Fabrican anticuerpos capaces de inhibir el VIH in vitro
Lo lograron investigadores franceses que buscan diseñar una vacuna.
Es un hallazgo muy preliminar El año próximo será probado en
monos macacos
Investigadores franceses produjeron anticuerpos capaces de bloquear in vitro (es decir,
no en personas, sino en células humanas), el virus del sida, según un
trabajo que publica hoy la revista especializada Immunity.
Si bien se trata de algo preliminar, aporta nuevos conocimientos acerca de blancos
moleculares ubicados sobre la membrana del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
que, convenientemente "desactivados" por una vacuna, podrían impedir
el ingreso del VIH a las células.
Al menos, eso es lo que pudo comprobar in vitro en el laboratorio de Virología
e Inmunidad Celular del Instituto Pasteur, en París, el doctor Ara Hovanessian,
nacido en Aleppo, Siria, en 1948, y naturalizado francés.
Desde París, y por vía telefónica, Hovanessian dijo a LA NACION
que "la membrana del virus tiene una función en el mecanismo de ingreso
a la célula, y posee una secuencia proteica denominada CBD1, que es constante
y no cambia aun en las distintas cepas del VIH. Nuestro equipo produjo esa secuencia
proteica sintéticamente y demostró que, cuando se la inyecta en organismos,
éstos desarrollan anticuerpos."
El científico agregó que después de inyectar la versión
sintética de la proteína en conejos se obtuvieron anticuerpos fabricados
por los animales. "Al colocarlos en células humanas in vitro, vimos que
detectaban el virus del sida e inhibían la infección", dijo.
De todos modos, advirtió Hovanessian, que si bien el año próximo
realizarán pruebas en monos macacos, "Por ahora, avanzamos en el dominio
de la técnica y probamos un concepto. Sí, podría servir para
crear una vacuna contra el sida, preventiva y terapéutica, pero hay mucho trabajo
que hacer antes de llegar al ser humano."
Un camino largo y sinuoso
En una conferencia de la Sesión Plenaria de la última Conferencia Internacional
de Sida, realizada en julio de este año en Bangkok, Tailandia, el ex director
de Vacunas de la Unidad Sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
doctor José Esparza, afirmó que a pesar de los numerosos intentos (desde
que el HIV fue descubierto, hubo 80 estudios en pequeña escala y al menos 30
diferentes posibles inmunizaciones), el desarrollo de una vacuna contra el sida "es
el desafío científico más difícil que enfrenta la ciencia
biomédica" y que, para tener éxito, hay que explorar nuevos paradigmas.
En este sentido, la dirección de las investigaciones del grupo de Hovanessian
apunta a la producción de anticuerpos neutralizantes para inhibir la infección
de nuevas células y, así, reducir tanto la intensidad de la carga viral
como el número de células infectadas en forma latente en las diversas
reservas de virus ocultas en el organismo.
"Las sustancias, virus incluidos, ingresan en las células a través
de distintos mecanismos -dijo desde EE.UU. el oncólogo argentino Leandro Cerchietti,
del Albert Einstein Cancer Center de Nueva York-. En este caso, el HIV tiene una secuencia
en una glicoproteína de la envoltura que se une a una proteína presente
en el interior de la membrana celular, llamada caveolina. Lo que hizo el equipo francés
fue sintetizar esa secuencia en un péptido o proteína pequeña
llamada CBD1 que les permitió, a su vez, crear anticuerpos anti-CBD1."
Cerchietti, que realizó investigaciones sobre la acción de las caveolinas
en el cáncer (donde estudió su capacidad de introducir receptores que
le indican a la célula proliferar o no proliferar), explicó que para
que el HIV-1 ingrese en la célula se tiene que "pegar" de algún
modo a la caveolina-1. Esa unión se logra a través de la secuencia del
péptido CBD1 presente en la gp41, "que permite que el virus atraviese
la membrana celular".
Para interferir en esa interacción que es la que permite al HIV ganar la célula
sana y atacar a los linfocitos T helper o células CD 4 (los "guardianes"
del sistema inmunitario), el equipo del doctor Hovanessian creó en forma sintética
la copia del péptido CBD1 y se lo inyectó a un conejo.
Al cabo de un tiempo, los animales formaron anticuerpos que, si eran capaces de funcionar
como una vacuna, debían evitar que el virus que causa el sida ingresara en
las células. Y el experimento dio resultado: efectivamente, el anticuerpo bloqueó
la interacción en la glicoproteína 41 del VIH y la caveolina-1 de los
linfocitos T. Al no existir esa interacción, el linfocito T se volvió
impenetrable para el ingreso del virus.
El experimento es prometedor, pero no puede saberse si finalmente dará los
frutos esperados. Para la licenciada en ciencias biológicas Arantxa Goicoa,
ex investigadora del Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia
Nacional de Medicina, "la novedad del trabajo de estos grupos de investigación,
que son muy serios, es que descifraron secuencias proteicas nuevas de unión
de la glicoproteína 41 a la caveolina en la célula por infectar y, además,
que fabricaron las proteínas que se corresponden con estas secuencias. Es una
nueva forma de intervenir en la replicación del HIV. Pero de esto, que se hizo
in vitro, a tener un resultado terapéutico o preventivo hay todavía
un abismo."
LA NACION | 17.11.2004
| Página 12 | Ciencia/Salud