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LA VENTANA
No es una ventana más, hecha de cristal y madera. No es una abertura más, necesaria para una casa.
Ella se ha sentado tantas veces mirando hacia la calle. Ella ha contado miles de horas a través de tantas décadas. Ella ha suspirado tantas veces, formando lagos y ríos de lágrimas. Ella vio pasar tanta lluvia y viento de tantas noches y días.
Ya no es una ventana cualquiera, es el marco de una vida. Esa ventana nunca se abrió, siempre permaneció cerrada. De un lado quedó atrapada la tristeza, y del otro el amor que nunca entró. La anciana se murió sentada y su casa se puso en venta. Pero, aún nadie la pudo adquirir, porque la tristeza no se puede vender y al amor nadie lo puede comprar.
MARÍA ENCARNACIÓN NICOLÁS
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