Fragmento de Nietzsche.


Nosotros, moradores o, por lo menos, huéspedes de paso de numerosas regiones del espíritu; nosotros que hemos sabido siempre evadirnos de los rincones oscuros y regalados dónde el amor o el odio preconcebidos, la juventud, el origen, el azar de los hombres o de los libros, o incluso el cansancio de las peregrinaciones parecían querer retenernos; llenos de malicia frente a las seducciones de la servidumbre que se ocultan en los honores, el dinero, las funciones públicas o los arrebatos de los sentido; agradecidos incluso a la desgracia y a las enfermedades porque nos han liberado siempre de alguna regla y del 'prejuicio' ligado a ella; agradecidos a Dios, al diablo, a la oveja y a la lombriz que hay en nosotros; curiosos hasta el vicio, investigadores hasta la crueldad, prestos a asir a manos llenas lo que repugna a los demás, capaces de digerir lo que hay de más indigesto, aptos para todos los oficios que exigen sagacidad y sentidos aguzados, dispuestos a todos los peligros gracias a un exceso de 'libre arbitrio'; poseyendo almas diversas, en la fachada, y en el patio posterior, cuyas últimas invenciones nadie penetra fácilmente; ricos en primeros planos y en segundas intenciones que nadie escruta hasta el fondo; ocultos en un manto de luz, conquistadores bajo nuestros aires de herederos y disipadores, ocupados en clasificar, en coleccionar hechos desde la mañana a la noche, avaros de nuestra riqueza y de nuestros cajones atiborrados, diestros para saber lo que hay que aprender y lo que hay que olvidar, inventores de esquemas, a veces orgullosos de nuestras tablas de categorías, a veces pedantes, a veces búhos laboriosos incluso en pleno día y, cuando es precios espantapájaros (y hoy hay que serlo, al menos en la medida que somos amigos de la soledad, amigos innatos, jurados, de nuestra propia y profunda soledad, la de medianoche y la de mediodía): he aquí la especie de hombres que somos, espíritus libres..., y quizá seáis vosotros un poco semejante a nosotros, vosotros a quienes veo llegar, vosotros, los nuevos filósofos.


Más allá del bien y del mal.


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