|
Historias de la diversidad y de la desigualdad “El discurso
de la inseguridad es un discurso que convierte a una parte de la población
en enemiga de la otra, caracterizando a la otra por las razones que sea:
por su aspecto físico, por su lugar de pertenencia, porque es pobre, porque
no tiene trabajo, por lo que fuere…”. La cita es de la prestigiosa intelectual
Beatriz Sarlo, en el marco de una entrevista con Inés Dussel, Coordinadora
del Área Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(sede Argentina), en marzo de 2008. Sarlo se refería a la “obsesión” de
los medios de comunicación, sobre todo informativos, sobre la inseguridad
y sobre el papel que asumen como portadores de un “discurso moral”. La desigualdad El pelirrojo llegó a la ciudad en helicóptero y luego de arribar a una estación de servicio céntrica, caminó por las calles de la ciudad con la supuesta intención de codearse con los vecinos, en el marco de la campaña política con vistas a las elecciones del 28 de junio. Pero ni los periodistas sampedrinos que lo esperaban para cumplir con su tarea pudieron entrevistarlo. Un séquito de guardaespaldas formó un cordón que lo siguió desde el primer paso, y si bien caminaría hasta la Sociedad Rural local, interrumpió a las dos cuadras la caminata y se subió a una camioneta que lo trasladó hacia donde un grupo de productores agropecuarios y referentes políticos que forman parte -o quieren hacerlo y no pueden- de su espacio, lo esperaban. El discurso que brindó se refirió a las retenciones, a la situación del sector del campo y al proyecto político que encabeza. La diversidad Un poco
más tarde, en la Escuela Media Nº 202 –funciona en el edificio de la Escuela
Primaria Nº 6- Valko brindaba una charla sobre “Pedagogía de la Desmemoria”
en el marco de la Semana del Hombre Originario. A través de la proyección
de imágenes “oficiales” difundidas y erigidas en distintos puntos del
país sobre los indígenas y los negros, el investigador planteó la necesidad
de “no hacer un culto del olvido, de la desmemoria”. Y dijo que en este
país “hay gente que no piensa que toda la gente es igual”. Basándose en
el caso particular de los indígenas, repasó imágenes que los mostraban
y muestran –porque aún siguen en pie en muchos museos- escondidos, salvajes,
antropófagos. Y siempre detrás de los europeos, la “buena gente” que venía
a “salvar” a los otros, los diferentes. De hecho, varias imágenes exhibidas
mostraban situaciones de exorcismo de los indígenas. La desigualdad y la diversidad Las dos
situaciones, el acto de De Narváez y la charla de Valko, se enmarcan en
un mismo contexto pero desde visiones muy diferentes: mientras uno hablaba
de la propiedad, el campo y la posibilidad de recuperar el poder adquisitivo
de un sector bien definido, otro conversaba sobre la necesidad de recuperar
la memoria y abrir fronteras para no olvidar al otro. Mientras uno caminaba
por las calles céntricas intentando conocer la “realidad” de San Pedro
y rodeado de personas que a su vez impedían el acercamiento, otro hablaba
de contacto, de unión y de intercambio: de hecho, dos indígenas cerraron
la charla expresando su situación actual. Felicitas Bernasconi |