La ilustre Violeta Shinya.

Hermosa fotografía tomada en 1917, en Colegiales, Violeta niña, junto a su abuela, Hellen Harris Hudson de Denholm. Los rasgos reflejan similitud con su hermano, Guillermo Enrique Hudson.

En 1998, cuando fue nombrada Ciudadana Ilustre de Florencio Varela. A su derecha, Ludovico Pérez, ilustrador de dos ediciones de "El Ombú" y una de
"Allá lejos y hace tiempo"; Vicente Bruno Lentini, presidente de la
Unión Industrial de ese distrito y la Lic. Ana M. De Mena, autora de esta columna de El Muro. Menuda, temperamental y con rasgos orientales en el rostro enmarcado por anteojos al estilo de Victoria Ocampo, Violeta Shinya (10-8-1910) dio muestras de carácter en toda su trayectoria. No es para menos: ella desciende de samurai, por vía de su padre, Yoshio Shinya, primer inmigrante japonés en Argentina, a la que llegó en la Fragata Sarmiento. Su madre era Laura Hudson Denholm, hija de Mary Ellen Harris Hudson de Denholm, hermana menor de Guillermo Enrique Hudson.

Cuando apenas tenía cinco años, Violeta perdió a su mamá, quedando a cargo de su padre y de su abuela materna. El Sr. Shinya nunca tuvo cargos oficiales, pero fue un entusiasta de la vinculación sudamericana-japonesa, para la que trabajó divulgando artículos en prestigiosos diarios argentinos, uruguayos, chilenos y japoneses. Violeta recibió de él una sólida educación, la orientación humanista, y repitió en sus actividades esa impronta pionera de su padre. Ella fue la primera maestra normal nissei en Argentina. Egresó de la Universidad de Buenos Aires, como Profesora en Letras y como tal también es la primera universitaria nissei de nuestro país.

Con valiosos recuerdos de las cartas que G. E. Hudson le enviaba a su abuela y ésta leía y comentaba y un riquísimo anecdotario del vínculo familiar con el destacado escritor criollo, Violeta ha trabajado incansablemente en la divulgación de la obra hudsoniana. Destacó en él su condición de ornitólogo, naturalista, sociólogo, arqueólogo, ecólogo y escritor.

Ella tradujo "El ombú" (Santiago Rueda, 1977); "Un naturalista en el Plata" (Híspamerica, 1980); "La edad de cristal" (Monte Avila, 1981); "Un niño perdido" (ACME, 1985); "Días de ocio en la Patagonia" (Hispamérica, 1986) y "Páginas luminosas" (Orión, 1986.

Durante veinticinco años fue docente y desde 1967 en que se inauguró el Museo y Parque Evocativo "G. E. Hudson" -sobre lo que fue la estanzuela "Los veinticino ombúes", actual partido de Florencio Varela, donde había nacido el escritor- hasta 1991, Violeta dirigió la entidad. Hizo varios viajes al exterior divulgando la figura de su tío-abuelo y contribuyó a convertir el predio en Parque Ecológico Cultural. También es miembro fundadora de la Asociación Amigos del Parque, la que presidió durante varios años.

Anualmente, para el 4 de agosto, fecha natal del autor de páginas memorables, Violeta concurre al solar de su pariente y acompaña los actos de homenaje. En 1998, fue nombrada merecidamente Ciudadana Ilustre de Florencio Varela, en reconocimiento por su labor cultural.

En el año 2000, con motivo de su aniversario, un grupo de amigos la agasajó en Buenos Aires, por sus activísimos y prolíficos noventa años. Hoy, retirada, sigue atenta al quehacer cultural y ordena sus recuerdos.

El Muro: http://www.elmurocultural.com/literaguia.html
por Ana María De Mena