| 24 promesas de amor de él
para ella por Carlos Egea Álvarez - España
Él para ella, prendado de amor, prendido por la pasión, más allá del pudor y de la tradición, se atreve y habla, se compromete y no calla, sin temor y sin titubeo en la voz clama que su relación va más allá de uno, más allá de los dos y puede respaldar su unión con promesas concretas, citas que a continuación en estos papeles reseña... Prometo amarte sobre todo y sobre todos y que mi afecto te ampare y te salvaguarde de la más mínima brizna que te roce y pueda dañarte. Que mi querer se una con el tuyo y se amalgame y se confunda y se haga uno, que la definición de amor sean nuestros nombres o nuestras miradas o la mixtura de nuestros dedos . Que mi ternura te colme los bolsillos y te robe los pensamientos perdidos. Que mi pasión sea tu abrigo y tu castillo y tu ropa de domingo. Prometo ser el hombro que enjugue tus lágrimas, el brazo que rodee tu espalda, las manos que ciñan tu talle, los dedos que se diluyan en tus palmas, los pasos que acompasen los tuyos, la cabeza que repose en tu regazo, los susurros que se deslicen por tus oídos, el pecho que oprima tus senos, la mejilla que aplaste la tuya, los labios que explosionen tu boca, el cuerpo que te cubra, la locura de tu vida, lo que cura tu vida, tu vida loca, el que coloca tu vida, el que aloca tu vida. Prometo tintar tus sueños de colores vivos y rutilantes, de gamas que no albergan las cajas de acuarelas ni el mismísimo espectro solar; soñar tus sueños, arrullarlos, arroparlos, cobijarlos entre algodones y alimentarlos muy muy bien, para que medren robustos y saludables y de mayores deriven en realidades. Prometo abortar tus pesadillas en el momento en que intenten nacer y abatirlas a poco que asomen la nariz. Prometo ser arado de los surcos de tu anatomía, ser el ascua que incendie tu piel y que las dos ardan juntas. Esculpir tu figura con mis dedos, y que mis yemas intercambien secretos inconfesables con cada milímetro de tu deseo. Completar nuestro puzzle humano. Respirar al unísono. Que mis manos se enlacen a ti, mis labios se suelden a los tuyos y mi lengua se desparrame en tus grutas y se abandone en tus pliegues. Descubrirte palmo a palpo como un ciego. Temblar contigo, llenarte. Sentir tu peso, y pesarte. Prometo echar a mi espalda tus cargas, beber a medias los sinsabores, alentarte en tus desalientos, ahuyentar a tus fantasmas, escuchar tus silencios, ser pilar firme si te derrumbas, viga maestra en tus errores, limpiar la basura que te arroja el mundo, con sus bocas, con sus gestos. Secundar tus anhelos, volar en tus ideas, viajar con tu ficción. Ser risueño en las riñas, nacer otra vez y ser mejor. Imbuirte en mi sentimiento y que no nos separe el miedo. Apoyarte en lo bueno, y en lo malo, si somos dos ya no va a serlo. Ser la balsa de tus naufragios y tu refugio en el crudo invierno. Bregaremos contra todos los vientos, todas las tormentas y todos los infiernos, porque siempre vamos a tenernos. Prometo estar contigo cuando la salud juegue al escondite, y ser tu medicina, tu dulce jarabe, y suministrarte calor y capear tu malhumor y hacerte compañía. Y narrarte un cuento e improvisar cientos, y velar tu sueño, y besarte en tus párpados tiernos. Sudar contigo, gemir contigo y plañir contigo. Que tu dolor sea mío y al compartirlo se torne ínfimo. Prometo ser niño de nuevo si tu quieres serlo y aprender juntos ingeniosos juegos. Que los ecos de nuestras carcajadas salmodien la música de fondo de nuestra vida, y omitir algunas reglas y reírnos de cosas serias y no hacer lo que de nosotros se espera y brincar por las aceras y beber de la misma cerveza y sobre todo hacerlo siempre... a nuestra manera. Prometo ser el peluche de tus abrazos, ser suave al tacto, ser dulce sin empalago, ser tierno sin ser blando y acariciarte y no rozarte, estrecharte y no estrujarte, desearte y no penetrarte, amarte y no quererte, besarte y no morderte, mirarte y no verte, vivir contigo y no soñarte, escucharte y no hablarte, tomarte y no cogerte, pasear y no caminar, volar y no rodar, bailar y no andar, vivir y no habitar, compartir y no coincidir, repartir y no dividir, por ti y no cumplir, sustentarte y no empujarte, ayudarte y no ayudarme, juntos y no a la vez, amigos y no conocidos, unidos y no atados, ser todo y no mucho, protegerte y no esconderte, comprenderte y no aguantarte, ser uno y no ser yo, ser los dos. Prometo ser tu paralela, tu coordenada, tu complementario. Natural, entero, racional, real e imaginario. Tu resto y tu adición. Tu equilátero, tu ángulo recto. Tu dimensión. Tu alto, tu ancho y tu volumen. Tu espacio, tu velocidad y tu tiempo. Tu temperatura de fusión. Tu teorema perfecto. Tu fórmula. Tu gravitación. Tu análisis. Tu círculo concéntrico. Tu movimiento armónico. Tu redondeo, tu aproximación, tu coma decimal. Tu logaritmo neperiano. Tu límite cuando tiende a infinito. Tu integral. Tu espiral envolvente. Tus palotes en la pizarra. Tu tratado de análisis y experimentación. Tu número uno. Tu dos. Prometo ser amable, galante, cortés, delicado, sensible, cariñoso, bondadoso, gentil, sonriente, festivo, feliz, amoroso, varonil, emprendedor, decidido, protector, comprensivo, amante, agradable, locuaz, respetuoso, oyente, amigo, paciente, sincero, imaginativo, atrevido, conquistador, enamorado, cálido, divertido, generoso, valiente, maestro, alumno, hábil..., o intentarlo casi siempre. Prometo poner a tus pies los tesoros de mi vida, vivida y por vivir, las auroras y los ocasos, los matices velados de luz de luna, los arcanos de las estrellas y las coronas de espuma de las olas del mar, la arena que se escabulle entre los dedos y la furia del viento. El rocío del alba, la niebla, la fragancia de la lluvia y el aroma de la hierba recién segada y todo lo bueno de mi que sirva para llenar tu existir de ventura, en este y mil prometos o millones si hicieran falta para describir todo lo tú me haces sentir. Prometo ser la media que se adhiere a tu muslo, la pulsera en tu muñeca y el anillo en tu anular. El botón que siempre se desabrocha en tu blusa. Tus pantalones ajustados, el peine que te desenmaraña los cabellos, tus zapatos muy usados. El agua que te empapa en la ducha, el pintalabios que con un giro asoma la cabeza. Tu ventilador de verano, tu abrigo de piel humano. Tus guantes y tu bufanda, tu bañador o tu tanga, tu llavero o la llave de tus adentros. Prometo ser algo tuyo que siempre permanezca muy cerca o muy dentro. Prometo recoger tus lágrimas para que en mis manos se transformen en perlas y engarzarte un collar, y besarte esos ojos tristes para que no vuelvan a llorar. Perfilar tus sonrisas con un lápiz de dulzura y borrarte las arrugas del entrecejo con una goma de candor. Y hallar tu mirada perdida y escoltarla de nuevo al hogar, y mimar tus mejillas y que el color retorne a tu cara, repeler a la melancolía, lejos lejos, alejada y regalarte felicidad que no escape, en una jaula. Prometo ser el mago de tu ilusión, hacer juegos malabares, sacar cartas de la manga, hipnotizar tu atención y si es necesario hacer trampas. Inspirarte avidez de vivir, de empujar y de salir. El torrente arrollador que barre mediocridades, la supremacía del amor por encima de las edades. Transformar el tiempo en viento y el espacio en tierra que se pisa y no merece la pena. Prestidigitador de tus caprichos, adivino del próximo beso, embrujo de una noche con sol que extravió las estrellas en tus ojos y la luna en tu sonrisa. Siempre prevalecerá algo nuevo, algo mágico, algo bello. Algo que extraer del sombrero. Prometo ser guerrero, tu luchador, señora, y en cada lid lucir tu pañuelo para merecer un beso. Ser yelmo, casco y armadura. Ser espada y lanza afilada. Ser diestro en esgrimir las armas. Ser hidalgo, aguerrido y arrogante. Ser vencedor o ganador. Ser tu caballo de batalla. Ni enemigos ni dragones, ni brujas hechizadas, ni leyendas, ni monstruos, ni siquiera hadas malvadas se zafarán de mi recio brazo, de mi pegada, de que muerdan el polvo y regresen a la nada. Erijamos nuestro fuerte almenado con tu espalda y mis brazos. Prometo ulular cual huracán o corriente de verano, manar diluvio o lluvia fina, batir de olas o piélago en calma, izar volcán o tierra llana, terremoto o una playa, una isla o un bosque, un relámpago o una llama, un trueno o el bramar de las aguas, un lago o una cueva, un sol o una vela, una camino, una senda, una nube, una tormenta, lo que tu quieras, un caramelo de menta. Prometo fidelidad y llenar tu mundo como llenas tú el mío y colmar todas tus aspiraciones, todas tus ilusiones como tu colmas las mías. Ser tu sombra, tu reflejo en el espejo, habitar en tu cuerpo. Construir tu propio universo, tu mi planeta, yo tu satélite girando toda mi vida a tu alrededor, siempre próximo a ti. Salpicar de estrellas el negro fondo pues yo ya poseo mi sol, mi cielo, mi brisa de mar, mi sonrisa de coral y mi arco iris particular. Prometo hacer una prisión con mis manos carceleras y forjar barrotes en nuestras sábanas, hacer un hueco en el colchón con el molde de tu cuerpo, descuidar por una esquina la manta, arrugar tu pijama, danzar bajo la almohada, travesear con todo y con nada, fabricar una caja de música con la cama, la colcha en un ovillo abandonada, nuestra ropa en un montón, desordenada, y nuestros cuerpos, una maraña. Prometo ser tu celebración, tu burbuja de champán, tu tarta de chocolate, nata y fresa, tu fin de semana divertido, tu cosquilla favorita, tu caricia lasciva, la pavesa de tu fuego, tu ración de vida, tu mordisco osado, tu beso robado, una vuelta en el tiovivo, el tomate de tus macarrones y tu queso rallado, la sorpresa inesperada, tu compañero del alma... y del cuerpo. Prometo avanzar despacio y no perderte el paso. Rastrear tus huellas en el barro hollado, bailar a ritmo acompasado y no pisar tu delicada piel descalza. Trotar tras tu risa, volar por encima de tu prisa, gatear bajo tu camisa. Pasear por los rincones extraviados de nuestros recuerdos y recrearlos de nuevo. Andar en nuestros tequieros, rondar nuestros deseos y deambular con la certeza de que al doblar cualquier esquina te veo. Prometo ser tierno entre tus brazos y recio entre tus piernas. Guardián de tus abrazos, el que hinche tus venas, con las manos te haga lazos y que en tu vientre me sientas. Enbriagarme de tu sexo, lamerte los pechos, ensortijar tu pelo, besuquearte el cuello, ¿dónde te muerdo? Jadearte al oído, susurrarle al ombligo, estremecerme contigo. Penetrar, retozar, disfrutar, empujar, aguantar, deslizar, retirar y volver a empezar. Mover, lamer, poder y volver. Sujetar, estallar, gritar, alucinar. Sentir, vivir, salir. Feliz. Como la miel, y medir en lenguas tu piel. Prometo como veneno matarte y como antídoto resucitarte. Ungüento sanador en friegas de curación, ideograma de tus jeroglíficos, piedra rosetta de tus enigmas y filosofal de tu oro, alquimista de tu alambique. Tu devoción y tu herejía, tu cisma de la vida. Ser dios o ser humano, ser joven o anciano, ser un segundo o mil años. Un juramento, una promesa o una simple veleta que indique tu suspiro. Prometo si tu fueras cometa planearía a tu lado, si princesa yo tu príncipe encantado, si nadaras yo siempre mojado, si músico yo tu piano, si cucurucho tu helado, si febrero yo marzo, si viernes yo sábado, si volaras alado, si ojo yo párpado, si higo yo plátano, si pimiento yo rábano, si flor yo pétalo, si bolsillo yo chavo, si azar yo hado, si vagina yo falo, si fueras voz yo sería tu canto, si lluvia de abril yo sol de mayo, si fueras mi cadena yo tu candado, si fueras río yo lago, si marinero yo tu barco. Eres mi amor y yo te amo. Prometo vivir contigo todos tus momentos, yacer en el mismo lecho, ser tu sustento, pulular bajo el mismo techo y pisar el mismo suelo. Derretir el hielo, alcanzar el cielo, abrumarte a besos, escribir prometos, percibir tus huesos, componerte sonetos, ofrendarte mis sentimientos. Distribuir tareas, ingratas y placenteras. Debatir las ideas, malas o buenas. Recorrer el mismo camino para nunca sentirnos perdidos y, que desde la misma ventana nos guiñe un ojo la mañana. Vincular dos vidas, la tuya y la mía. Ser el parasiempre de todo lo que pueda complacerte, de lo que ansías y cumplir una promesa cada hora del día. Ella para él, prendada de amor, prendida por la pasión, más allá del pudor y de la tradición, se atreve y habla, se compromete y no calla, sin temor y sin titubeo en la voz clama que su relación va más allá de uno, más allá de los dos y puede respaldar su unión con promesas concretas, citas que a continuación en estos papeles reseña... Prometo amarte sobre todo y sobre todos y que ese sentimiento sea nuestro diario, nuestro libro en blanco donde escribir tus confesiones y las mías, los retazos de caricias y el invento de cada día de una nueva historia de dos, de otra maravilla, sin principio ni final, con tinta de vida, con pluma de sonrisa, de papel de vivencias compartidas, de tapas de piel de tacto conocidas, con susurros, con secretos, con palabras nunca oídas, en interminables noches, en resplandecientes días, que nunca nos abandonemos, que siempre en compañía y yo con certeza sabré que te poseo y tú podrás decir "mía". Prometo ser huerto, tierra abonada donde germine tu simiente, un árbol, un bosque, una montaña. Transparente, aire cálido que te acaricie, brisa marina y si lo precisas huracán divina. Un diluvio, una gota, agua fresca que sacie tu sed y recorra todos tus surcos, río de encantos, lago de halagos o mares bravos. Un incendio, fuego en la mirada, una chispa encandilada, hoguera en el regazo, volcán a la espalda, ardor en las manos, que no queme, que no tiemble, que no se apague. Quintaesencia vital. Prometo no ser hora muerta, no ser espera, no ser inquieta, en la tarde, en la noche negra, no ser molestia, no ser etérea, ni volátil, ni efímera siendo eterna. No ser prisión y sí aprisionada entre tu pecho y mi espalda y avanzar, girar y retroceder en un revuelto de sábanas. Interrogante y no interrogada, pesarte sin ser pesada; tu otro yo en la almohada, el surco de tus lágrimas, no pasar de ti sin pasar de mi y ser una pasada, una canción de cuna, una nana, un verbo, un adjetivo, una palabra. Prometo ser princesa de corcel alado, vencedora de mil batallas por ti mi amado. Monstruos a tus pies servidos, desollados, pues ninguno ha de ser tu enemigo y el furor acallado, y el peso de mi lanza no dejará uno vivo y la espada de pasión no ha de temblar en mi mano, y las tierras yermas de soledad al olvido y los penares y sinsabores desterrados, pues de amor el cobijo está construido, de altos muros, de gruesas piedras mi castillo, y tras las almenas tú estás seguro. Ya no me esperes más que ya he venido y contigo estoy, mi príncipe favorito. Prometo ser el experimento de tus ensayos, el precinto de tus secretos lacrados, el papel precioso que envuelve tus regalos, la perseverancia ante el desmayo, y de bruja, embrujado, yo aguja si tú hilo sedado, yo guante y tú mano, si tú abril yo mayo, yo pluma y tú alado, yo primavera y tu verano, yo sal y tu salado, yo frío y tu helado, de nata y tú montado, escama y tú pescado, yo revólver y tú armado, cordel y tú atado, bufanda y abrigado, pirata y tú corsario, yo calor y tú asado, tú grito y yo clamor, tu sueño y yo ilusión, una rima, una pareado. Si tú rana, yo charco de este maravilloso cuento encantado. Prometo bailar una danza en tu pecho, en tus palmas y dejarte sin palabras, sólo gestos mientras callas y entender los sonidos que desprende tu calma. Hablar otros dialectos y fluidez en las lenguas, en combate cuerpo a cuerpo, en la guerra me desarmas, sin heridos ni muertos, dos tocados de grandeza, de pasión sin violencia, de tensión sin fuerza, de atracción sin pegas. De amor de veras. Prometo ser salvaje en tu selva, brújula cuando te pierdas, oasis de tu desierto, sombra cuando el sol quema, balsa de tu naufragio, de tu mar isla, de tu playa arena, luna de tus estrellas, sonrisa de tus penas, sueño cuando desvelas, hablar sin que duelan prendas, prendas que duelan si quedan, bonanza en la tormenta, sosiego ante la gresca y ante los gritos susurros con la voz queda hasta renacer la paz en nuestro propio planeta, el que hemos forjado a semejanza y manera y de los bolsillos a manos llenas amor y mucho amor hasta hincharte porque de tanto tanto si no te doy, a mi me revienta. Prometo ser las curvas de tus anhelos, perfil rugoso de tus ensueños, cordillera de tus deseos, ruta peligrosa para tus dedos, montañas de tus devaneos, grutas de tesoros nuevos, sendas, caminos, recovecos, cimas de besos presos, falda lanzada, a lo lejos, esclava del pellejo, de la piel, del cuerpo, el refugio de tu desenfreno. Cóncava de sabores, convexa de fresa. Beberé tu saliva, tus miradas y tus risas. Sorberé tu néctar, siempre sin prisas. Prometo ser la visión, la imagen, el reflejo e incluso el espejo, tu pupila, tu niña, tu pestaña caída, tu báculo de ciego; la música, el acorde, el arrullo, el canto sereno, los sonidos de tu silencio; el aroma, el perfume del embeleso, las fragancias de tus encuentros; los dedos, las caricias, los roces, las pieles en juego, el tacto de tu pensamiento, y dulce sin empalago, el azúcar de tus sueños, la sal de tus movimientos, el sabor de tus besos. Prometo caminar, explorar en tus ideas más profundas, sustentarlas, apuntalarlas en un siempre de nunca nunca. Con mi poder de hada, aplastar tus pesadillas, desmenuzarlas en polvo de la nada nada. Ser estrellas ancladas en tu mirada y uña a uña dibujar el arte de amor, el arte mayor del menor arte, en tu espalda, y diente a diente ganar galardón que se siente. Hacer surgir de mi vara un paraíso, de dos en el mismo sitio, dedos en el sitio mismo. Ser el arca que se abra. Felicidad es mi magia. Prometo ser todo corazón si el tuyo se exalta, todo pulmón si la tos te ataca, todo sudor si la fiebre te asalta, todo sutura si tu piel se raja. Enfermera, médico, cirujano de primera, velaré tu sueño, respiraré tu aire para volverlo bueno, invadiré tu cuerpo de deseos tiernos, de vacunas, de sanos besos. la enfermedad no hará mella pues siempre estaré a tu lado, siempre me tendrás cerca. Prometo ser tu imperfecta matemática, tu tratado de física, tu orgánica química, tu línea acotada, tu cota alineada, sin línea ni coto tu recta quebrada, divida y di vida, tu serie, tu progresión geométrica, tu valor añadido, tu porcentaje más alto, tu espiral envolvente. Tu simetría, tu omega y tu alfa, el infinito y la nada, la potencia y la raíz cuadrada, intersección, tu bisectriz, tu ángulo agudo, ciento ochenta grados de calma. La integral, la derivada, el valor absoluto y el relativo. La incógnita y la respuesta acertada. Yo más sin ti igual a nada. Prometo alimentarte cada día para así comerte cada noche, saciar tu hambruna urgente con guisos mágicos, abrazos salteados, fritos de besos, especias de pensamientos, unas gotas de secreto y regado con mi deseo. Asar juntos el tiempo justo, revolvernos hasta el punto. Segundo plato caliente, exquisito, refinado, un poco pícaro, bien presentado, carne de plato fuerte. Postre esperado, dulce, tierno, almibarado; aún resbala la última gota por la comisura de tus labios. Comida para traer, para llevar, para acompañar, para ser, para estar. Vitamina para tu corazón. Prometo ser A, de amor, de amante, de amiga, de ansiosa, anhelada, adivina, ahora abajo, ahora arriba, alabada, arrebatada, animada, alada, bonita, cariñosa, delicada, elegante, femenina, generosa, hermosa, ilusionada, jovial, kermés, loquita, mimosa, natural, ñublosa, osada, peligrosa, querida, remolona, sencilla, temerosa, única, victoriosa, w, x, y, z. La mujer perfecta. Prometo saborear cada momento, como si el último fuera, contener el desaliento en todas tus ausencias, resistir a las tormentas y echarlas todas fuera, tú mi pensamiento la vida entera, sentir como te siento y beber tu esencia, apurar todo mi esfuerzo para ser como tú quieras, mi café matinal, mi hogaza de pan, mi leche fresca, mi cerveza, mi merienda, mi salto mortal, mi carpa, mi circo sin fieras, mi holocausto nuclear, mi rito tribal, mi guerra de paz, mi cine dominical, mi chico del par. Mi momento estelar. Prometo ser una acuarela, un arco iris, pinturas de guerra, monocroma o haz de luz entera, láser, penumbra o que en la oscuridad me mueva, música, musical, una guitarra que guía aquellas manos que tiemblan, un cuarteto de cámara, una sinfónica entera, acordes de medianoche, serenata del crepúsculo, sonata de la mañana fuera. El octavo día de la semana, el octavo color de la gama, la octava nota de la escala. Una más para todo, una más contigo, una más sin espera. Un tatuaje en tu pierna. Prometo ser ama con amo de amor, prisión sin barrotes, jaula sin goznes, sin trampas ni resortes, cadena sin eslabón, camisa sin botones, chaqueta sin pantalón, esposa sin cierre, sin nudo el cordón, casa sin puerta, ventana sin reja, recinto sin verja, prado sin cerca, lima de asperezas, compañía sin presiones, de lazos de corazón, unidos por los amores en cárceles de pasión, pasión a borbotones, pasión, pura pasión. Prometo rolar suave brisa y acolchar tu caída de hoja de otoño para que descanses suave en el suelo, abrigar tu invierno, nevar en tu cuerpo , un rayo del cielo, un trueno de beso y llover en tu pelo, incinerar el frío rojo de tu nariz con mis labios carmesí, tormenta de verano, calor abrasador, el mejor bronceador, estallido en primavera, crisálida de tu corazón, mariposa traviesa, clavel reventón, la flor de tu pechera y un mordisco en la oreja. Prometo empezar de nada y ser todo, volar al alba y abandonar negros lodos. Crecer contigo y que crezcas conmigo, tu espíritu y por debajo del ombligo, y no decir lo dicho y repetir lo que digo, pues si hablo de amor, de amante, de amigo, todo lo que genero es cariño. Cobijarte como a un mendigo, darte mimos como a un niño, ser senda y camino, leyenda y olvido, un silencio y un ruido. Ser tu piel, tus ojos, tus manos, tus labios. Ser tu vuelta, tu ida. Tu sino. Prometo vivir ola de mar, ola de amor, espuma de paz. Tú orilla, horizonte y sol. Tú esperando, húmeda, rompiente, marea a dos. Diosa no odiosa de la sensación, galerna del turbador, marejada en un rincón. Jugar a no imaginar, jugar a ser verdad y dejar de jugar. Destino, azar y osadía. Divina, tenaz, rebeldía. Todo junto y en un día. Todo unido son de vida. Blanda, dura, un ciclón, un torbellino de amor. Todo, toda, soy yo. Prometo ser un mundo nuevo, sin fronteras, donde todo flota y no hay suelo, donde nosotros elegimos el color del cielo, en el que somos nuestros propios esclavos y nuestros dueños, donde lo rígido y lo blando lo definen los cuerpos. Aquí los caminos los señalan los dedos y los días de lluvia son húmedos besos y los tormentas son alboroto de cabellos, y sólo detrás de tus párpados existe lo negro. Mi mundo, tu mundo, el nuestro. Ven que te espero. Prometo desearte de nuevo, después de amar, de nuevo placer, recio en mi dentro, cálido en mi vientre, árido en mi pecho, radiante en mi cuello, mágico en besos, adivino en juegos. Ser alumna, ser maestra, suspender y examinar de nuevo, no hacer caso y aplicarme luego, en junio, en septiembre, en febrero y copiar si lo requiero y sudar en invierno y vacación si la merezco. Mi universidad, mi enseñanza, mi compañero. Prometo ser pecado y absolución, tu infierno y tu religión, tu mandamiento y tu bendición, tu lengua de fuego, tu perdición, tu bautismo, tu inspiración, tu apóstol y tu traición. Tu amor eterno, tu perdón bueno, tu lado tierno, tu pudor interno, tu condición. Tu altar, tu rezo, tu comunión, tu sexo, y que bebas mi sangre y que comas mi cuerpo y crucifiques mi alma cuando te sienta dentro. Apóstata de la lujuria, diablillo del camisón. Tu mas allá. Tu otra vida, tu otro yo. Prometo ser quien soy,
yo una, yo persona, yo ninguna, alguna, divina y humana, mujer y niña, dragón
o ninfa, oda o elegía, cubierta y destapada, abierta y cerrada, vencida y en
guardia, rendida o ganada, esperante o ansiada, pedigüeña o anhelada.
Ser tu parasiempre o ser nada. Ser veinticuatro alientos de vida, te sirvan de guía,
te regalen sonrisas. Una para cada hora de tu día, una para cada promesa cumplida.
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