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Introducción
En los anales de la historia de la medicina se han encontrado referencias a la existencia de la diabetes ya en el siglo XVI a.C., en el antiguo Egipto. Posteriormente, en Grecia, en el siglo I d.C., se acuñó el término diabetes, cuya traducción del griego es sifón, representativa de los síntomas observados: todo lo que entra por arriba (polidipsia y polifagia) sale por abajo (poliuria). Desde entonces pueden encontrarse numerosas alusiones a esta enfermedad en diferentes culturas y zonas geográficas, pero no fue hasta finales del siglo XXI cuando nos encontramos con avances importantes. El doctor italiano Catoni, concienciado de la importancia de los cambios en el estilo de vida a la hora de tratar esta enfermedad, propuso y ejerció el aislamiento de sus pacientes diabéticos encerrándolos bajo llave para facilitar la cumplimentación de la dieta. En la misma época, en la Universidad de Estrasburgo, Minkowski y su discípulo Von Mering, en una aproximación más fisiopatológica y menos pragmática, dieron un enorme paso al establecer la relación entre las alteraciones en el metabolismo de la glucosa y la función pancreática. Al comprobar que la orina de sus perros pancreatectomizados atraía una inusitada cantidad de moscas, la probó y notó su sabor dulce, y concluyó que el páncreas se encargaba de la regulación de las concentraciones de azúcar en el organismo. Desde entonces, la diabetes se ha considerado una enfermedad asociada a la alteración en el metabolismo de la glucosa. Un siglo después, ya en 1992, McGarry se preguntó qué habría pasado si Minkowski hubiera tenido mejor sentido del olfato que del gusto y, guiado por el aliento cetósico de los perros, hubiera orientado los mecanismos causantes de la diabetes hacia las grasas, en lugar de los hidratos de carbono. Hoy día sabemos que las alteraciones en el metabolismo de la glucosa están precedidas por el exceso de ácidos grasos libres (AGL) circulantes y la resistencia insulínica secundaria a dicha elevación. ¿Hubiéramos avanzado un siglo en el conocimiento de la diabetes de haber enfocado Minkowski sus hallazgos de manera diferente?.
Qué
es la Diabetes?
La
diabetes mellitus es un trastorno en el que los valores sanguíneos
de glucosa (un azúcar simple) son anormalmente altos. Con
frecuencia los médicos utilizan el nombre completo de diabetes
mellitus para distinguir esta enfermedad de la diabetes insípida,
más rara.
La insulina, una hormona producida por el páncreas, es la
principal sustancia responsable del mantenimiento de los valores
adecuados de azúcar en la sangre. La diabetes se manifiesta
cuando el cuerpo no produce la cantidad suficiente de insulina para
que los valores sanguíneos de azúcar se mantengan
normales, o cuando las células no responden adecuadamente
a la insulina. El estilo moderno de vida, preponderantemente urbano
y con una tendencia a la falta de ejercicio físico, han llevado
a que el número de personas que padecen esta enfermedad crezca
significativamente en las últimas décadas. La diabetes
se ve a menudo acompañada por otras complicaciones como lo
son la hipertensión y la aterosclerosis.
Las
concentraciones de azúcar (glucosa) en sangre varían
durante el día. Aumentan después de cada comida, recuperándose
los valores normales al cabo de 2 horas. Éstos se sitúan
entre 70 y 110 miligramos por decilitro (mg/dl) de sangre por la
mañana después de una noche de ayuno normal, resultando
menores de 120 a 140 mg/dl al cabo de 2 horas de la ingestión
de alimentos o líquidos que contengan azúcar u otros
hidratos de carbono. Los valores normales tienden a aumentar ligeramente
y de modo progresivo después de los 50 años de edad,
sobre todo en las personas que llevan una vida sedentaria.
En
los diabéticos tipo I los síntomas se inician de forma
súbita y pueden evolucionar rápidamente a una afección
llamada cetoacidosis diabética. A pesar de los elevados valores
de azúcar en la sangre, la mayoría de las células
no pueden utilizar el azúcar sin la insulina y, por tanto,
recurren a otras fuentes de energía. Las células grasas
comienzan a descomponerse y producen cuerpos cetónicos, unos
compuestos químicos tóxicos que pueden producir acidez
de la sangre (cetoacidosis). Los síntomas iniciales de la
cetoacidosis diabética son: sed y micción excesivas,
pérdida de peso, náuseas, vómitos, agotamiento
y, sobre todo en niños, dolor abdominal. La respiración
se vuelve profunda y rápida debido a que el organismo intenta
corregir la acidez de la sangre. El aliento de la persona huele
a quitaesmalte. Si no se aplica ningún tratamiento, la cetoacidosis
diabética puede progresar y llevar a un coma, a veces en
pocas horas.
En
la diabetes mellitus tipo II (diabetes no insulinodependiente),
el páncreas continúa produciendo insulina, incluso
a valores más elevados que los normales. Sin embargo, el
organismo desarrolla una resistencia a sus efectos y el resultado
es un relativo déficit insulínico. La diabetes tipo
II aparece en los niños y en los adolescentes, pero por lo
general comienza después de los 30 años y es más
frecuente a partir de esa edad. Alrededor del 15 por ciento de los
pacientes mayores de 70 años padecen diabetes tipo II. La
obesidad es un factor de riesgo para la diabetes tipo II, ya que
los obesos se cuentan entre el 80 y el 90 por ciento de las personas
que sufren esta enfermedad. Asimismo, ciertas etnias raciales y
grupos culturales corren un mayor riesgo (las etnias negras e hispanas
tienen el doble o el triple de riesgo de desarrollar este trastorno),
siendo frecuentes los antecedentes familiares.
Existen
muchos factores de riesgo para esta enfermedad, como:
*
Uno de los padres o hermanos con diabetes
* Obesidad
* Edad superior a 45 años
* Algunos grupos étnicos (particularmente afroamericanos,
nativos americanos, asiáticos, isleños del pacífico
e hispanoamericanos)
* Diabetes gestacional o parto de un bebé con un peso mayor
a 4 kg (9 libras)
* Presión arterial alta
* Niveles altos de triglicéridos en la sangre (un tipo de
molécula grasa)
* Nivel alto de colesterol en la sangre
* No hacer ejercicio suficiente
Síntomas
Los
niveles altos de glucosa en la sangre pueden causar diversos problemas
incluyendo necesidad de micción frecuente, sed excesiva,
hambre, fatiga, pérdida de peso y visión borrosa.
Sin embargo, debido a que la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente,
algunas personas con niveles altos de azúcar en la sangre
son completamente asintomáticas.
Síntomas
de la diabetes tipo 1:
*
Aumento de la sed
* Aumento de la micción
* Pérdida de peso a pesar de un aumento del apetito
* Fatiga
* Náuseas
* Vómitos
Los
pacientes con la diabetes tipo 1 generalmente desarrollan síntomas
en un período de tiempo corto y la enfermedad con frecuencia
se diagnostica en una sala de urgencias.
Síntomas
de la diabetes tipo 2:
*
Aumento de la sed
* Aumento de la micción
* Aumento del apetito
* Fatiga
* Visión borrosa
* Infecciones que sanan lentamente
* Impotencia en los hombres
Signos
y exámenes Volver al comienzo
Se
puede utilizar un análisis de orina para detectar glucosa
y cetonas producto de la descomposición de las grasas. Sin
embargo, una prueba de orina sola no diagnostica diabetes. Para
este diagnóstico, se utilizan las siguientes pruebas de glucosa
en sangre:
*
Nivel de glucosa en la sangre en ayunas: se diagnostica diabetes
si el resultado es mayor de 126 mg/dL en dos oportunidades. Los
niveles entre 100 y 126 mg/dL se denominan alteración de
la glucosa en ayunas o prediabetes. Dichos niveles se consideran
factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y sus complicaciones.
* Nivel de glucosa en sangre aleatoria (sin ayunar): se sospecha
la existencia de diabetes si los niveles son superiores a 200 mg/dL
y están acompañados por los síntomas clásicos
de aumento de sed, micción y fatiga. (Esta prueba se debe
confirmar con otra de nivel de glucosa en la sangre en ayunas.)
* Prueba de tolerancia a la glucosa oral: se diagnostica diabetes
si el nivel de glucosa es superior a 200 mg/dL luego de 2 horas
(esta prueba se usa más para la diabetes tipo 2).
Se
le debe preguntar igualmente al médico la frecuencia con
la que uno se debe hacer revisar los niveles de hemoglobina A1c
(HbA1c), una medida del promedio de glucosa en la sangre durante
los 2 a 3 meses anteriores. Ésta es una forma muy útil
de determinar qué tan bien está funcionando el tratamiento.
El
examen de cetonas, que se hace utilizando una muestra de orina,
es otro examen que se utiliza en la diabetes tipo 1. Las cetonas
son producidas por la descomposición de la grasa y el músculo,
y son dañinas en altos niveles. Los niveles altos de cetonas
en la sangre pueden ocasionar una afección grave llamada
cetoacidosis. Los exámenes de cetonas generalmente se realizan
en los siguientes momentos:
*
Cuando el azúcar en la sangre es superior a 240 mg/dL
* Durante una enfermedad aguda (por ejemplo, neumonía, ataque
cardíaco, accidente cerebrovascular)
* Cuando se presentan náuseas o vómitos
* Durante el embarazo
Tratamiento
No
existe cura para la diabetes. El tratamiento consiste en medicamentos,
dieta y ejercicio para controlar el nivel de azúcar en la
sangre, al igual que prevenir los síntomas y sus complicaciones.
SE
RECOMIENDA APRENDER ESTAS HABILIDADES
Las
habilidades básicas para el manejo de la diabetes ayudarán
a prevenir la necesidad de atención de emergencia y entre
ellas se encuentran:
*
Cómo reconocer y tratar los niveles bajos (hipoglicemia)
y altos (hiperglicemia) de azúcar en la sangre
* Qué comer y cuándo hacerlo
* Cómo tomar la insulina o los medicamentos orales
* Cómo medir y registrar la glucosa en la sangre
* Cómo probar las cetonas en la orina (únicamente
para la diabetes tipo 1)
* Cómo ajustar el consumo de insulina o de alimentos al cambiar
los hábitos alimentarios y de ejercicio
* Cómo manejar los días en que se está enfermo
* Dónde comprar suministros para diabéticos y cómo
almacenarlos
Después
de aprender las bases sobre el cuidado de la diabetes, se debe aprender
cómo esta enfermedad puede ocasionar problemas de salud a
largo plazo y la mejor manera de prevenirlos. Las personas con diabetes
necesitan revisar y actualizar su conocimiento, ya que constantemente
se están desarrollando nuevas investigaciones y mejores maneras
de tratar la enfermedad.
AUTOEXAMEN:
Si
una persona tiene diabetes, el médico puede pedirle que verifique
regularmente los niveles de azúcar en la sangre en su casa.
Existen muchos dispositivos disponibles, los cuales utilizan únicamente
una gota de sangre. El automonitoreo le informa al paciente qué
tan bien están funcionado la dieta, el ejercicio y los medicamentos
juntos para controlar la diabetes y le puede ayudar al médico
a prevenir complicaciones.
La
Asociación Estadounidense para la Diabetes ( American Diabetes
Association ) recomienda que los niveles de azúcar en la
sangre previos a las comidas estén en un rango de 80 a 120
mg/dL y los niveles de azúcar en la sangre a la hora de dormir
en un rango de 100 a 140 mg/dL. El médico puede ajustar esto
dependiendo de las circunstancias de cada paciente.
DIETA
El
diabético debe trabajar estrechamente con su médico
para conocer cuántas grasas, proteínas y carbohidratos
necesita para su dieta. Un dietista certificado puede ser muy útil
en la planificación de estas necesidades en la dieta.
Las
personas con diabetes tipo 1 deben comer más o menos a la
misma hora todos los días y tratar de ser coherentes con
el tipo de alimentos que eligen. Esto ayuda a prevenir que los niveles
de azúcar se eleven o bajen demasiado. Entre tanto, las personas
con diabetes tipo 2 deben seguir una dieta bien balanceada y baja
en grasas.
CÓMO
TOMAR LOS MEDICAMENTOS
Los
medicamentos para tratar la diabetes incluyen la insulina y las
píldoras para reducir los niveles de glucosa, denominados
hipoglicémicos orales.
Las
personas con diabetes tipo 1 no pueden producir su propia insulina,
por lo que necesitan inyecciones de insulina todos los días.
La insulina no viene en forma de píldoras; se suministra
mediante inyecciones que, por lo general, se requieren de una a
cuatro veces por día. Algunas personas usan una bomba de
insulina que se lleva permanentemente y libera un flujo estable
de insulina durante todo el día. Otras personas pueden hacer
uso de un nuevo tipo de insulina que se inhala.
Las
preparaciones de insulina se diferencian en la manera rápida
como comienzan a hacer efecto y la duración del efecto. Algunas
veces, se mezclan diferentes tipos de insulina en una sola inyección.
El médico experto en el cuidado del diabético es quien
debe determinar el tipo de insulina a utilizarse, las dosis y el
número de inyecciones diarias.
A las
personas que necesitan insulina, los médicos y los educadores
en diabetes les enseñan a autoinyectarse.
A diferencia
de la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 puede responder al tratamiento
con ejercicio, dieta y medicamentos orales. Existen varios tipos
de fármacos hipoglicémicos orales utilizados para
reducir el nivel de glucosa en la diabetes tipo 2 y se clasifican
en tres grupos a saber:
*
Medicamentos llamados sulfonilureas que incrementan la producción
de insulina por parte del páncreas.
* Medicamentos llamados tiazolidinedionas que ayudan a incrementar
la sensibilidad de las células (respuesta) a la insulina.
* Medicamentos que retardan la absorción de la glucosa por
parte del intestino, entre los cuales están la acarbosa y
el miglitol.
Existen
algunos medicamentos inyectables utilizados para bajar los niveles
de azúcar en la sangre, entre los cuales están: exenatida
y pramlintida.
La
mayoría de los diabéticos tipo 2 requerirá
más de un medicamento para un buen control del azúcar
en la sangre en los tres primeros años de comenzar el primer
medicamento. Se pueden combinar diferentes grupos de medicamentos
o utilizarlos con insulina.
A veces,
las personas con diabetes tipo 2 ya no necesitan medicamentos si
pierden peso y aumentan su actividad, debido a que cuando alcanzan
su peso ideal, su propia insulina y una dieta cuidadosa pueden controlar
sus niveles de glucosa sanguínea.
No
se sabe si el uso de los fármacos hipoglicémicos durante
el embarazo es seguro; las mujeres que padecen diabetes tipo 2 y
toman estos medicamentos deben cambiar a insulina durante el embarazo
y mientras estén lactando.
La
diabetes gestacional se trata con insulina y cambios en la dieta.
EJERCICIO
El
ejercicio regular es particularmente importante para las personas
diabéticas, porque ayuda a controlar la cantidad de azúcar
en la sangre, a perder peso y controlar la hipertensión arterial.
Los diabéticos que hacen ejercicio tienen menos probabilidades
de experimentar un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular
que los que no lo hacen regularmente. Antes de iniciar un programa
de ejercicios, el diabético debe ser evaluado por un médico.
Algunas
consideraciones acerca del ejercicio son:
*
Escoger una actividad física que el paciente pueda disfrutar
y que sea apropiada para su nivel de salud actual
* Ejercitarse en lo posible todos los días y a la misma hora
* Verificar los niveles de glucosa en la sangre antes y después
del ejercicio
* Llevar alimentos que contengan un carbohidrato de acción
rápida en caso de que el paciente se ponga hipoglicémico
durante o después del ejercicio
* Portar una tarjeta de identificación como diabético
y un teléfono celular o monedas para hacer una llamada en
caso de emergencia
* Beber líquidos adicionales que no contengan azúcar
antes, durante y después del ejercicio
Los
cambios en la intensidad y duración del ejercicio pueden
exigir modificaciones en la dieta o en los medicamentos para evitar
que los niveles de glucosa en la sangre bajen o suban demasiado.
CUIDADO
DE LOS PIES:
Las
personas con diabetes están en riesgo de sufrir lesiones
en los pies debido a la probabilidad de daño a los vasos
sanguíneos y a los nervios, y a la disminución de
la capacidad para combatir infecciones. Los problemas con el flujo
sanguíneo y el daño a los nervios pueden hacer que
no se perciba una lesión en los pies hasta cuando se desarrolle
infección. Asimismo, puede presentarse muerte de la piel
y otro tejido.
Sin
tratamiento, es posible que sea necesario amputar el pie afectado.
De hecho, la diabetes es la enfermedad que más comúnmente
lleva a amputaciones.
Para
prevenir las lesiones en los pies, los diabéticos deben adoptar
una rutina diaria de revisión y cuidado de los pies, de la
siguiente manera:
*
Revisarse los pies cada día e informar de cualquier úlcera,
cambio o signo de infección.
* Lavarse los pies todos los días con agua tibia y un jabón
suave, y luego secarlos muy bien.
* Suavizar la piel seca con una loción o con vaselina.
* Protegerse los pies con zapatos cómodos, que ajusten bien.
* Ejercitarse a diario para promover una buena circulación.
* Visitar a un podiatra para que identifique problemas en los pies
o para que extirpe callos o callosidades en los mismos.
* Quitarse los zapatos y las medias durante la visita al médico
y recordarle que los examine.
* Dejar de fumar, pues el consumo de tabaco empeora el flujo de
sangre a los pies.
Con
un buen control de la glucosa sanguínea y la presión
arterial, se pueden prevenir muchas de las complicaciones de la
diabetes.
Los
estudios han mostrado que un estricto control del azúcar
en la sangre y de los niveles de presión arterial en personas
con diabetes ayuda a reducir el riesgo de nefropatía, enfermedad
ocular, neuropatía, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
Complicaciones
Las
complicaciones de emergencia abarcan el coma diabético hiperosmolar
hiperglucémico.
Las
complicaciones a largo plazo incluyen:
*
Retinopatía diabética
* Nefropatía diabética
* Neuropatía diabética
* Enfermedad vascular periférica
* Hiperlipidemia, hipertensión, ateroesclerosis y enfermedad
coronaria
Prevención
Mantener
un peso corporal ideal y un estilo de vida activo pueden prevenir
el inicio de la diabetes tipo 2. Actualmente, no hay forma de prevenir
la diabetes tipo 1.
Referencias
http://www.diabetes.org.ar/
Dra. Adriana Cule Médica Diabetóloga del , Florencio Varela
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