El
huevo de la serpiente o un racismo que no cesa
El pasado 24 de mayo se produjo en Sucre, "la culta", un episodio
de violento racismo que permite vislumbrar donde están parados los
opositores secesionistas del gobierno de Evo Morales, electo por una mayoría
nunca lograda en la historia electoral boliviana.
Sucre, ex
Chuquisaca, donde estuvo emplazada la famosa Universidad, la celebre Universidad
"Francisco Xavier" donde estudiaron alguna de las mentes mas
brillantes de los revolucionarios que produjeron la guerra de independencia
contra la corona española, Sucre, parece haber olvidado aquellos
ideales que procuran la noble igualdad de quienes nacimos y habitamos
este suelo americano.
Allí estudio Bernardo de Monteagudo quien escribió el imaginario
"Diálogo de Atahualpa y Fernando VII" que circulo clandestinamente
entre los estudiantes, donde planteaba: Quebrantad las terribles cadenas
de la esclavitud y empezad a disfrutar de los deliciosos encantos de la
independencia. Vuestra causa es justa, equitativos vuestros designios.
Reuníos, pues, corred a dar ripio a la grande obra de vivir independientes".
Allí estudio Mariano Moreno que su tesis para obtener el grado
de doctor se denominó "Disertación jurídica
sobre el servicio personal de los indios en general y sobre el particular
de Yanaconas y Mitarios". Un titulo que lo dice todo, y que planteaba
crudamente el trabajo esclavo de los indios en las minas del Potosí
donde murieron más de ocho millones de personas. Un campo de concentración
más letal que Auschwitz. En Chuquisaca, hoy Sucre, nació
aquella noble patriota Juana Azurduy, aquella a la que Belgrano promovió
al grado de Teniente Coronela y le obsequio su espada. Aquella mujer que
terminó perdiendo a sus cuatro hijos y a su marido en la lucha
por un mundo nuevo de justicia y dignidad.
Allí estudio Juan José Castelli, quien comandó el
primer ejército de la revolución de mayo al Alto Perú.
Castelli no solo anuló la servidumbre de los indígenas,
sino también, realizó un acto maravilloso el 25 de mayo
de 1811 en las ruinas de Tiahuanaco. Nuestra revolución no solo
buscaba la plata de Potosí, también estaba ávida
de historia, historia que fue a buscar a Tiahuanaco a la vera del sagrado
lago del Titicaca.
Y ahora en el 2008, encarnando las peores taras de la Colonia, los cívicos
de Sucre, en la plaza central y a plena luz del día, capturaron
medio centenar de indignas, los obligaron a ponerse de rodilla, fueron
parcialmente desnudados mientras les gritaban: "De rodillas indios
de mierda"; "Llamas, pidan disculpas", Fuera de aquí,
kollas de mierda", "Cruce de llamas con adobes" y un sinfín
de otras injurias acompañadas de golpes.
Cuando leo, el insulto que se repite una y otra vez: "indios de mierda",
no puedo evitar la asociación con lo que le gritaron al contingente
del Malón de la Paz de 1946, cuando, luego de ser secuestrado,
fue arrojado en Abra Pampa. Los campangas los estaban esperando en los
andenes chasqueando sus látigos, y los amenazaron en forma sarcástica
diciendo "ahora van a tener su tierra, indios de mierda". Una
y otra vez se repiten, como una letanía, los insultos de los racistas
que no admiten que los seres humanos, TODOS, tenemos los mismos derechos
a una vida digna, a los cantos y a las flores, a la esperanza y a los
sueños. Es hora de advertir la profundidad donde están enquistados
los huevos de la serpiente.
Marcelo Valko
Autor de:
"Los indios invisibles del Malón de la Paz"
Prof. Titular: Imaginario Étnico, Memoria y Resistencia
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