LA VENTANA


No es una ventana más,

hecha de cristal y madera.

No es una abertura más,

necesaria para una casa.

Ella se ha sentado tantas veces

mirando hacia la calle.

Ella ha contado miles de horas

a través de tantas décadas.

Ella ha suspirado tantas veces,

formando lagos y ríos de lágrimas.

Ella vio pasar tanta lluvia y viento

de tantas noches y días.

Ya no es una ventana cualquiera,

es el marco de una vida.

Esa ventana nunca se abrió,

siempre permaneció cerrada.

De un lado quedó atrapada la tristeza,

y del otro el amor que nunca entró.

La anciana se murió sentada

y su casa se puso en venta.

Pero, aún nadie la pudo adquirir,

porque la tristeza no se puede vender

y al amor nadie lo puede comprar.

MARÍA ENCARNACIÓN NICOLÁS