ESPECIAL:
ENTREVISTA A OSVALDO BAYER
"ES INCREÍBLE LA MAGIA QUE TIENE LA REALIDAD".
18/09/2008
- (AW) Osvaldo Bayer es uno de los intelectuales más importantes
de nuestro país. Historiador, escritor y periodista, autor de
"La Patagonia Rebelde", "Severino Di Giovanni, el idealista
de la violencia", "Rebeldía y esperanza", entre
otros libros, mantiene, a los 81 años, una lucidez y un compromiso
que cualquiera envidiaría a la edad que sea. Sencillo, coherente
y consecuente con sus ideas, nos recibió en su casa para hablar
de la Patagonia, el peronismo, los pueblos originarios y la memoria,
que contribuye a mantener viva y latente, entre otros temas tan vigentes
como él.
DEUDAS, EXTRAS Y PROVOCACIONES. (AW) Para nuestra sorpresa, Bayer
conoce a los Kirchner casi desde la cuna. Su padre y el abuelo de Néstor
se conocieron en el sur patagónico desde entonces hubo una pequeña
"diferencia" entre ellos.
OSVALDO BAYER: "ES INCREÍBLE LA MAGIA QUE TIENE LA REALIDAD"
(AW)Osvaldo Bayer es uno de los intelectuales más importantes
de nuestro país. Historiador, escritor y periodista, autor de
"La Patagonia Rebelde", "Severino Di Giovanni, el idealista
de la violencia", "Rebeldía y esperanza", entre
otros libros, mantiene, a los 81 años, una lucidez y un compromiso
que cualquiera envidiaría a la edad que sea. Sencillo, coherente
y consecuente con sus ideas, nos recibió en su casa para hablar
de la Patagonia, el peronismo, los pueblos originarios y la memoria,
que contribuye a mantener viva y latente, entre otros temas tan vigentes
como él.
Buenos Aires, 18 de septiembre de 2008 (Por Agencia Walsh) La Real Academia
Española, tan técnica y aristocrática como de costumbre,
afirma que el "tugurio" es una "habitación, vivienda
o establecimiento pequeño y mezquino". Seguramente Osvaldo
Soriano pretendió decir mucho más que eso al definir la
casa de Osvaldo Bayer, siendo como era su capacidad para bucear en el
lenguaje y su pretendida intención de hacer calentar a los amigos.
Tuvo respuesta: Bayer le dobló la apuesta: "Me gusta ese
nombre".
Es así que al golpear la puerta de la casa que el autor de "La
Patagonia Rebelde" tiene en el porteño barrio de Belgrano,
leemos un letrero fileteado con mucho más entusiasmo que arte:
"El tugurio", dice y uno ya comprende que está en la
dirección exacta.
La puerta se abre y es ahí, exactamente ahí, donde, tan
rápido como un niño de primaria corre al recreo, las sensaciones
se abrazan: los nervios con la emoción, la admiración
con la vergüenza, el entusiasmo con el orgullo. Sí. Son
pocas las veces en la que se tiene el placer de conversar, fuera de
un libro, con un referente. Y Osvaldo Bayer, historiador, escritor y
periodista, qué duda cabe, es uno de ellos.
La puerta se abre, entonces, y nuestros ojos encuentran los suyos. Esos
ojos inconfundibles que a los 81 años (se) prometen seguir luchando.
Nos pregunta si recibimos su mensaje pidiendo postergar el encuentro
debido al intenso resfrío con el que lo recibió el invierno
de Buenos Aires, tras pasar varios meses en Alemania donde suele vivir
la mitad de año.
Al ver nuestras caras de sorpresa, nos invita a pasar igual y nos recibe,
aunque uno pueda sospechar su recelo al término, con cortesía
caballeresca. Libros, libros y más libros. Diarios, diarios y
más diarios apilados en una silla casi a punto de anoticiar al
techo de su existencia. No caben dudas que se está en la casa
de alguien amigo, novio y amante de la lectura y la investigación.
Pero si algo hace presuponer que, verdaderamente, se está en
la casa de Osvaldo Bayer es la simpleza franciscana -y otra vez uno
acepta que el concepto no es bayeresco- en la que vive. Pero, y acá
sí cabe un término afín a los valores que él
rescata, la consecuencia salta a la vista de un ciego. A punto tal,
que impacta.
En un mundo donde la coherencia cotiza en baja, merece ser mencionada
la simpleza, que más que eso es austeridad, de la morada de quién
es, sin lugar a dudas, uno de los intelectuales más grandes (y
no sólo precisamente en edad) que tiene este país.
Libros y diarios, decíamos, apilados en un preciso desorden serán
parte central de la escenografía. Una pequeña mesa redonda
y tres sillas alrededor -donde se sienta y nos sentamos-, completan
el ambiente. Es una tarde ya casi noche de mucho frío y Osvaldo
conoce buenas maneras de enfrentarlo: "¿No quieren un pequeño
whisky para entrar un poquito en calor?", pregunta. Por rigor profesional,
ya que fue uno sólo el que aceptó el reto sin dejar ni
una gota del elixir, no diremos quién fue
Visiblemente resfriado, con un pañuelo al que debió recurrir
en incontables ocasiones, Osvaldo pregunta sobre qué queremos
charlar. No hay mejor pié para comenzar con algunas preguntas
e inquietudes.
-Usted mejor que nadie ha pintado esa Patagonia trágica pero
también rebelde. ¿En qué cosas ve hoy a la Patagonia
Trágica y a la Patagonia Rebelde?
-Bueno, realmente, tendría que ser, por el paisaje y por su riqueza,
un verdadero paraíso para la gente, pero sigue habiendo la misma
explotación. Por supuesto que no la misma que antes, se está
un poco mejor, pero están siempre los dueños de la tierra,
los latifundistas. Cuando ya una sociedad organizada tendría
que tener cooperativas de trabajos, no hay nada de eso: no hay ninguna
intención tampoco de hacer una especie de proyecto, no, se sigue
saqueando igual que antes. Lo que sí hay es mas conciencia, se
ha reivindicado la historia. Cuando yo comencé la investigación
de la huelga patagónica la gente no quería hablar. Hoy
es el hecho fundamental de la Historia Patagonia. Están los héroes
patagónicos con sus monumentos recordativos, las tumbas masivas
están señaladas, se enseña en historia, está
en la escuela. Yo estuve en un film que se hizo hace poco. Se llamó
"la vuelta de Osvaldo Bayer". Volví, después
de más 30 años, a esos lugares que investigué.
Y es una satisfacción ver la conciencia que tiene la gente de
esos hechos, Por ejemplo, en el Calafate se ha hecho un museo histórico,
muchas de las cosas que yo conté están allí. Ya
es un hecho reconocido definitivamente, ya nadie lo puede esconder,
negar.
-Leímos que fue declarado "persona no grata para el Senado
de la Nación" por haber presentado un proyecto, como ciudadano,
de unir las dos Patagonias, la argentina y la chilena
-Sí, son estas cosas increíbles de la Argentina. Votado,
además, por unanimidad por el Senado de la Nación., menos
dos senadores. Es una cosa increíble cuando es lo más
racional que se puede hacer. En el proyecto que envié puse el
ejemplo de Europa, un continente que se lo pasó guerreando, hay
que ver cómo moría esa juventud en las trincheras por
luchar por unos kilómetros más de fronteras. Bueno, hoy
no hay más fronteras, hay una sola moneda para todos los países;
y eso que tienen diferentes religiones, diferentes culturas, idiomas.
Los latinoamericanos que tenemos el mismo origen, el mismo idioma y
la misma religión tenemos "las sagradas fronteras de las
patria", como dicen los militares. Entonces propuse, siguiendo
el mercado europeo, unir las dos patagonias, la chilena y la argentina.
Comercialmente, además, iba a beneficiar mucho económicamente
a las dos regiones. Para qué lo habré escrito: "¡traidor
a la patria!". Hay que ver como está redactado el dictamen:
yo parezco un mercenario al que alguien me ha pagado
bueno, es
la estupidez de fomentar ese odio entre los pueblos para tener un ejército.
Y pienso ahora enviar una reconsideración, que se me haga una
reconsideración, que se me quite el nombre de "persona no
grata". No puedo entrar al Senado por haber presentado una cosa
que se enseña en las escuelas, con el ejemplo de Bolivar. Además
se va a terminar en eso, porque no hay otra salida. No tiene ningún
sentido la frontera. El autor del proyecto y los que votaron eso van
a quedar en ridículos, van a quedar completamente fuera de moda.
-De la misma manera que quedó en ridículo ese brigadier
que cuando usted se tuvo que ir al exilio le dijo que era la última
vez que pisaba la patria, ¿no?
"Sí, 'escúcheme, -me dijo- usted jamás, me
entiende, jamás va a volver a pisar el suelo de la patria'",
dice Osvaldo, imitando el tono reacio y firme. "Y no me van a creer
pero cuando volví, ocho años después, me puse a
caminar por Buenos Aires pensando que por esas casualidades me lo iba
a encontrar al brigadier y le iba a decir: 'brigadier, brigadier, aquí
estoy pisando de nuevo el suelo de la patria'. Después averigüé
y hacia dos años que se había muerto el señor brigadier,
pero qué ridiculez, ¿no?
Las palabras de Bayer se detienen en aquellos años duros, imposibles,
en aquella "residencia en la amada tierra enemiga", como definió
el título de una ponencia en Alemania, su lugar de exilio, si
es que existe un lugar cuando alguien se ha visto obligado a exiliarse.
Cada palabra se corresponde con un gesto, un leve vuelo de las manos,
y esa tos que aparece cada tanto para recordarle que el resfrío
ya está en su cuerpo. La nariz algo tapada, producto de la congestión,
le provocan una voz más gruesa que, sin embargo, no le hace perder
claridad.
Si algo ha caracterizado a Osvaldo es su cualidad y calidad de polemista,
esa majestuosa invitación a discutir hechos, personajes, procesos
con otros intelectuales, con funcionarios, con periodistas. Allí
Bayer va argumentando pensamientos que posibilitan, a su vez, nuevos
pensamientos. Ese deber del intelectual, hacer pensar mientra piensa,
a los que pocos intelectuales se animan. De reciente publicación,
"Entredichos. Osvaldo Bayer, 30 años de polémica"
es un excelente material que recopila algunos de los debates que Bayer
se encargó de protagonizar. Uno de ellos, precisamente, con Rodolfo
Terragno, tiene como eje al exilio y a la idea construida por ciertos
ámbitos sobre el "privilegio" con el que categorizaban
al destierro. "Eso lo hizo Terrago -sostiene Osvaldo- no sé
de qué privilegios habla. Me fui a los cincuenta años
y tuve que empezar todo de cero en el exterior, cuando ya había,
para mí, llegado a tocar el cielo con las manos, como lo era
vivir de mis libros y trabajar en casa, que es el sueño de todo
intelectual. Y empecé de nuevo, con los libros prohibidos: fueron
años muy difíciles".
-¿Se construyó la noción de que los que se exiliaban
no seguían luchando?
-Terragno no luchó, pero nosotros luchamos muchísimo.
Las cosas que hicimos, y estoy muy orgulloso del exilio argentino. Hizo
más publicaciones que el exilio antinazi alemán. El periódico
"Sin censura", que hacíamos con Soriano y Gabetta,
y siempre nos ayudó mucho Cortazar, está muy bien hecho.
Las cosas que se hacían en Madrid, en Caracas, en Estados Unidos
también. Eso está plasmado en la polémica con Terragno.
-¿Le hubiese gustada polemizar con Perón o Evita?
- Claro que me hubiera gustado. Bueno, está la polémica
con este muchacho Baschetti (se refiere a una polémica recompilada
en Entredichos sobre el discurso de Eva Perón en España,
el 1º de mayo de 1949). Yo escribí una nota sobre el discurso
de alabanza que hace Eva Perón a Franco, que fue una cosa espantosa.
Evita va allá y Franco le prepara un acto con los "sindicatos
verticales", como se decía. Entonces Eva les dice textual
a los obreros: "Así como los obreros argentinos obedecen
siempre lo que les ordena el general Perón, ustedes los trabajadores
españoles tiene que obedecer siempre al general Franco".
Esto es indignante, más para la gente de nuestra civilización,
yo tenía nueve años cuando fue la Guerra Civil Española.
Baschetti de alguna manera quiere decir que yo soy un "gorila".
Lo que propongo es que hay que decir la verdad histórica, pero
no se puede hablar del peronismo porque sos "gorila". Y, todo
lo contrario, pero por algo fracasó. ¿Quién terminó
con los ferrocarriles? El peronismo (Menem). Bueno, a todas estas cosas
hay que decirlas. El Gobierno más "liberal" de toda
la historia argentina lo hizo un peronista. Es increíble la magia
que tiene la realidad.
-Vemos que acá sobre la mesa tiene las películas "Gaviotas
blindadas" sobre la historia del ERP ¿qué piensa
sobre las guerrillas de la década del setenta, los movimientos
que se armaban?
-Bueno yo tuve toda una línea es esa época y discutí
mucho con Rodolfo Walsh, que era muy amigo. Para mí la línea
la había marcado Agustín Tosco: salir con la gente a la
calle, y luchar desde la calle, como el Cordobazo; y no eso de las guerrillas
porque la represión argentina era muy fuerte, y además
desde Estados Unidos estaba todo ya muy preparado. Me acuerdo de una
conversación que tuve con Rodolfo, porque somos los dos del año
27. Le dije: "No entiendo cómo podes ser peronista, después
de que hayamos vivido el peronismo". Y él me dijo: "No,
no te equivoques, yo no soy peronista, soy marxista", y me hizo
la clásica pregunta: "Pero decime, dónde está
el pueblo". "Si -le dije- tenés razón, no se
puede negar: el pueblo es peronista pero no es revolucionario, no los
van a apoyar, lo van a dejar solos". Y los hechos, desgraciadamente,
me dieron la razón y murieron los mejores. Nunca estuve con la
guerrilla pero, por supuesto, les reconozco el heroísmo y siempre
he estado contra la desaparición de personas que hizo la dictadura.
Tampoco me hubiera opuesto a la guerrilla, sino que veía que
iban a matar a los mejores.
¿Pero rechaza a la guerrilla como método?
-En la Argentina sí, porque acá la represión fue
muy grande. En Cuba triunfa porque Batista no tenía ninguna fuerza
represiva. Era una policía y un Ejército completamente
tropical y Estados Unidos creyó que era uno de los tantos golpes
que pasaban. No se dieron cuenta. Es más, pensaron que quizá
era mejor terminar con Batista porque era un tipo corrupto de la médula
hasta los huesos. Al principio Fidel no dice que era comunista. Después
de que toma el poder, dice que es marxista. En eso fue muy vivo. En
la Argentina, recuerdo, los teóricos del peronismo estaban totalmente
en contra de Fidel Castro porque lo comparaban, por los fusilamientos,
con el gobierno de Aramburu que había fusilado a peronistas.
Es evidente cómo el debate sobre el peronismo entusiasma a Osvaldo
Bayer. Una discusión pocas veces abordada desde la polémica
profunda. "El peronismo no hizo ninguna reforma agraria ni nada
por el estilo, que debería haber sido esencial, como principio",
argumenta. Luego detalla encuentros, congresos, ponencias en las que
fue catalogado como 'gorila' y cómo esa categoría impide
una verdadera discusión sobre la verdad histórica. "Perón
siempre estuvo a favor del roquismo, pese a que su madre era bien de
origen de los pueblos originarios; fue ayudante de Uriburu en el Golpe
del 30, participó en la represión de la semana de enero
de 1919 y en la de la huelga de los hacheros", enumera y detalla
portadas de los diarios en los que estos hechos quedaron registrados.
No hace falta mucha capacidad para darse cuenta de cómo se documenta
su opinión y como pretende polemizar en esas zonas grises, donde
casi todos prefieren el silencio. "Si me habré reído
con Pavón Pereyra, el biógrafo oficial de Perón.
Una vez le digo: 'Tu General estuvo en la represión de 1919'.
'Sí, pero él les advertía a los obreros, que rajen',
me contestó. Vamos. ¿Donde está eso? En el diario
Critica de 1919 está en primera página el entonces teniente
Perón recogiendo armas para la represión obrera"
Como se aprecia lo desvela la reflexión sobre los hombres de
nuestra historia a los que se le levanta monumento o se erige como próceres.
En efecto, es un luchador incansable por una memoria que apunta a rescatar
a quienes la historia oficial silencia y mutila, para homenajear a sus
verdugos. Sarmiento, Roca, Rauch, entre muchísimos otros hombres
de "bronce", son algunos a los que ha denunciado con sobrados
argumentos. Desde hace años lucha para que se saque el monumento
al General Roca que está en Perú en Diagonal Sur, el más
grande de la Ciudad de Buenos Aires; para que se cambie su rostro en
los billetes de cien pesos por el de Juana Azurduy, heroína de
la Independencia latinoamericana; y para que todas calles, pueblos,
trenes y ciudades que llevan su nombre lo cambien por el de "pueblos
originarios".
Un verdadero homenaje a la historia y aquellas comunidades indígenas
que fueron masacradas por el General que dirigió la mal llamada
"Campaña del Desierto", en el sur del país.
Roca, el genocida de los pueblos originarios, el que anunciaba "reparto
de indios", el que restauró la esclavitud sometiéndolos,
nos mira desde sus monumentos mientras las comunidades indígenas
nos miran, arrasadas por él, nos miran desde su miseria.. "Muchas
poblaciones le han cambiado el nombre a la calle Roca a partir de todo
esto que estamos haciendo", resume Osvaldo. Luego agrega, en perfecto
estado de comunión -esa palabra tan bella apropiada por conceptos
católicos- con sus ideas: "Los cambios hay que hacerlos
por convencimiento, con conciencia, con argumentos, no por la fuerza".
Uno, muchas veces, se sorprende por cómo las palabras y las acciones
de Bayer encuentran tanto eco en los jóvenes, en las nuevas generaciones.
El grupo Arbolito -que lleva ese nombre después de escuchar una
charla de Osvaldo en la que habló del indio Arbolito, quien esperó
el momento para asesinar al coronel Rauch, el responsable de la masacre
a su comunidad- quizá sea el más conocido pero no el único.
Cientos de agrupaciones e individuos se referencian en este historiador
libertario, que no se asusta por poner en juego las ideas. "A mi
me gusta mucho, me resulta muy simpático cuando grupos de jóvenes
me llaman, por ejemplo como pasó y pasa con Arbolito, que cuando
puede me invitan a un concierto y yo relato la historia de Arbolito.
No sé si alguna vez me vieron. Es muy lindo: ellos comienzan
el concierto y después entro yo al escenario y empiezo a relatar
el hecho. Mientras voy relatando ellos se largan con la música
que va subiendo, subiendo y cuando termino el relato, se mandan con
la canción, que es preciosa, muy linda y la gente aplaude mucho",
cuenta con los ojos húmedos por el resfrío que lo obliga
a interrumpir la anécdota para sonarse la nariz.
"Además siempre cuento que me metieron preso por la conferencia
esa: tuve 63 días preso porque propuse cambiar el nombre de la
ciudad de Coronel Rauch por el de Arbolito con tanta mala suerte que
cuando propuse eso, en la ciudad de Rauch, y volví a Buenos Aires,
¿Quién era el Ministro del Interior? Se llamaba Juan Enrique
Rauch, bisnieto directo del Coronel. (Risas). Mirá que hay que
tener mala suerte. Es como sacarse la lotería (Más risas,
miradas cómplices compartidas). Siempre finalizo la anécdota
diciendo que me mandaron preso a la cárcel de mujeres y que no
voy a dar detalles pero que no la pasé mal. Entonces toda la
gente se ríe a carcajadas". Y nosotros también.
Osvaldo, autor del guión del film "Awka Liwen", la
película sobre pueblos originarios que están filmando
Mariano Aiello y Kristina Hille, que quiere que se pase en todos los
colegios y que además el Gobierno imite a los de Canadá
y Australia, quienes pidieron disculpas a los comunidades aborígenes
de las matanzas que hicieron. Otra vez el pié exacto para la
pregunta.
-¿Cómo juzga la situación de los pueblos originarios?
-Y
, no les reconocieron nada y en la Patagonia se vende todo.
Si están ocupados por ellos, los sacan a patadas porque no tienen
propiedad, son "tierras comunitarias", como le dicen ellos.
Es una lucha inmensa, luchan mucho más que antes.
-Osvaldo, ¿cuándo mira para atrás y ve todo
este recorrido, todo lo que hizo, qué sensación tiene?
-Estoy muy contento, aunque no se ha logrado casi nada porque el país
no ha avanzando ideológicamente en casi nada y nos tocó
el peronismo que cambió todo para no modificar absolutamente
nada. Cuando uno recorre las estancias patagónicas ve exactamente
lo mismo que yo escribí sobre lo que pasaba en el año
veintiuno.
Cada palabra, cada concepto, es acompañado por un gesto. Cómo
no detenerse en él. Sería casi imposible y a la vez significaría
perderse mucho de todo lo que dice. El rostro como de marinero recién
llegado de altamar, esa sencillez a cuestas. Cómo no decir que
Bayer transmite ideología en el raso y simple vestuario que lleva
encima. Las ideas libertarias, anarquistas, la concepción del
hombre como ser libre, sin mandar ni ser mandado: todo eso está
presente en la charla aunque no se mencione literalmente. En la casa,
en el pañuelo repetido, en la manera de recibirnos, de mirarnos,
de hablar. Salta a la vista. "Qué representa, qué
significa para usted ser libertario", lo interrogamos. "Y,
-dice, escondiendo la tos- es la única ideología racional:
discutir todo en asamblea, ir paso a paso con la anuencia de todos.
Por supuesto que las sociedades irán más mucho más
lentamente, pero para qué tanto apuro para este mundo que está
impresionante".
El grabador se apaga pero seguimos conversando unos minutos más,
abusando de su cordialidad. También nosotros queremos que todo
transcurra lentamente. Que el tiempo se detenga en este preciso instante
en que Osvaldo nos abre la puerta, nos saludamos y cruzamos las últimas
palabras.
Pero no. El tiempo no para.
"Y ahora, de vuelta la realidad", dice uno de nosotros mientras
un taxi, apurado, nos toca bocina.
DEUDAS, EXTRAS Y PROVOCACIONES
(AM) Para nuestra sorpresa, Bayer conoce a los Kirchner casi desde la
cuna. Su padre y el abuelo de Néstor se conocieron en el sur
patagónico desde entonces hubo una pequeña "diferencia"
entre ellos.
-Sabemos que hay una historia de larga data, sobre los Bayer y los
Kirchner
-Sí, mi padre al hombre que más odiaba era al abuelo de
Kirchner. Mi viejo estuvo en Río Gallegos, mi hermano mayor nació
allá. Y como a mi padre le gustaba hablar alemán, se hizo
amigo del abuelo de Kirchner que era suizo alemán. Y resulta
que este Kirchner tenía un hotel y era prestamista de dinero.
Un buen día se presentó y le dijo a mi padre "necesito
ya mismo diez mil pesos". Mi padre fue al banco, sacó ese
dinero de sus ahorros, en aquella época diez mil pesos era mucha
plata, y se lo dio, y bueno, nunca se lo devolvió.
Y cuando empiezo a investigar la huelga patagónica encuentro
a los grandes obreros que decían "Kirchner, gran explotador,
un miserable" y lo publiqué en mis libros. Pero siempre
sostuve que el nieto no tiene nada que ver con las cosas del abuelo,
qué se yo las cosas que hizo mi abuelo, ¿no? Una vez me
invitan a una entrevista en un canal sobre un especial sobre la Patagonia.
Llegué antes del horario y me hicieron pasar a un saloncito,
estaba ahí sólo y de pronto entra la Cristina. El saloncito
era muy estrecho, ella se sentó enfrente y me miraba de frente
y entonces de pronto me dice: "escuchame una cosa, ¿vos
sos Osvaldo Bayer?", me tuteó y todo (risas). La miro y
le contesto que sí. Y me dice (le imita la voz y los gestos con
notable capacidad): "Escuchame una cosa, vos tenés una tara,
porque cada vez que leo algo tuyo, una artículo periodístico,
hablás del abuelo de mi marido, cada vez que leo un ensayo filosófico
hablás del abuelo de mi marido, cada vez que leo un artículo
sobre las huelgas patagónicas hablas del abuelo de mi marido,
escuchame una cosa, ¿no tenés otra cosa en vos en la cabeza?".
Un lenguaje insólito, entonces yo le continué la carrera
y le digo: "Y si el abuelo de tu marido era un atorrante",
le hablé así porque ella me tuteó. Y ahí
hizo un modismo muy gracioso hizo algo así (imita la cara de
Cristina, con un gesto de desapruebo) y dijo "No, no era un atorrante,
era un pícaro". "Bueno si era un pícaro entonces
páguenme los veinte millones que me debe porque en 90 años
diez mil pesos, más los intereses y todo lo demás en dólares
son unos 20 millones" y ella me miró y me dijo (la imita):
"ja, ja, ja,
(Risas). Ese fue el diálogo con la Cristina.
-¿Y siendo Gobernador en Santa Cruz, Kirchner le rindió
homenaje a los obreros fusilados?
-¡Bueno ahí está el hecho, ahí está!
Cuando fue gobernador, no vino a ningún acto de reivindicación,
ya que todos los años hacemos actos. Cuando inauguramos el monumento
en la estancia "La Anita", a 120 kilómetros de la capital.
el señor gobernador tendría que haber venido pero no,
mandó como su representante al Jefe de la Policía de la
provincia. Es una provocación porque la Policía actuó
en los fusilamientos. Kirchner tiene el complejo que su abuelo estuvo
en la represión. Cuando nosotros filmamos la Patagonia Rebelde,
en 1974, la Juventud Peronista se había ofrecido como extra,
para hacer de multitud y demás, y él estaba ahí.
Cuando llegó a Presidente y se cumplió uno de los tantos
aniversarios del estreno de la Patagonia Rebelde organizó, para
lavar sus culpas, una función de la película en el Salón
Blanco de la Presidencia. Como digo yo, si vos escribís un libro,
que se hace película y estuvo diez años prohibida y nos
persiguieron a todos, nos condenaron a muerte y todo, y después
viene un Presidente y decide dar una exhibición en la Casa Rosada
también decís, este tipo se fumó. Entonces estaba
ahí y nos invitó a los actores, al director y a mí.
Cuando entró me dio un abrazo que hoy todavía me duelen
todos los huesos y después entró Solá, que era
Gobernador y más me apretó todavía. Entones ahí
es donde empecé a sospechar de mismo, y me pregunté ¿qué
está pasando acá? (risas). Entonces Kirchner se mandó
in chiste y dijo: "Bueno, yo estoy acá y voy a mostrar esta
película porque yo, señor director Olivera, usted sabe
muy bien que yo fui extra de la película y usted no me pagó,
así que me está debiendo el salario de extra de la película"
y todos se rieron.
-¿Pero fue verdad que fue extra de la película?
-Él dice que sí, yo no lo voy a discutir. Mirá,
faltaban extras para la película y en el pueblo no se ofrecía
nadie, porque les daba miedo. Entonces yo lo fui a ver al Gobernador,
que se portó muy bien, y le dije si no me podía ayudar
y me dice "yo le voy a ordenar a la Juventud Peronista que vaya
a trabajar como extra". Y vinieron, por supuesto se los disfrazó
a todos de época. Pero son todas escenas masivas. Dicen que hay
unos tipos medios bizcos mirando, quizá sea él (Risas).
AGENCIA
DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
Integrante de la Red Nacional de Medios Alternativos