Investigación
- Participación
argentina en un trabajo mundial
VIH: un estudio intenta resolver un enigma de la Infectología
Los especialistas quieren determinar cuándo es conveniente comenzar con
el tratamiento
17/03/2011 - Los primeros síntomas de la infección por el virus
de la inmunodeficiencia humana (VIH) pueden demorar años en aparecer.
Mientras tanto, desde su ingreso en el organismo, el invasor celular se va acomodando
para permanecer latente o replicarse para invadir otras células que debilitan
la respuesta del sistema inmunológico.
Se estima que el 85% de las personas infectadas por el VIH no tienen síntomas
físicos. Y, por ahora, se desconoce cuándo es necesario comenzar
el tratamiento antirretroviral en esos pacientes aparentemente sanos que pueden
transmitir el virus.
"En el contexto del tratamiento antirretroviral, que es lo que cambió dramáticamente
el pronóstico de la enfermedad, al transformarla de una infección
fatal en una crónica y con un pronóstico de vida muy favorable
en el largo plazo, aún queda por responder a quién y cuándo
hay que iniciar el tratamiento cuando todavía no aparecieron los síntomas.
La respuesta a esa pregunta aún no la sabemos para la mayoría de
los pacientes porque el nivel de evidencias científicas disponibles que
sustenten tanto la decisión de iniciar el tratamiento a todos esos pacientes
como de no iniciarlo es pobre... Por lo tanto, los médicos nos manejamos
con guías de tratamiento, que no siempre es lo ideal", explicó a
La Nación el doctor Marcelo Losso, jefe del Servicio de Inmunocomprometidos
del hospital Ramos Mejía.
Con el doctor Waldo Belloso, de la Coordinación de Investigación
Clínica Académica en Latinoamérica (Cical), Losso conduce
la participación de expertos y pacientes de centros públicos y
privados de la Argentina, Chile y México en el primer estudio mundial
de largo plazo sobre cuál es el mejor momento para iniciar el tratamiento
en estos pacientes. El Start, por sus siglas en inglés, está organizado
por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Institutos
Nacionales de Salud de los Estados Unidos.
Su objetivo es resolver un enigma de la infectología: determinar si el
inicio temprano de la terapia antirretroviral reduciría o no la morbilidad
y la mortalidad de esos pacientes. Según las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) para estos pacientes, y ante la falta de evidencias
sólidas, hay que esperar para iniciar el tratamiento antirretroviral hasta
que el nivel de células inmunológicas que el virus ataca para poder
subsistir, los linfocitos T CD4, disminuya a menos de 350 células/mm3
de sangre. (El nivel normal de esas células es de entre 800 y 1200.)
Este megaestudio determinará si vale la pena iniciar la terapia antes,
cuando el recuento de CD4, que es un indicador clave de la salud del sistema
de defensa del organismo, cae a menos de 500 células/mm3 o conviene seguir
esperando aún más con un seguimiento clínico.
Para eso, infectólogos de 22 países comenzaron a seguir durante
6 años a 4000 mayores de 18 años con VIH, pero sin síntomas
físicos de la infección. Al azar, a la mitad se la tratará cuando
los CD4 disminuyan a 500 células/mm3, y a la otra mitad, cuando el recuento
llegue al nivel recomendado por la OMS.
"¿Cuáles son hoy las indicaciones de tratamiento en los pacientes
adultos que no están bajo discusión? Sabemos bien que tratar a
los pacientes con síntomas atribuibles al VIH o con signos de deterioro
de las defensas les mejorará la sobrevida libre de enfermedad -indicó Losso-.
También sabemos que las embarazadas con VIH que reciben tratamiento tienen
menos posibilidad de transmitirles el virus a sus bebes, y lo mismo ocurre con
las personas sin síntomas, pero con CD4 por debajo de 350 células/mm3."
Para que los CD4 bajen pueden pasar años... "No suele ser un proceso
rápido -precisó-. Hay indicios de que el tratamiento precoz debería
ser mejor, porque, además del virus, hay un proceso inflamatorio crónico
provocado por el VIH. Hoy sabemos que los pacientes tienen más riesgo
de desarrollar otras enfermedades no asociadas con el deterioro de las defensas,
como las cardiovasculares, inflamación hepática crónica,
trastornos renales crónicos."
Y agregó: "La decisión de cuándo iniciar la terapia
no es banal y requiere evidencias poderosas que demuestren si la oportunidad
se traduce en mejor calidad de vida para el paciente y menor mortalidad".
85% De las personas con VIH
Tienen signos clínicos de la infección, pero no síntomas
físicos, aunque pueden transmitir el virus.
Fuente: Fabiola Czubaj LA NACION
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