Elogio
del enano
Por Alfredo Grande
todo
cambia, si pensamos el pasaje de la triple A a la gripe A
(aforismo implicado)
Uno
de cada tres niños salteños está desnutrido
La jefa del sector de Recuperación los bautizó enanos
nutricionales. Pero para las autoridades son enanos raciales.
Historia de madres y nenes internados. El peligro de la privatización.
Comparación. La médica explica el caso de dos mellizas.
Una fue entregada en adopción y no tiene signos de desnutrición.
La otra sí. Gladys Pernas, la jefa del Servicio de Recuperación
Nutricional del Hospital de Niños Jesús de Praga de la ciudad
de Salta. Junto a su equipo, relevó 2.000 casos durante los últimos
24 meses y comprobó que el 33% tenía peso y talla inferiores
a los parámetros que les corresponden de acuerdo con la edad. "Son
enanos nutricionales, asegura la especialista. En el trabajo titulado
Valoración del estado nutricional (VEN) al ingreso hospitalario,
Pernas, junto a sus colegas Miguel Benegas, Cinthia Bastianelli y Adriana
Spiess, plasmaron las conclusiones de un relevamiento realizado durante
dos años en el servicio que dirige sobre 2.000 pacientes asistidos.
Entre las conclusiones a las que arribaron, se destaca: La desnutrición
sufrida durante el embarazo y los primeros meses de vida produce daños
irreparables como el retraso mental y físico, bajo peso y talla,
y dificultades en el aprendizaje.
No son enanos nutricionales, son enanos raciales, explicó
Patricia García, jefa del programa materno infantil de la provincia
de Salta. En una singular interpretación científica de la
denuncia formulada por la doctora Pernas, la funcionaria aseguró
a Crítica de la Argentina que el tamaño de los chicos
guarda relación con las características genéticas
de los aborígenes que vivían en esta región y se
origina en la hipoxia relativa que sufren los habitantes del noroeste
argentino que los hace antropométricamente más pequeños.
(Critica de la Argentina 07/07/09)
(APe).- Si
la fuerza es el derecho de las bestias, la mediocridad es el destino de
los funcionarios. Creo que se trata de una forma de demencia por fuera
del alzheimer, pero por dentro del despacho. Me lo han confirmado algunos
amigos que lograron salir del placard de la burocracia estatal. El concepto
de raza, tan cara a las diferentes formas de la represión, ha sido
nuevamente utilizado. Como los sombreros de la abuela, o los ventiladores
de techo, sólo esperan su oportunidad para tener la sombría
notoriedad de canjear verdad por falsedad. La raza (supremacía,
inferioridad, rasgos, tendencias, hábitos de consumo) es una forma
neutral de dar cuenta de toda injusticia, de toda arbitrariedad, de todo
crimen de lesa gobernabilidad. ¿Por qué hay una absurda
proporción de población negra en las cárceles de
la burbuja financiera del norte, que decuplica la proporción en
la sociedad? La causalidad racial es el huevo de una serpiente que mata
por estrangulación: el determinismo histórico político.
Algo así como la inversión de la profecía del mayo
francés, donde para ser realistas se pedía lo imposible.
En la actualidad de nuestra cultura represora, para no ser idealistas
se pide lo posible. Y con la descarnada lógica del mercado, se
consigue apenas lo probable.
Más allá de los delirios sobre la hipoxia relativa y lo
antropométricamente más pequeño (recordar que la
derecha es un delirio eterno), lo que cabe preguntarle a cualquiera, menos
a la funcionaria a la cual la pregunta no le cabe, es por qué está
aliada a la miserable propuesta que salamanca no preste lo que natura
no da. El Jefe Espiritual del Menemato podría decir: siempre
habrá enanos entre ustedes. Esta forma de pensar al enano
como racial es mucho más destituyente (para seguir la nomenclatura
de Carta Abierta) que todos los discursos del fascio torito de angelis.
La activa producción de enanismo es un crimen que lesiona varias
humanidades porque tiene un alcance transgeneracional. La cultura represora,
que no es solamente cultura de la represión, aunque también,
elige mecanismos que están más acá de los medios
masivos de comunicación, radio 10 o las 20 diferentes formas de
ser tinelli. Denominamos a este mecanismo represión orgánica.
No se trata de imponer un pensamiento único, como en los marrones
90. Más drásticamente: se trata que no haya pensamiento.
Que el mecanismo del pensamiento esté definitivamente clausurado
no por censura política sino por insuficiencia neuronal. Si las
lobotomías más cruentas fueron escindidas del campo de la
psiquiatría, estamos en presencia de lo que bien podemos denominar
lobotomía social. Por sucesivos decretos de necesidad y
pestilencia, funcionarios de varias degeneraciones, establecen quiénes
se desarrollan y viven, y quiénes se atrofian y mueren. Por supuesto,
como enseñó el ministro actual de salud pública,
si manejamos estadísticas bajamos la mortalidad infantil en poco
tiempo. Siguiendo las predicciones de George Orwell, el programa de salud
materno infantil termina siendo un plan sistemático de enfermedad
biopsicosocial. La cultura represora nos regala sin beneficio de inventario
otra perla opaca construida por ostras mutantes: no es hambre, es hipoxia.
O sea: ha hecho, seguro sin decidirlo concientemente, lo que es más
grave, un elogio del enano. Eleva la condición de hipoxia (supongamos
que exista porque es difícil medirla en estos tiempos de gripe
A) a una causa primigenia y omniexplicativa. La historia, la política,
la economía, retroceden espantadas frente a la determinación
molecular del oxígeno. Propongo designar a esta funcionaria funcional
a las políticas represivas como patrimonio cultural de la inmunidad.
Inmune a toda elemental sensibilidad para entender, cuidar, comprender,
contener, a los más pobres de toda pobreza. ¿Alguien está
en condiciones de pedirle la renuncia, sin precipitar un efecto dominó
que sepulte a todas las planas, mayores y menores, de la provincia de
Salta, que no salta pero aplasta a los que debería proteger? Esta
funcionaria inventa una macabra historia de principitos en desgracia,
de mendiguitos que deberían sentirse culpables de los genes que
los re mil parió, y acomodarse a las supuestas determinaciones
de los ancestros aborígenes que los mandaron a estas tierras con
defectos insalvables de fábrica. Es tan brutal la intervención
de la funcionaria, tan opuesta a toda aspiración democrática
aun la más light, que sólo necesitamos que la Chiquita Legrand,
la entreviste en sus almuerzos culturales para preguntarle algo así
como: y no será doctora que por eso fueron conquistados,
porque no podían pensar? Vana respuesta porque la funcionaria
tampoco puede pensar. En su caso, con toda seguridad, ni enana nutricional,
ni enana racial. La peor de todas las enanas: enana mental. Otro
crimen de lesa gobernabilidad.
Fuente Pelota
de Trapo
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