Un
material inédito en castellano de una de las figuras más
geniales del siglo pasado, Sigmund Freud. Pero también por
su carácter inusual, de ser una de las poquísimas
entrevistas que Freud concedió en su vida. Esto último
le confiere sin duda un tono sumamente particular, en el que la
proximidad originaria del texto a la voz, al diálogo vivo,
nos acerca de un modo peculiar la presencia
cautivante de esta figura mayor del pensamiento universal. Corresponde
atribuir el rescate de este precioso material a la Revista Internacional
de Historia del Psicoanálisis, fundada y dirigida por Alain
de Mijolla. Es en base a esta re-edición francesa que presentamos
la entrevista a Sigmund Freud aparecida en 1933 en Viena.
"Las
neurosis, enfermedades de época".
¿Qué
éxitos terapéuticos permite el psicoanálisis?
Por el Prof.
Sigmund (sic) Freud (extractos de una conversación)".
La entrevista
está firmada " N.B.". En una carta (del 30 de noviembre
de 1989)
Eckart Früh me recordaba que en mayo de 1932 se había
festejado el
10° aniversario del dispensario vienés de psicoanálisis
(el
Psichoanalytisches Ambulatorium dirigido por Eduard Hitschmann 8).
Aquel que tiene el honor de entrevistar al Prof. Dr. Freud está
fascinado por la extrema tensión intelectual, por la formidable
concentración que emanan de este gran sabio que el mundo
venera
como el inmortal fundador y maestro del psicoanálisis.
"¿En qué consisten las conquistas y posibilidades
Inmediatas del psicoanálisis?", le pregunté a
Sigmund Freud.
"En la terapia de las neurosis y de ciertas psicosis, en ciertos
casos de modificación fundamental del carácter, a
incluso en ciertas
formas de clivajes de conciencia Bewutseinspaltung. (esquizofrenia)",
responde Freud, "los éxitos del psicoanálisis
son indiscutibles." Pero
sobre todo la impregnación progresiva de la conciencia por
el
psicoanálisis tiene una importancia fundamental. Se pueden
curar
tanto problemas psíquicos como disfunciones orgánicas
partiendo de
los síntomas. Porque todas las manifestaciones del individuo,
por
ínfimas a incoherentes que parezcan, son síntomas
determinados por
las causas de su estado y de su enfermedad psíquica.
Pregunta: ¿El psicoanálisis no ha ampliado el campo
de las
leyes del determinismo hasta las modificaciones más finas
de
la existencia?
Freud: En psicoanálisis se trata menos de explicar el sueño
en sí
mismo que de desenmascararlo como síntoma y de formar un
diagnóstico gracias al sueño. Como es sabido; el enfermo
encuentra
en el transcurso del análisis la vía que lo reconduce
hacia sí mismo.
Se trata de conocer las causas reales de nuestros conflictos, pero
también las de los conflictos entre comunidades y pueblos.
Pregunta: Teniendo en cuenta la duración y el costo de un
tratamiento, ¿no se podría decir que un muy escaso
número
de enfermos puede acceder al beneficio de un tratamiento
psicoanalítico?
Freud: Ciertamente, hay numerosos límites del tratamiento
psicoanalítico. Primero que nada las alteraciones orgánicas,
pero
también el límite de edad, ya que el psiquismo de
un hombre que ha
pasado sus cincuenta años deviene relativamente coriáceo.
En ese
caso el material psíquico acumulado a explorar es demasiado
para ser
abarcado. El tratamiento es, entonces, desde un cierto punto de
vista
proporcional a la edad; y el problema deviene, con los años,
casi
insoluble.
La enfermedad como medio de autodefensa
Pregunta: ¿Y la aplastante mayoría de enfermos, los
pobres?
Freud: Con respecto a los pobres -es realmente triste y espero
que no se quiera interpretar mi comentario como cínico -,
para los
pobres las neurosis no
significan solamente una enfermedad, sino también uno de
los
elementos de la autodefensa en la lucha por la existencia. Hemos
tenido muchas veces la experiencia, cuando ejercíamos
gratuitamente, de comprobar que los pobres no querían dejarse
liberar de su sufrimiento hasta tanto no sobreviniera un cambio
en
su situación material. Y esto es muy comprensible, ya que
deben
frecuentemente a su enfermedad ciertas consideraciones que no
podrían esperar, en su posición social, de estar sanos.
Todos nuestros
esfuerzos se dirigen a adquirir y ampliar conocimientos sobre las
funciones psíquicas estandarizadas y a preservar, gracias
a una
profilaxis generalizada, la constitución desde la infancia
de los
impulsos y fobias reprimidas.
Higiene mental
Pregunta: ¿No hay un cierto peligro de perturbar el
desarrollo normal del niño con esta profilaxis?
Freud: Una higiene mental que sepa prevenir es, sobre todo
durante estos años de crecimiento, tan saludable como la
higiene
corporal. Incluso en el caso del tratamiento de un niño tan
neurótico
como Juanito, que he descrito en detalle, la intervención
psicoanalítica ha ejercido una influencia favorable sobre
su desarrollo
psíquico, sin dejar marcas visibles en su recuerdo. Pude
convencerme
de ello cuando reencontré a Juanito a sus diecinueve años,
catorce
años más tarde.
Pregunta: ¿Cómo se evita lo arbitrario en la interpretación
de recuerdos, asociaciones de ideas, sueños, y de manera
general, en todo el tratamiento psicoanalítico?
Freud: Las variantes de las formas de manifestación que puede
tomar un impulso reprimido en figuras libidinales son infinitas,
y las
sublimaciones de este impulso engloban, por así decir, la
totalidad de
las aspiraciones humanas. Se trata para nosotros, como en el caso
del sueño, menos de una explicación de una dogmática
casuística que
de tratar síntomas. El método psicoanalítico
es esencialmente
dinámico; tenemos en cuenta la gran fineza, de las metamorfosis
ininterrumpidas de la libido. De allí resulta el problema
candente que
yo llamo "transferencia". Una represión de los
impulsos cuyo origen el
análisis todavía no pudo aclarar. Se trata de efectos
siempre prontos
a adaptarse, a transformarse según las circunstancias y,
en el caso
del tratamiento psicoanalítico, a transferirse sobre el médico.
La
complejidad y la variabilidad de setos factores imponen al médico
la
necesidad de un control extremadamente estricto de sus investigaciones,
en las que lo arbitrario se toma en cuenta.
Pregunta: ¿En qué medida contribuye la crisis mundial
al
desarrollo de las neurosis, a esta "angustia sexual"
frecuentemente evocada?
Freud: No soy el autor de esa expresión, que se ha transformado
en un slogan que generalmente se atribuye al psicoanálisis.
En mi
opinión, la "angustia sexual" se atenuó
en nuestro continente gracias
a la mayor libertad de hábitos desde la guerra. Pero si por
un lado
hay menos neurosis suscitadas por la represión de los instintos,
se
constata por otro un recrudecimiento a las neurosis de todo tipo,
causadas por la licencia de los instintos. La aspiración
de las masas
decepcionadas y desanimadas a lo desconocido, a la "aventura"
explica muy bien estas neurosis. El psicoanálisis aporta
tanta claridad
saludable corno la elucidación de ciertas leyes económicas.
Vuelve
capaces a los hombres que sufren de una mayor resistencia al
develarles las causas objetivas de su situación, conteniendo
de este
modo el miedo torturante de un golpe de suerte o de una "mala
suerte" personal.
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