasado – a pesar de la caída media del PIB del 2,3% para todo el año.

¿Qué te parece la actitud de los activistas argentinos ante la situación?