|
TANGO
Sos el verso sensiblero de una rante fulería; sos la musa arrabalera de una barda inspiración; los cantares rantifusos de una fiel policromía engarzada en los acordes que repica en tu canción.
Sos gemido de violines con las notas tan sentidas, al conjuro de los pianos y quejas de un bandoneón; sos la estrofa que rimada con la cruel filosofía se encarniza ciegamente y engayola al corazón.
Sos guitarra que colgada, con las cuerdas doloridas, no pudo encontrar consuelo para su desolación; el adusto organillero que detuvo su rutina< |