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La peste,
el corazón y el barbijo
04/07/2009 - Por más libros que leamos, nada ilustra tanto como
la propia experiencia. Nada es tan didáctico como cuando uno mismo
está inmerso en una situación dada. En términos técnicos,
podríamos decir que nada enseña más que cuando uno
mismo es el sujeto de la experiencia, cuando uno mismo pone el cuerpo.
En distintas clases, charlas o conferencias, tratamos de dar una idea,
de brindar una aproximación a lo que fue el desastre demográfico
que significó la Conquista de América. Los datos son tremendos.
Tanto para el área mexicana como la zona andina el descenso poblacionales
de 10 a 1, derrumbe brutal que ocurre en pocos decenios. Eso es lo que
trasmite aquel canto nahuatl: "nosotros lo vimos, nosotros lo presenciamos,
todo esto pasó con nosotros".
Ahora bien, uno de los grandes responsable de este desastre poblacional
fueron los agentes patógenos que desembarcaron junto a los invasores
como la viruela, el sarampión y la gripe, frente a los cuales,
los indígenas carecían de anticuerpos que los inmunizaran.
En aquellas clases y charlas, repetidamente hablamos del terror, del temor
y temblor que habrán experimentado mexicas e incas como tantos
otros pueblos, frente a enfermedades tan novedosas como incomprensibles,
contra las cuales, fracasaban todas las terapéuticas aplicadas
por sus médicos y shamanes.
El caso de ésta gripe A, felizmente dista de ser aquel fin del
mundo que produjeron aquellas pestes del inicio de la Conquista. Sin duda,
en dos o tres semanas o un mes y medio, dejaremos atrás el pico
de la pandemia y la enfermedad será superada. Sin embargo, esta
situación creada por la gripe A donde todos nosotros tenemos inmerso
nuestro único cuerpo sirve para introducirnos aunque sea mínimamente
en aquel imaginario social de esos hombres y mujeres en el inicio de la
gran pesadilla que fue la Conquista.
Sin ánimo de brindar moraleja alguna, pienso que hasta de situaciones
penosas podemos obtener algún tipo de aprendizaje. Pensemos con
tranquilidad, no propaguemos el virus del temor y por sobre todo, en situaciones
como estas, no le pongamos un barbijo al corazón. Un abrazo fraterno.
Marcelo Valko
Profesor Titular Cátedra: Imaginario Étnico, Memoria y Resistencia
Carrera Capitalismo y Derechos Humanos, UPMPM
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