| Homenaje
al Cine Palais de la Mano de los Amigos de la Historia La Asociación Amigos de la Historia Varelense, que preside Antonio Manuel Sequeira, rindió un merecido homenaje a la que fuera no sólo pionera, sino también una de las más importantes salas de cine de Florencio Varela: el Cine Palais. El encuentro se dio al promediar la mañana del último 20 de agosto, en la calle Sallarés, entre España y Monteagudo, donde hoy funciona el local de una cadena de supermercados, y donde hasta promediar la década del '50, el Palias deleitó a los varelenses. Allí,
se colocó una placa recordatoria, en homenaje a la sala cinematográfica
que abrió sus puertas en el año 1926, pero también
al responsable de su fundación y su continuidad, Ricardo Calvi.
Jorge Balado hizo una reseña de la actividad del cine y le dedicó
un poema, luego "Pacho" Calvi, hijo de Ricardo contó
algunas anécdotas. Cabe destacar,
además, que esta es tan sólo una de las actividades que
tiene previsto desarrollar la Asociación. Sus integrantes señalaron
que el objetivo es "rescatar del olvido, personas, personajes, lugares
y episodios que hicieron a nuestra historia". EL "PALAIS"
Al cabo de algunos años, Calvi cedió la explotación al dueño de la propiedad Sr.. Mayol, retomándola más adelante en el cine Astor, propiedad de la sociedad italiana "La Patriótica". Sin embargo, la impronta que dejó el Palais perduró a lo largo del tiempo, no sólo entre quienes disfrutaban las películas los fines de semana (porque el lunes debía devolverse). También los chicos del Patronato de la Infancia gozaron del cine, ya que Calvi retrasaba en un día la devolución de las películas, cuando de clásicos como "El Gordo y el Flaco", o los filmes de Buster Keaton se trataba. Vale señalar,
además, que no sólo de las grandes luminarias del celuloide
pudieron disfrutar los varelenses de antaño, sino también
de la presentación en vivo de Ignacio Corsini, Blanca Podestá,
la orquesta de Juan Maglio, o el dúo Buono-Striano. Y los mejicanos
Ortiz Tirado y José Mogica, también pasaron por las tablas
del Palais. Todo un símbolo de los tiempos que vivió nuestra
ciudad. |