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HERMOSA
Yo quise ser hermosa como el alba, delgada como el mástil de una barca; yo quise que mis manos fueran suaves y pequeñas, como frágiles aves.
Yo quise que mis ojos reflejaran el verde misterioso de un océano en cuyo fondo reverdecen algas; yo quise que mi boca delineara la armonía perfecta, fruto ardiente ofrecido al amor; yo quise ser deseada, soñada por los hombres, admirada, sentir sobre mi cuerpo sus miradas, cuando con aires de musa desafiante me deslice cual cisne sobre el agua.
Yo quise ser perfecta como Venus; amada y venerada, diosa y reina, soberbia en el amor, resplandeciente, con el fuego de Eros en la frente.
Yo quise ser hermosa, y sólo encuentro una sombra al mirarme en el espejo.
MARÍA ESTER RINALDI |