| SOBRE las VACUNAS |
Por favor consulte a su médico para la recomendación apropiada de una vacuna en particular
| Durante el embarazo |
| Hay que considerar tres aspectos: si puede existir un riesgo aumentado de efecto adverso, si el riesgo de exposición de la mujer es alto y si la infección puede ser de riesgo para la paciente o el feto. Si bien es cierto que la única vacuna recomendada de rutina es la antitetánica, existe evidencia de que otras vacunas, como la antiinfluenza, la antineumocócica o la vacuna contra la hepatitis B son seguras. Estas deben ser indicadas si la mujer embarazada tiene riesgo de contraer una enfermedad grave o complicada. Las vacunas a virus vivos están contraindicadas, por lo cual es de suma importancia tratar de inmunizar a las mujeres no protegidas o verificar, antes del embarazo, si los esquemas de triple viral están completos. A pesar de la preocupación que puede causar la vacunación antirubeólica accidental durante el embarazo, no hay evidencia acumulada de efecto adverso relacionado con esta vacuna durante el período de embarazo. |
| Vacunas simultaneas |
| En la actualidad no se conocen contraindicaciones para la aplicación simultánea de las vacunas en los niños y lactantes. La simultaneidad en la administración tampoco afecta la eficacia y seguridad de las vacunas. Habitualmente, la inmunidad que brinda una vacuna no se altera por las respuestas de otras; sin embargo, la administración simultánea de la vacuna Sabin y las vacunas contra el cólera y la fiebre amarilla constituyen una excepción, por la interferencia entre los serotipos de poliovirus que componen a la primera. Esta situación se basa en que las respuestas de anticuerpos de ambas vacunas se ven disminuidas cuando se administran simultáneamente, o bien separadas por un corto período. La aplicación de estas vacunas debe hacerse con un intervalo mínimo de tres semanas. Las vacunas triple viral, triple bacteriana, cuádruple (DPT más anti Haemophilus influenzae) y Sabin han demostrado tasas similares de efectividad y efectos adversos, comparadas con su administración en momentos diferentes. Por lo tanto, todas las vacunas, con excepción de aquellas contra el cólera y la fiebre amarilla, pueden ser administradas en forma simultánea sin modificar su eficacia y seguridad. En la mayoría de los casos, además, se reducen de esta forma las oportunidades perdidas en inmunización. |
| Administración de dosis de vacunas de diferentes laboratorios |
| Las vacunas producidas por diferentes laboratorios, y administradas de acuerdo con las indicaciones, son consideradas intercambiables, a pesar de que, para algunas de ellas, existe muy poca documentación. |
| Es necesario tener adrenalina u oxigeno cuando se administra una vacuna? |
| Sí. Es necesario, pero en la practica no se utiliza, es decir en los centros de vacunación del distrito de Florencio Varela no hay adrenalina, y en muy pocos centros, oxigeno; si bien es cierto que todo el personal que administra productos biológicos esta entrenado para el tratamiento de las reacciones anafilácticas, y sabe cómo se administra, por ejemplo, la adrenalina, no está autorizado realizar ninguna practica sin orden médica. |
| Conservación de las vacunas |
| El rango de conservación
de las vacunas es de 2º a 8º C. Un inadecuado procedimiento de conservación
en frío de las mismas puede contribuir a fallas en su efectividad y/o
producir efectos adversos. Algunas vacunas son sensibles a los aumentos
de temperatura, por ejemplo, la vacuna Sabin, la antisarampionosa y
la de la fiebre amarilla, y otras, a la congelación; en este último
grupo se encuentran la antitetánica, la antidiftérica, la polio inactivada,
las vacunas anti H. influenzae tipo b, antihepatitis B y la antigripal.
Por otro lado, algunas de las vacunas que no fueron conservadas bajo
este rango de temperaturas pueden presentar evidencias físicas de alteración
(grumos difíciles de disolver con la agitación), pero otras no. Es importante,
conocer las recomendaciones de los laboratorios, que figuran en los
prospectos. ver 10 puntos básicos para la conservación de vacunas |
| Vacunas para los trabajadores de la salud |
| La vacuna contra la hepatitis B, es la más importante, por las siguientes razones: la hepatitis B es una enfermedad transmitida por sangre, producida por un virus 100 veces más infectante que el virus HIV; por ejemplo, frente a un accidente punzante con aguja contaminada con sangre infectada con HIV, la probabilidad de contagio es de alrededor del 0,4%, mientras que si lo mismo ocurre con un elemento contaminado con virus de hepatitis B, es del 30%. Por otra parte, los pacientes con hepatitis B tienen la probabilidad de transformarse en portadores crónicos (10%) y posteriormente, padecer cirrosis. Lo más grave aún es que los pacientes con cirrosis relacionada con hepatitis B tienen un riesgo 247 veces mayor de contraer cáncer hepático que la población en general. El cáncer hepático es el único cáncer que se previene con una vacuna. La vacuna doble adultos, cuya aplicación se recomienda cada 10 años en la población general, también es indispensable para los trabajadores de la salud. Otra vacuna especial es la antigripal, para el personal que atiende a pacientes de alto riesgo. También todas las mujeres en edad fértil deberían conocer su estado serológico frente a la rubeola, y en el caso que fueran negativas, deben vacunarse. |
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