| "Murieron
como perritos"
En la clase de ayer de la materia que dictamos en la maestría de DDHH, surgió otra vez la terrible realidad de niños muertos por desnutrición. Resulta tan inconcebible, tan absurda y pornográfica esta realidad de niños que se mueren como perritos". Como si estuviésemos viviendo en la Colonia en tiempos de los encomenderos y corregidores, los wichis de la provincia de Salta son sometidos a condiciones de vida tan pauperizadas que provocaron el fallecimiento de dos ciudadanos argentinos de origen wichi, uno que tenía un mes de vida y su hermano que llegaba a los dos años. Los dos murieron sin saber que eran ciudadanos de un país que suscribió acuerdos internacionales de protección a la niñez, tampoco alcanzaron a saber que eran argentinos, un país inmensamente rico donde hace casi dos siglos, la gloriosa Asamblea del Año XIII declaró el fin de la esclavitud. Los dos murieron sin saberlo. No supieron del acto de Castelli en Tiahuanaco, no supieron del sol Inca en la bandera de Belgrano. Paradójicamente, su padre trabajaba (en negro) en la Finca Nuevo Horizonte, a 80 Kilómetros de la ciudad de Tartagal, en el Departamento San Martín. La Finca se llama Nuevo Horizonte, un horizonte que ellos veían debajo de una carpa de plástico a la vera de la ruta. Se trata de esas familias de banquineros, un nuevo estamento social que los sociólogos deberán añadir a las categorías existentes, aquella gente que vive en la banquina a la vera de las rutas. De acuerdo a la Agencia de Noticia COPETONA, Los pequeños estaban desnutridos, con sus boquitas ampolladas, pasaron tres días sin tomar agua e ingerir alimentos, completamente desprotegidos, el padre recurrió a la ayuda de los finqueros que solo le alcanzaron unas aspirinas. Murieron como perritos afirmó una fuente consultada del Hospital de la zona. La policía de esta provincia confirmo que la autopsia determino que los niños murieron por desnutrición. Pronto estas dos muertes, quedaran en el olvido en este país que hace un culto a la pedagogía de la desmemoria y la amnesia colectiva, esos dos pequeños ciudadanos argentinos quedarán en el olvido y en la invisibilidad, y esa noticia será suplantada por un nueva noticia de una nueva muerte por desnutrición. No habrá culpables, solo impunidad. ¿Hasta cuando? Por eso hay que redoblar los esfuerzos para que TODOS podamos vivir en un mundo de luz y dignidad sin niños muertos de hambre y sin invisibles.
Marcelo Valko Prof. Titular de la Cátedra Imaginario Étnico, Memoria y Resistencia Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo |