DIABETES
"La Educación Diabetológica"

Publicación y promoción de la prevención, la atención de la diabetes en Florencio Varela.

 


Introducción

En los anales de la historia de la medicina se han encontrado referencias a la existencia de la diabetes ya en el siglo XVI a.C., en el antiguo Egipto. Posteriormente, en Grecia, en el siglo I d.C., se acuñó el término diabetes, cuya traducción del griego es sifón, representativa de los síntomas observados: todo lo que entra por arriba (polidipsia y polifagia) sale por abajo (poliuria). Desde entonces pueden encontrarse numerosas alusiones a esta enfermedad en diferentes culturas y zonas geográficas, pero no fue hasta finales del siglo XXI cuando nos encontramos con avances importantes. El doctor italiano Catoni, concienciado de la importancia de los cambios en el estilo de vida a la hora de tratar esta enfermedad, propuso y ejerció el aislamiento de sus pacientes diabéticos encerrándolos bajo llave para facilitar la cumplimentación de la dieta. En la misma época, en la Universidad de Estrasburgo, Minkowski y su discípulo Von Mering, en una aproximación más fisiopatológica y menos pragmática, dieron un enorme paso al establecer la relación entre las alteraciones en el metabolismo de la glucosa y la función pancreática. Al comprobar que la orina de sus perros pancreatectomizados atraía una inusitada cantidad de moscas, la probó y notó su sabor dulce, y concluyó que el páncreas se encargaba de la regulación de las concentraciones de azúcar en el organismo. Desde entonces, la diabetes se ha considerado una enfermedad asociada a la alteración en el metabolismo de la glucosa. Un siglo después, ya en 1992, McGarry se preguntó qué habría pasado si Minkowski hubiera tenido mejor sentido del olfato que del gusto y, guiado por el aliento cetósico de los perros, hubiera orientado los mecanismos causantes de la diabetes hacia las grasas, en lugar de los hidratos de carbono. Hoy día sabemos que las alteraciones en el metabolismo de la glucosa están precedidas por el exceso de ácidos grasos libres (AGL) circulantes y la resistencia insulínica secundaria a dicha elevación. ¿Hubiéramos avanzado un siglo en el conocimiento de la diabetes de haber enfocado Minkowski sus hallazgos de manera diferente?.

Qué es la Diabetes?

La diabetes mellitus es un trastorno en el que los valores sanguíneos de glucosa (un azúcar simple) son anormalmente altos. Con frecuencia los médicos utilizan el nombre completo de diabetes mellitus para distinguir esta enfermedad de la diabetes insípida, más rara.
La insulina, una hormona producida por el páncreas, es la principal sustancia responsable del mantenimiento de los valores adecuados de azúcar en la sangre. La diabetes se manifiesta cuando el cuerpo no produce la cantidad suficiente de insulina para que los valores sanguíneos de azúcar se mantengan normales, o cuando las células no responden adecuadamente a la insulina. El estilo moderno de vida, preponderantemente urbano y con una tendencia a la falta de ejercicio físico, han llevado a que el número de personas que padecen esta enfermedad crezca significativamente en las últimas décadas. La diabetes se ve a menudo acompañada por otras complicaciones como lo son la hipertensión y la aterosclerosis.

Las concentraciones de azúcar (glucosa) en sangre varían durante el día. Aumentan después de cada comida, recuperándose los valores normales al cabo de 2 horas. Éstos se sitúan entre 70 y 110 miligramos por decilitro (mg/dl) de sangre por la mañana después de una noche de ayuno normal, resultando menores de 120 a 140 mg/dl al cabo de 2 horas de la ingestión de alimentos o líquidos que contengan azúcar u otros hidratos de carbono. Los valores normales tienden a aumentar ligeramente y de modo progresivo después de los 50 años de edad, sobre todo en las personas que llevan una vida sedentaria.

En los diabéticos tipo I los síntomas se inician de forma súbita y pueden evolucionar rápidamente a una afección llamada cetoacidosis diabética. A pesar de los elevados valores de azúcar en la sangre, la mayoría de las células no pueden utilizar el azúcar sin la insulina y, por tanto, recurren a otras fuentes de energía. Las células grasas comienzan a descomponerse y producen cuerpos cetónicos, unos compuestos químicos tóxicos que pueden producir acidez de la sangre (cetoacidosis). Los síntomas iniciales de la cetoacidosis diabética son: sed y micción excesivas, pérdida de peso, náuseas, vómitos, agotamiento y, sobre todo en niños, dolor abdominal. La respiración se vuelve profunda y rápida debido a que el organismo intenta corregir la acidez de la sangre. El aliento de la persona huele a quitaesmalte. Si no se aplica ningún tratamiento, la cetoacidosis diabética puede progresar y llevar a un coma, a veces en pocas horas.

En la diabetes mellitus tipo II (diabetes no insulinodependiente), el páncreas continúa produciendo insulina, incluso a valores más elevados que los normales. Sin embargo, el organismo desarrolla una resistencia a sus efectos y el resultado es un relativo déficit insulínico. La diabetes tipo II aparece en los niños y en los adolescentes, pero por lo general comienza después de los 30 años y es más frecuente a partir de esa edad. Alrededor del 15 por ciento de los pacientes mayores de 70 años padecen diabetes tipo II. La obesidad es un factor de riesgo para la diabetes tipo II, ya que los obesos se cuentan entre el 80 y el 90 por ciento de las personas que sufren esta enfermedad. Asimismo, ciertas etnias raciales y grupos culturales corren un mayor riesgo (las etnias negras e hispanas tienen el doble o el triple de riesgo de desarrollar este trastorno), siendo frecuentes los antecedentes familiares.

Existen muchos factores de riesgo para esta enfermedad, como:

* Uno de los padres o hermanos con diabetes
* Obesidad
* Edad superior a 45 años
* Algunos grupos étnicos (particularmente afroamericanos, nativos americanos, asiáticos, isleños del pacífico e hispanoamericanos)
* Diabetes gestacional o parto de un bebé con un peso mayor a 4 kg (9 libras)
* Presión arterial alta
* Niveles altos de triglicéridos en la sangre (un tipo de molécula grasa)
* Nivel alto de colesterol en la sangre
* No hacer ejercicio suficiente

Síntomas

Los niveles altos de glucosa en la sangre pueden causar diversos problemas incluyendo necesidad de micción frecuente, sed excesiva, hambre, fatiga, pérdida de peso y visión borrosa. Sin embargo, debido a que la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, algunas personas con niveles altos de azúcar en la sangre son completamente asintomáticas.

Síntomas de la diabetes tipo 1:

* Aumento de la sed
* Aumento de la micción
* Pérdida de peso a pesar de un aumento del apetito
* Fatiga
* Náuseas
* Vómitos

Los pacientes con la diabetes tipo 1 generalmente desarrollan síntomas en un período de tiempo corto y la enfermedad con frecuencia se diagnostica en una sala de urgencias.

Síntomas de la diabetes tipo 2:

* Aumento de la sed
* Aumento de la micción
* Aumento del apetito
* Fatiga
* Visión borrosa
* Infecciones que sanan lentamente
* Impotencia en los hombres

Signos y exámenes Volver al comienzo

Se puede utilizar un análisis de orina para detectar glucosa y cetonas producto de la descomposición de las grasas. Sin embargo, una prueba de orina sola no diagnostica diabetes. Para este diagnóstico, se utilizan las siguientes pruebas de glucosa en sangre:

* Nivel de glucosa en la sangre en ayunas: se diagnostica diabetes si el resultado es mayor de 126 mg/dL en dos oportunidades. Los niveles entre 100 y 126 mg/dL se denominan alteración de la glucosa en ayunas o prediabetes. Dichos niveles se consideran factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y sus complicaciones.

* Nivel de glucosa en sangre aleatoria (sin ayunar): se sospecha la existencia de diabetes si los niveles son superiores a 200 mg/dL y están acompañados por los síntomas clásicos de aumento de sed, micción y fatiga. (Esta prueba se debe confirmar con otra de nivel de glucosa en la sangre en ayunas.)

* Prueba de tolerancia a la glucosa oral: se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa es superior a 200 mg/dL luego de 2 horas (esta prueba se usa más para la diabetes tipo 2).

Se le debe preguntar igualmente al médico la frecuencia con la que uno se debe hacer revisar los niveles de hemoglobina A1c (HbA1c), una medida del promedio de glucosa en la sangre durante los 2 a 3 meses anteriores. Ésta es una forma muy útil de determinar qué tan bien está funcionando el tratamiento.

El examen de cetonas, que se hace utilizando una muestra de orina, es otro examen que se utiliza en la diabetes tipo 1. Las cetonas son producidas por la descomposición de la grasa y el músculo, y son dañinas en altos niveles. Los niveles altos de cetonas en la sangre pueden ocasionar una afección grave llamada cetoacidosis. Los exámenes de cetonas generalmente se realizan en los siguientes momentos:

* Cuando el azúcar en la sangre es superior a 240 mg/dL
* Durante una enfermedad aguda (por ejemplo, neumonía, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular)
* Cuando se presentan náuseas o vómitos
* Durante el embarazo

Tratamiento

No existe cura para la diabetes. El tratamiento consiste en medicamentos, dieta y ejercicio para controlar el nivel de azúcar en la sangre, al igual que prevenir los síntomas y sus complicaciones.

SE RECOMIENDA APRENDER ESTAS HABILIDADES

Las habilidades básicas para el manejo de la diabetes ayudarán a prevenir la necesidad de atención de emergencia y entre ellas se encuentran:

* Cómo reconocer y tratar los niveles bajos (hipoglicemia) y altos (hiperglicemia) de azúcar en la sangre
* Qué comer y cuándo hacerlo
* Cómo tomar la insulina o los medicamentos orales
* Cómo medir y registrar la glucosa en la sangre
* Cómo probar las cetonas en la orina (únicamente para la diabetes tipo 1)
* Cómo ajustar el consumo de insulina o de alimentos al cambiar los hábitos alimentarios y de ejercicio
* Cómo manejar los días en que se está enfermo
* Dónde comprar suministros para diabéticos y cómo almacenarlos

Después de aprender las bases sobre el cuidado de la diabetes, se debe aprender cómo esta enfermedad puede ocasionar problemas de salud a largo plazo y la mejor manera de prevenirlos. Las personas con diabetes necesitan revisar y actualizar su conocimiento, ya que constantemente se están desarrollando nuevas investigaciones y mejores maneras de tratar la enfermedad.

AUTOEXAMEN:

Si una persona tiene diabetes, el médico puede pedirle que verifique regularmente los niveles de azúcar en la sangre en su casa. Existen muchos dispositivos disponibles, los cuales utilizan únicamente una gota de sangre. El automonitoreo le informa al paciente qué tan bien están funcionado la dieta, el ejercicio y los medicamentos juntos para controlar la diabetes y le puede ayudar al médico a prevenir complicaciones.

La Asociación Estadounidense para la Diabetes ( American Diabetes Association ) recomienda que los niveles de azúcar en la sangre previos a las comidas estén en un rango de 80 a 120 mg/dL y los niveles de azúcar en la sangre a la hora de dormir en un rango de 100 a 140 mg/dL. El médico puede ajustar esto dependiendo de las circunstancias de cada paciente.

DIETA

El diabético debe trabajar estrechamente con su médico para conocer cuántas grasas, proteínas y carbohidratos necesita para su dieta. Un dietista certificado puede ser muy útil en la planificación de estas necesidades en la dieta.

Las personas con diabetes tipo 1 deben comer más o menos a la misma hora todos los días y tratar de ser coherentes con el tipo de alimentos que eligen. Esto ayuda a prevenir que los niveles de azúcar se eleven o bajen demasiado. Entre tanto, las personas con diabetes tipo 2 deben seguir una dieta bien balanceada y baja en grasas.

CÓMO TOMAR LOS MEDICAMENTOS

Los medicamentos para tratar la diabetes incluyen la insulina y las píldoras para reducir los niveles de glucosa, denominados hipoglicémicos orales.

Las personas con diabetes tipo 1 no pueden producir su propia insulina, por lo que necesitan inyecciones de insulina todos los días. La insulina no viene en forma de píldoras; se suministra mediante inyecciones que, por lo general, se requieren de una a cuatro veces por día. Algunas personas usan una bomba de insulina que se lleva permanentemente y libera un flujo estable de insulina durante todo el día. Otras personas pueden hacer uso de un nuevo tipo de insulina que se inhala.

Las preparaciones de insulina se diferencian en la manera rápida como comienzan a hacer efecto y la duración del efecto. Algunas veces, se mezclan diferentes tipos de insulina en una sola inyección. El médico experto en el cuidado del diabético es quien debe determinar el tipo de insulina a utilizarse, las dosis y el número de inyecciones diarias.

A las personas que necesitan insulina, los médicos y los educadores en diabetes les enseñan a autoinyectarse.

A diferencia de la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 puede responder al tratamiento con ejercicio, dieta y medicamentos orales. Existen varios tipos de fármacos hipoglicémicos orales utilizados para reducir el nivel de glucosa en la diabetes tipo 2 y se clasifican en tres grupos a saber:

* Medicamentos llamados sulfonilureas que incrementan la producción de insulina por parte del páncreas.
* Medicamentos llamados tiazolidinedionas que ayudan a incrementar la sensibilidad de las células (respuesta) a la insulina.
* Medicamentos que retardan la absorción de la glucosa por parte del intestino, entre los cuales están la acarbosa y el miglitol.

Existen algunos medicamentos inyectables utilizados para bajar los niveles de azúcar en la sangre, entre los cuales están: exenatida y pramlintida.

La mayoría de los diabéticos tipo 2 requerirá más de un medicamento para un buen control del azúcar en la sangre en los tres primeros años de comenzar el primer medicamento. Se pueden combinar diferentes grupos de medicamentos o utilizarlos con insulina.

A veces, las personas con diabetes tipo 2 ya no necesitan medicamentos si pierden peso y aumentan su actividad, debido a que cuando alcanzan su peso ideal, su propia insulina y una dieta cuidadosa pueden controlar sus niveles de glucosa sanguínea.

No se sabe si el uso de los fármacos hipoglicémicos durante el embarazo es seguro; las mujeres que padecen diabetes tipo 2 y toman estos medicamentos deben cambiar a insulina durante el embarazo y mientras estén lactando.

La diabetes gestacional se trata con insulina y cambios en la dieta.

EJERCICIO

El ejercicio regular es particularmente importante para las personas diabéticas, porque ayuda a controlar la cantidad de azúcar en la sangre, a perder peso y controlar la hipertensión arterial. Los diabéticos que hacen ejercicio tienen menos probabilidades de experimentar un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular que los que no lo hacen regularmente. Antes de iniciar un programa de ejercicios, el diabético debe ser evaluado por un médico.

Algunas consideraciones acerca del ejercicio son:

* Escoger una actividad física que el paciente pueda disfrutar y que sea apropiada para su nivel de salud actual
* Ejercitarse en lo posible todos los días y a la misma hora
* Verificar los niveles de glucosa en la sangre antes y después del ejercicio
* Llevar alimentos que contengan un carbohidrato de acción rápida en caso de que el paciente se ponga hipoglicémico durante o después del ejercicio
* Portar una tarjeta de identificación como diabético y un teléfono celular o monedas para hacer una llamada en caso de emergencia
* Beber líquidos adicionales que no contengan azúcar antes, durante y después del ejercicio

Los cambios en la intensidad y duración del ejercicio pueden exigir modificaciones en la dieta o en los medicamentos para evitar que los niveles de glucosa en la sangre bajen o suban demasiado.

CUIDADO DE LOS PIES:

Las personas con diabetes están en riesgo de sufrir lesiones en los pies debido a la probabilidad de daño a los vasos sanguíneos y a los nervios, y a la disminución de la capacidad para combatir infecciones. Los problemas con el flujo sanguíneo y el daño a los nervios pueden hacer que no se perciba una lesión en los pies hasta cuando se desarrolle infección. Asimismo, puede presentarse muerte de la piel y otro tejido.

Sin tratamiento, es posible que sea necesario amputar el pie afectado. De hecho, la diabetes es la enfermedad que más comúnmente lleva a amputaciones.

Para prevenir las lesiones en los pies, los diabéticos deben adoptar una rutina diaria de revisión y cuidado de los pies, de la siguiente manera:

* Revisarse los pies cada día e informar de cualquier úlcera, cambio o signo de infección.
* Lavarse los pies todos los días con agua tibia y un jabón suave, y luego secarlos muy bien.
* Suavizar la piel seca con una loción o con vaselina.
* Protegerse los pies con zapatos cómodos, que ajusten bien.
* Ejercitarse a diario para promover una buena circulación.
* Visitar a un podiatra para que identifique problemas en los pies o para que extirpe callos o callosidades en los mismos.
* Quitarse los zapatos y las medias durante la visita al médico y recordarle que los examine.
* Dejar de fumar, pues el consumo de tabaco empeora el flujo de sangre a los pies.

Con un buen control de la glucosa sanguínea y la presión arterial, se pueden prevenir muchas de las complicaciones de la diabetes.

Los estudios han mostrado que un estricto control del azúcar en la sangre y de los niveles de presión arterial en personas con diabetes ayuda a reducir el riesgo de nefropatía, enfermedad ocular, neuropatía, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Complicaciones

Las complicaciones de emergencia abarcan el coma diabético hiperosmolar hiperglucémico.

Las complicaciones a largo plazo incluyen:

* Retinopatía diabética
* Nefropatía diabética
* Neuropatía diabética
* Enfermedad vascular periférica
* Hiperlipidemia, hipertensión, ateroesclerosis y enfermedad coronaria

Prevención

Mantener un peso corporal ideal y un estilo de vida activo pueden prevenir el inicio de la diabetes tipo 2. Actualmente, no hay forma de prevenir la diabetes tipo 1.

Referencias

http://www.diabetes.org.ar/
Dra. Adriana Cule Médica Diabetóloga del , Florencio Varela