24 de todos los marzo...

Se olfateaba que los mamarrachos politicones
andaban armando el traspaso de la democracia
con los segurones milicos de turno.
Una historia de brujos, brujas y caudillos
pasaba a la leyenda.
La sociedad –socia- ausente de golpeadores
y llenos de extrañeza de marchas y desfiles
de los hombres-botas y patrios bigotes,
confabulaban en los rincones.
Y así fue, que suscribieron la entrega
de la sangre a un sistema,
que des-argentinizara la memoria.
La otra sociedad, la de los jóvenes, los artistas,
los soñadores, los poetas; Acorazonados luchadores
de días nuevos y urgentes primaveras;
Amorosamente soñando,
enfrentaron los peores horrores de la historia.
Decretos de exterminación y aniquilamiento
firmaron los políticos, hoy todavía políticos.
Y comenzaron las muertes y torturas
de la mano de milicos, hoy todavía milicos...
Nada se veía ni decía por más que el verdugo
se sentara en la mesa de los comedores de curas,
funcionarios o señores que nunca se metían en nada...
Así, con el gris dictador y las tristes noches
comenzó la terrible década del terror en el nombre:
"Del esperado y acompañado orden cultural y económico..."
Así fueron terminando la ternura, la belleza, la utopía
de quienes sub-versivamente pensaban.
Así mataron, así torturaron, así robaron
los mandantes y mandados
dejando un país poblado de ausentes.
Así callaron quienes debían hablar.
Así, tan así, que en cada 24 de marzo
de todos los marzo de la vida.
La memoria.
La mía, la tuya, la de los des-memoriados,
siente que por más olvido que quieran comprar;
existen hombres y mujeres, jóvenes y niños,
que me-mo-rio-sa-mente están...
¡Hartos de olvidar !
Poeta pueblo

17-03-2006

AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH

 

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¡Hasta la victoria siempre, inolvidables hijos!


(AW) Josefina Salgado pertenece a la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Ingresó a la organización en 1978. Sin embargo hace tiempo que no concurre a la plaza los jueves. Los casi 82 años que lleva con gran dignidad a cuestas le pesan. Pero más le pesa el profundo dolor que le produce el giro tomado por la Asociación en los últimos años. Publicamos a continuación dos textos elaborados por “Jose”, como la llaman cariñosamente. El primero fue escrito en 2006 cuando se cumplieron 30 años del golpe, Jose lo reelaboró para esta ocasión. El segundo (ver más abajo) es más reciente. Ambos reflejan la lucidez de una madre que continúa la dignidad de la lucha.


Por Josefina Salgado
Buenos Aires, Marzo de 2008.- Se han cumplido 32 años del fatídico "proceso" militar, pero no recordaré a nuestros Heroicos Revolucionarios. Hablaré de sus madres, entre las que me cuento. Confiaré un secreto: Jamás fui madre de un desaparecido. Me uní a ellas, estando mí hijo muerto.
Mi historia en esa agrupación, se inició en el '78, porque tuve el privilegio de velar por su compañera, Mirta, y sobre todo, por el hijito que esperaban. No me movía de casa, salvo para aprovisionarme para la comida, y mis hijas estudiantes, podían quedarse con ella. Vigilaba el movimiento de la calle, atendía el teléfono, etc.

El calvario


El 12/3/77, mi hijo nos llamó para avisar que estaba detenido en Coordinación Federal, pero el drama empezó el sábado anterior.
Desde que convivían, en Lanús, venían todos los sábados a almorzar. Tenían una pieza para ellos, para descansar, leer diarios, escribir, etc. Nadie los molestaba: pero ese día Pepe estaba insoportable. Le tocaba la panza a ella, y decía: ¡cuánto tarda en nacer ese chiquito! (3 meses) Parecía intuir que no lo conocería.
Se fueron el domingo en su "Renoleta" vieja, llevando muchas cosas para su hogar, entre ellas, las cortinas que les hice para su humilde vivienda, arreglada por el. Dejaron el moisés y la ropita para el bebé, porque se iban a estropear.

Ahí empezó el calvario. El sábado siguiente lo secuestraron, días después, nos trajeron unos parientes a Mirta, desesperada, luego el 3/6, la noticia en todos los medios, de su muerte en enfrentamiento (falso), y llovían las amenazas de muerte para toda la familia. Los parientes de Mirta se la llevaron a un lugar mas seguro. Nació el bebé. A fin de julio recobramos el cadáver en la morgue, destruido por la tortura y sin los ojos. Lo inhumanos en un nicho, en Chacarita sin nombre por temor a la profanación, y como corolario de ese espanto, madre e hijo se exilaron. ¡Me sentí vacía!

Por consejo del Obispo me uní a Madres
Caí en una gran depresión. El Obispo Jaime de Nevares me aconsejó unirme a las Madres de Plaza de Mayo. Mi marido se oponía, por considerarlo peligroso; -- "¡perdí un hijo, y ahora te perderé a vos!".
Pese a trabas y consejos, me uní a ellas. Cubrí mi cabeza con el pañuelo blanco, con el nombre de mi hijo, fecha de su secuestro y asesinato en Coordinación Federal. Colgué de mi pecho la fotografía de él, ampliación de la aparecida en los medios, para que todos supieran que era la madre del muchacho que acusaban falsamente de terrorista, y que iba a luchar para proclamar la verdad.
Posteriormente, y siguiendo el ejemplo de la abnegada Esther Careaga, retiré la foto de mi pecho, y cambié el pañuelo por el bordado con la consigna: Aparición con vida, Madres de Plaza de Mayo. Todos eran mis hijos.
No pude conocer a las tres Madres mártires: Azucena, Ester y Mary, pero sentía su presencia, animándonos.
Encontré allí condiscípulas, vecinas, madres de toda condición económica, de diversas creencias. ¡Éramos hermanas!, y caminábamos codo a codo, unidas por el recuerdo de nuestros hijos. Allí nadie me preguntó con soberbia ¿en que andaba tu hijo?

He llevado en mi auto a un matrimonio español vecino que había perdido a su único hijo. El era inválido, y daba las vueltas a la pirámide en su silla de ruedas, porque era doloroso para él hacerlo sobre sus prótesis. Gallego, Republicano, era un león, Don Arturo.
Hemos pasado por todas las pruebas y peligros, sin achicarnos. Lamentablemente el paso del tiempo nos separó, y eso me hizo mucho daño. Tengo en mi cuarto, sobre una puerta del ropero, una simbólica lámina, como un rompecabezas de una efigie humana. De un lado, ojo cabello y barba negros: nuestro querido CHE; del otro, ojo claro y barba blanca: Carlos Marx. Arriba se lee una frase: “…. Y si todos fuésemos capaces de unirnos, qué grande sería el futuro y qué cercano”. Sabio consejo, pero muy difícil de practicar. Me lo regaló en la casa de las Madres, el encargado de la imprenta, antes de ponerlo en circulación. Está muy bien acompañado, entre Fidel, el Che, Tupac Amarú, Sandino, Chávez, Néstor Cerpa C., el Comandante Marcos, Chicho Allende... soy fanática, me despierto mirándolos.
Después comenzaron los roces, y la escisión. La gente pregunta: ¿Por qué se han separado? Las razones existen, pero no podemos olvidar que nuestros hijos exponían su vida, diariamente para cambiar el rumbo político social del país, sin fijarse en pequeñeces.
No participé en los actos recordatorios de ninguna línea, primero por mis limitaciones para movilizarme, además, pienso con pena en las madres que la muerte reunió con sus hijos, las que dejaron la Plaza por razones particulares, las que fueron segregadas del movimiento por intransigencia, las personalidades que nos apoyaron desde el principio y se han retirado, y me acongojo, sinceramente.

“Somos Empresarias”
Mucha culpa la tiene el inmortal Capitalismo que nos rodea por todos lados con sus intereses mezquinos. |u oleaje ha llegado a salpicarnos los pies, otrora jóvenes y agües, hoy viejos y cansados de caminar Km. alrededor de la Pirámide.
Somos empresarias. Cumplimos con el sueño de la casa propia, de una Universidad popular, que ahora otorga títulos oficiales, de una surtida librería, de una imprenta muy necesaria, de una radio emisora A.M., de un hotel, vecino a la Plaza, de tantos bienes valiosos!
A veces me pregunto si nuestros hijos, nobles desinteresados, solidarios, que jamás buscaron encumbrarse ni acomodarse por el poder de turno, después de todo lo que sufrieron por su militancia, y su espantosa muerte, por un milagro de la vida, volvieran al mundo y vieran el increíble giro de 180° de los proyectos por los cuales murieron ... ¿cómo reaccionarían?.
Volverían a tomar la pastilla letal que llevaban consigo, para no ser capturados vivos, y no por cobardía, sino para evitar que la tortura los obligara a delatar compañeros.
En estos años que nuestras cabezas se han tornado blancas, hemos visto con pena, cuantas lágrimas vertidas por parientes, amigos, camaradas, se enjugaron instantáneamente para poder acomodarse y recibir alguna prebenda del Gobierno.
Están vigentes todas las carencias que afectaban al país: educación, salud, vivienda, miseria, desnutrición, que continúan durmiendo el sueño eterno en alguna dependencia oficial... y no hablaremos de la represión, que sigue cobrando víctimas, como el maestro Fuentealba asesinado por participar en un movimiento por salarios dignos. ¿En qué quedó?
... Y el estribillo repetido hasta el cansancio, ofreciendo recompensa por Julio López, testigo clave en la condena de un sangriento represor, que desapareció "misteriosamente". Hipócritas ¿Dónde está, vivo o muerto?
... Y no hablemos de la proliferación del Juego, desde Casinos lujosos ampliamente promocionados, hasta la modesta Quiniela de los pobres, ahora corregida y aumentada, que promete ganancias siderales: con 1$ ganas 5000. Claro que para despistar añaden: Jugar compulsivamente es perjudicial para la salud. ¡Bravo!
En este nuevo aniversario de: "un hachazo invisible y homicida", (Miguel Hernández. Elegía a Ramón Sijé), los saludo con las palabras del que convirtió una isla dominada por el juego, la prostitución, el analfabetismo, la miseria, en un país ejemplar, a pesar del bloqueo con el que quieren asfixiarla.


¡Hasta la victoria siempre!
Josefina Salgado

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Perdón Hijos queridos


(AW) El texto que reproducimos a continuación lo escribió Josefina Salgado, Madre de Plaza de Mayo, a propósito de una nota titulada “Los nuevos desafíos del Proyecto en construcción: El juego en que andamos”, firmada por Demetrio Iramaín, publicada en la página 6 del periódico de la Asociación Madres de Plaza de Mayo de diciembre de 2007. En dicha nota se hace mención a la decisión gubernamental de traspasar a la Fundación Madres de Plaza de Mayo la edificación abandonada en su construcción en tiempos de la segunda presidencia de Perón (se proyectaba un hospital), conocida como el” Elefante Blanco”.


Por Josefina Salgado

Buenos Aires, 27 de enero de 2008.- Hace tiempo que no concurro a la plaza. Ni tormenta, ni artrosis me hacían faltar. A los 80 todo cambia. Mis hermanas, las madres preguntan por mí y me enviaron el periódico de diciembre de 2007.
Por él me enteré de la intención de construir viviendas. Me pareció positivo y necesario, pero mi intuición avisa que detrás hay algo turbio.
Sigo insistiendo que no debemos mezclar el nombre de nuestros hijos, auténticos revolucionarios que dieron su vida por los marginados de esta sociedad egoísta, con un gesto de beneficencia.
¿Qué se esconde detrás de esa máscara de amor al prójimo? ¿Quién financiará esas construcciones? ¿Qué hay detrás del intento de remodelación del “Elefante Blanco”? ¡¿Habrán calculado el costo de convertirlo en hospital, polo educativo, dispensario, guardería, a esa mole obsoleta, nada funcional?! ¿ a quién acudirán al FMI? ¡No! ¡Por Dios! ¡¿Al gobierno?!

Me extrañan las palabras de Hebe: “El gobierno tiene plata”. Siempre la consideré sagaz. Está vez se equivoca. El gobierno no tiene plata. Administra los bienes del pueblo. Vivimos en “democracia” con sus tres pilares: poder legislativo, ejecutivo y judicial. Nadie puede disponer, aun con alguna encumbrada posición política, de ningún bien material. Los representantes del pueblo (diputados y senadores) debaten proyectos aprobándolos o rechazándolos. ¿Quién puede donar, vender un bien del Estado?

Tenemos poca memoria. No hace mucho, un presidente procedió como monarca absoluto rematando empresas nacionales “mal administradas”, qué daban pérdidas. Ahora siguen dando mal servicio y grandes ganancias que van para “afuera”.
En nuestro caso, años atrás, Hebe nos comunicó que habíamos recibido la posesión de un edificio de departamentos (8 pisos) cerca de la plaza y tenía proyectado remodelarlo para sede de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (U.P.M.P.M). Pasaron meses, y nos enteramos por una propaganda que fue destinado a un hotel de lujo: ¡Yira, yira! ¡Cotizado en dólares! ¡Cómo cambia el viento! ¿No?

Josefina Salgado