PROLOGO

La presente obra poética está dirigida a brindar un humilde homenaje a los grandes escritores de la Literatura Gauchesca, como Bartolomé Hidalgo, Hilario Ascasubi, José Hernández, Estanislao del Campo y Rafael Obligado, entre otros.
Está destinada a los hombres de nuestra historia, que forjaron la Patria con tesón y con trabajo; y además a los ciudadanos de hoy que conforman la gran masa de argentinos que luchan silenciosamente para sostener a nuestra amada Nación.

Pretende también, dentro de sus posibilidades, lograr un modesto aporte a la cultura general y rescatar los valores tradicionales de nuestro pueblo, mediante un puñado de pensamientos vertidos con la más sana intención, empleando un género literario extinguido en nuestros días.
Sus estrofas, sextinas octosilábicas, se agrupan en dos partes de veinticinco capítulos cada una, donde al final de los mismos el relato se combina con una poesía o "canto", que manifiesta una reflexión, enseñanza o consejo.

La narración describe como un payador que regresa por obra de la imaginación desde la época de la colonia, la revolución, la guerra civil, las fronteras, a nuestros días, asegura ser un enviado del Cielo, para cumplir el "mandato" de consolar y alegrar a la gente con sus canciones, aliviando el sufrimiento que padecen.
Sus criticas al modernismo contrastan permanentemente con elogios a la forma de vida actual, y sus recuerdos evocan los días difíciles vividos en el pasado, tan cargados de emotivas situaciones.

En esta interesante composición se destaca la figura del "cantor-relator" con su tenacidad para cumplir con lo "encomendado", en un terreno sumamente difícil debido a las enormes distancias transcurridas a través de los tiempos.
Considero al libro un entretenimiento sano, elogioso de los valores humanos y de los elementos tradicionales; ameno en su narrativa por lo fácil de su expresividad y en la intención de abonarlo con un fino toque de humor.
Declaro como autor de la obra que no existen segundas intenciones, ni tendencia política alguna, como tampoco alusión a personas o instituciones; sólo pretendo rescatar los valores indicados en los primeros párrafos del presente comentario.

Julio Jorge Faraoni

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