Collegium Musicum de Buenos Aires

Por primera vez en Sudamérica, el Collegium Musicum de Buenos Aires, institución que desde su fundación, en 1946, se ha dedicado a la enseñanza de música antigua, de cámara y orquestal, abrió una escuela de blues en donde no sólo se aprende a ejecutarlo con destreza, sino también la manera de transformarlo en un apasionante medio de vida.


Blues. A casi 400 años de los albores del género, el prestigioso Collegium Musicum de Buenos Aires creó este año la primera escuela de blues de Sudamérica. Se trata de un proyecto único en su tipo, gestado para cubrir un vacío que existía en el ámbito académico de la música, ya que a pesar de haber una gran cantidad de conservatorios de jazz, tango, folklore, música clásica o rock, hasta el momento ninguna institución ofrecía un espacio donde se pudiera estudiar tanto a nivel teórico como práctico el ritmo que es raíz del jazz y del rock, al tiempo que reúne en el país a miles de fanáticos, devotos de Steve Ray Vaughan, B.B. King o de Pappo, el crédito local. • La práctica tambien cuenta A partir de ahora y merced a la iniciativa del Collegium Musicum, quienes lleven la impronta del alma negra pueden estudiar y aprender los secretos del blues con docentes de trayectoria nacional e internacional. Además, la carrera inculcará los conocimientos prácticos necesarios para hacer de él un redituable medio de vida. «Salvo los esfuerzos de docentes que enseñan un instrumento en forma particular, no había ningún lugar que armara un programa de enseñanza global en relación al blues. Al mismo tiempo, sabemos que hay mucha gente a la que le da vergüenza ir a un profesor particular, y que, además, necesita estar contenida en un orden institucional que le brinde una pauta con materias. Por eso fundamos la escuela -explica su director, Gabriel Grätzer-. También nos interesa mostrarles a nuestros alumnos de dónde viene el blues. Que sepan que detrás de esas figuras hay un Muddy Waters, hay un John Lee Hooker, hay blues de los años ’20.» A través de un recorrido cronológico y apelando a diversos soportes -videos, desgrabaciones originales reproducidas en CD o en vinilo, mapas y cuadros sinópticos-, la intención es que el alumno reciba un amplio y pormenorizado panorama a nivel histórico, social y musical de la evolución del blues desde su génesis a comienzos del siglo XVII hasta la actualidad. La faceta práctica ocupa un lugar destacado en la carrera, que no exige al interesado ningún requisito o conocimiento especial para ingresar, salvo que sea mayor de 13 años. «El proyecto es que puedan ir conformando bandas y puedan complementarse entre sí. No queremos que la escuela sólo se limite a formar músicos individuales. Después de todo, hay muchos conservatorios que enseñan el aspecto teórico en un nivel muy alto, pero una vez que el alumno sale con el título, lo pone en el cuadrito, lo cuelga en su casa y cuando tiene que salir a buscar lugares, a conectarse con músicos, hacer prensa o elegir un estudio de grabación, está completamente desorientado», ilustra Grätzer. • Reducir la brecha En este sentido, una de las prioridades de la escuela es ayudar al músico especializado en blues a reducir al máximo la brecha que existe entre la instancia de aprendizaje y el momento en que deba salir a tocar a nivel profesional. «Lo que nosotros fuimos aprendiendo como hormiguitas y nos insumió quince o veinte años, ahora queremos transmitírselo a nuestros alumnos para allanarles el camino -explica Grätzer-. Todo lo que ya ganamos, se lo queremos facilitar para que tengan una posibilidad más directa y concreta de vivir de la música. Por eso, vamos a darles salida para que graben, vamos a generar audiciones de alumnos para que puedan ir manejando la parte de la prensa, etc.» • Materias El plan de trabajo está estructurado en cuatro niveles de un año de duración cada uno. El primero -nivel inicial- está reservado para aquellas personas que no sepan nada en cuanto al estilo o la ejecución de instrumentos. «A partir del año que viene -anuncia Grätzer- vamos a incorporar el ensamble musical.» Es decir, propiciar que los alumnos que se dediquen al bajo, piano, batería, guitarra eléctrica o armónica se reú- nan para tocar juntos y vayan aprendiendo la dinámica de hacer blues en grupo y la interacción que esto requiere. Además, las materias de la escuela de blues están organizadas en tres áreas bien definidas; Enseñanza del Instrumento, que instruye la ejecución de la guitarra acústica (para blues folklórico de los años ’20), guitarra eléctrica (blues de los años ’50 en adelante), bajo eléctrico, contrabajo, batería, piano, armónica y canto. El aspirante a blusero debe elegir uno en el cual especializarse, aunque durante la carrera también tendrá contacto con los demás. Por otra parte, el instituto está equipado con todos los instrumentos, al igual que con consolas y amplificadores, de manera que el alumno no está obligado a tener uno propio o a llevar el suyo, salvo por razones de comodidad o preferencia. En el área Lenguaje Musical se enseña teoría musical aplicada al blues, estructuras y cuestiones de acentos relacionadas con el estilo o con sus afines (baladas, negro spirituals, etc.), mientras que Historia del Blues se puede cursar como una materia independiente, sin ser necesariamente alumno regular de la escuela, abonando un arancel especial de $ 40. La carrera tiene un arancel de $ 100 mensuales y una matrícula anual de $ 20. La escuela también brinda charlas, talleres, clínicas y beneficios para los asociados e importantes descuentos en el precio de las entradas a conciertos. • Salida laboral Son muchas las alternativas con las que contará un egresado de la escuela para trabajar en el mundo del blues. Tocar en un café concert, un restorán, un country, centros culturales, fiestas diplomáticas, viajes al interior del país, trabajar con productores o para productoras, hacer presentaciones en radio y televisión, cumpleaños o casamientos, son algunas de las posibilidades que tiene un blusero para ganarse la vida con el género musical que lo apasiona. Según Grätzer, en sus comienzos un blusero puede obtener estimativamente ingresos por $ 800. A partir de allí, no hay límites. Todo dependerá del resultado que arroje la combinación entre su talento artístico, su capacidad para mostrarse y relacionarse con músicos y productores, y cuánta energía destine a potenciar su propia carrera artística, que puede coronarse en el armado de un grupo propio, la grabación de un disco y por qué no, algún día iniciar giras a nivel nacional y en el exterior exportando el blues local al mundo.

 

PABLO VASERMAN
Suplemento Ambitoweb 17/02/01

Domicilio: Ciudad de la Paz 1831 e/ Sucre y La Pampa Bº de Belgrano - Ciudad de Buenos Aires - Argentina -Tel. 054 -011- 4785-4002



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Actualizado: 26 de octubre de 2004 .