Los “Derechos y humanos” y el derecho de los invisibles

26/03/2009 - Acabar con los derechos humanos y sus defensores, eso y no otra cosa es lo que piden Susana y Marcelo. Están inseguros en su country y en sus autos blindados. (Y de paso, me pregunto: ¿para que quiere Susana un auto blindado, para que no le secuestren al Jazmin15? ¿Y Marce? bien podría quedarse encerrado en su cantry con su nuevo corte ranger). Pero hablando en serio, ellos, desde su infinita seguridad, están en contra de lo que denominan defensores de Derechos Humanos de los delincuentes, y ni bien los escuchan cacarear, toda la prensa mediática se lanza orgiástica para resaltar y justificar su temor y temblor.

Pobre gente con tanta plata y tanto miedo!

Y nosotros?

Y el miedo del que se levanta a las 5 de la mañana para trabajar y el tren llega una hora y media tarde y pierde la puntualidad y asistencia?

El coro de la prensa mediática no saltó a mostrar su espanto ante el robo y secuestro, no ya de los 30.000 desaparecidos, sino cuando menos, de los 500 bebes secuestrados junto a sus madres o nacidos en cautiverio durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional de 1976. Me pregunto: eso no es inseguridad? No nos da miedo vivir y soñar en un país capaz de secuestrar a 500 bebes sin que hubiese algún tipo de sanción efectiva desde el Estado?

No encontré esa construcción de temor y temblor en Clarín, TN, Radio Mitre, FM 100 y todos sus satélites, amigos y cómplices de la “libertad periodística”. Si en cambio, su voz se alza rabiosa solicitando pena de muerte o reducción de la edad para imputar un crimen, cuando la producción de la violencia proviene de seres excluidos del sistema económico y de los sueños de la vida.

Por qué no encontramos esa producción de temor?

En realidad, deberíamos preguntarnos: quinen o quienes son los delincuentes? los creadores de la impunidad? los que disfrutan de la verdadera impunidad? los que viven amparados en la complicidad impune? los que festejaron la irrupción de Videla y sus grupos de tareas sucias. Son los mismos que felicitan la valentía democrática de los cortes del campo y pretenden judicializar las protestar de los pobres.

Siempre lo mismo!

Porque no gritan con la misma fuerza por los plagicidas vencidos que se fumigan en el Chaco y que, por ejemplo, en la localidad de Charata, produjeron casi 800 caso de dengue. Es tan desvergonzado, pero es verdad, resulta que fumigaban a los mosquitos de la fiebre hemorrágica con pesticidas vencidos, total son pobres, son negros de mierda, son invisibles. Los mosquitos abrían sus bocas, comían el postre y salían volando a picar. ¡Que felicidad indescriptible les brindó a esos insectos aquel funcionario corrupto! En Tartagal, en los últimos años, dos veces sucedió el mismo tipo de alud por los bosques arrasados festivamente por las madereras. Y cuando se arrasa el bosque, las lluvias arrasan el suelo, y se producen esos aludes “extraordinarios”. Eso les ocurrió a unos salteños oscuros, lejanos e invisibles.

Que habrá que hacer para salir a la luz?

Hace cuanto que el mal de Chagas, que afecta a casi un tercio de la población no es noticia?

Que tendrá que pasar para que se descubra los culpables del desastre?

Por qué en esta ocasión no nos acompaña la Editorial Atlántida a través de Para Ti o Gente, como cuando en la Dictadura traían postales con el franqueo pago que aseguraban que los argentinos somos “Derechos y Humanos”. También en ese entonces se desgañitaban que los organismos internacionales estaban amparando a los delincuentes.

Tanto Hoy como ayer, están equivocados, continúan en esa misma sintonía malsana.

Pero hoy como ayer, o mejor dicho, hoy más que ayer resulta tan claro lo que ocurre.

Está en nosotros denunciarlo e impedirlo.

Nunca más un 24 de marzo, nunca más el dengue, el Chagas, los deslaves de Tartagal.

Nunca más la invisibilidad!

Alguna vez tienen que llegar esa hora para salir a la luz y amanecer!

Marcelo Valko