Toronto
La XVI Conferencia Internacional sobre el Sida de Toronto finalizó hoy con llamamientos a la clase política para reforzar la lucha contra la enfermedad y críticas por parte de organizaciones no gubernamentales, que lamentaron que la reunión finalizara sin promesas económicas suficientes.
"Debemos mantener la presión sobre los países del G-8 para que cumplan con su compromiso con el acceso universal a la prevención, el tratamiento y el cuidado hasta el año 2010", pidió el especialista argentino Pedro Cahn, nuevo director de la Sociedad Internacional de Sida y de la próxima conferencia, que se realizará en .
El director de esta conferencia, Mark Wainberg, entregó hoy en Toronto un globo de vidrio a los organizadores del próximo encuentro.
Desde el inicio de la conferencia, el domingo pasado, murieron en todo el mundo unos 38.000 infectados con HIV. "No necesitamos más declaraciones. Es hora de cumplir con las responsabilidades dadas", dijo el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Anders Norström. Una de las tareas importantes es formar a la cantidad suficiente de médicos: "En el este y centro de Africa hay menos médicos que los participantes registrados en esta conferencia", señaló.
"Tenemos todos los conocimientos científicos para salvar a millones de personas. Ahora necesitamos la voluntad política a largo plazo para hacerlo", dijo Peter Piot, director del programa de Naciones Unidas ONUSIDA para la lucha contra el HIV/sida.
Según el experto, los problemas causados por el sida son similares al cambio climático o las guerras que se prolongan durante mucho tiempo. Piot señaló que en los últimos 25 años el virus de inmunodeficiencia ha matado a unos 25 millones de personas, y consideró que se debe aprender de esta experiencia.
"Si dejamos pasar esta oportunidad, porque no actuamos o no nos fijamos unos objetivos cuantificables, sería una vergüenza", dijo Helene Gayle, quien dirigió hasta ahora la Sociedad Internacional del Sida y fue una de los dos presidentes de la reunión en la ciudad canadiense.
El Congreso Mundial sobre el Sida fue la mayor conferencia celebrada hasta ahora sobre la enfermedad. La próxima reunión de características similares se celebrará dentro de dos años en México.
El enviado especial de la ONU para HIV/sida en Africa, Stephen Lewis, pidió proteger de la infección a los niños que están en el vientre de la madre y sobre todo detener la violencia sexual contra las mujeres. Los estados del G-8, en cambio, pusieron en duda la lucha contra el HIV/sida al no cumplir con sus promesas financieras.
La organización alemana Alianza contra el Sida calificó de "una bofetada en la cara de los pobres que esta conferencia finalizara sin promesas financieras suficientes", para la lucha contra la enfermedad.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) exigió igualmente mayores recursos para la protección de los recién nacidos ante el mortal virus. Según la organización, pese a que hay medicamentos baratos, hasta ahora menos del 10 por ciento de las embarazadas seropositivas tienen acceso a un tratamiento amplio.
La organización católica de ayuda al Tercer Mundo Misereor instó a las compañías farmacéuticas a liberar sus patentes para la producción de medicamentos en los países en vías de desarrollo y consideró que sólo así se podrá fabricar preparados económicos.
Durante el congreso, muchos de los cerca de 24.000 participantes lamentaron una y otra vez que los países industrializados del G-8 no cumplan con las cantidades prometidas para la lucha contra el sida y que por ello mueran muchos millones de personas debido a la enfermedad.
ONUSIDA estimó en 18.100 millones de dólares la cantidad que se necesita para la lucha contra el sida en 2007, pero afirmó que hasta ahora sólo se han prometido unos 10.000 millones.
Al comienzo del encuentro, el ex presidente estadounidense Bill Clinton y el fundador de Microsoft, Bill Gates, instaron a los científicos a crear medicamentos con los que las mujeres se puedan proteger de manera independiente de la infección.
En la conferencia, médicos expresaron su esperanza de que en unos años se puedan comercializar unos geles microbicidas que impidan el contagio del sida en las mujeres. Por el momento, sin embargo, sigue sin perfilarse la creación de una vacuna.
En la lucha contra la enfermedad, varios estudios apuntan a que la circuncisión podría reducir el riesgo de contagio en los hombres, aunque según los científicos no constituye una protección completa y se debe por ello recurrir a otras medidas de protección como el preservativo.
Piot exigió que se combatan las causas básicas del sida, tales como la pobreza, la exclusión de los infectados y la opresión de la mujer. Además, consideró que quien recibe medicamentos debe tener un suministro durante décadas, por lo que la comunidad internacional debe contribuir durante ese tiempo al Fondo Global contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.
Para este año se prevé que unos cuatro millones de personas se contagien con el HIV. En 2005 murieron unas 8.000 personas por día a causa de la enfermedad, principalmente en países pobres. La OMS estimó que en 57 países de Africa faltan unos cuatro millones de médicos y enfermeras para cuidar efectivamente a los enfermos.
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