Historia del blues: el Delta, Robert Johnson, el blues rural y el rock
Esta historia del blues, escrita por la Redacción para la edición 2026, recorre el origen del blues en los cantos de trabajo y el Delta del Mississippi, las primeras grabaciones, la leyenda de Robert Johnson, los instrumentos caseros del blues rural y su paso al rock, también en la Argentina.

Qué es el blues
Qué es el blues, en pocas palabras: una música vocal e instrumental nacida entre los descendientes de africanos esclavizados del sur de Estados Unidos, hecha de cantos de trabajo, espirituales y canciones de lamento. Tiene una forma reconocible, casi siempre doce compases sobre tres acordes, y un sonido propio que viene de las llamadas notas blue, un poco más bajas que las de la escala mayor. Pero antes que una forma fue una manera de cantar la vida diaria: el trabajo, el amor que se va, el tren que se lleva a alguien, la cárcel, el alcohol y también la risa.
La historia del blues no tiene una fecha de nacimiento ni un autor. Se fue armando de boca en boca durante décadas, en lugares donde casi nadie escribía partituras, y cuando llegaron los primeros discos el género ya estaba formado. Por eso, para explicar qué es el blues, los historiadores hablan de raíces y de regiones más que de inventores.
El origen del blues: cantos de trabajo y espirituales
Cuando se busca el origen del blues, las raíces más citadas son tres. La primera, los cantos de trabajo de las plantaciones y de las cuadrillas que tendían vías o abrían caminos: un solista lanzaba una frase y el grupo respondía, un esquema de llamada y respuesta que el blues conservó. La segunda, los gritos de campo o field hollers, melodías libres que un trabajador cantaba solo, a veces para comunicarse a distancia. La tercera, los espirituales y la música de iglesia, con su manera de estirar las notas y cargar de emoción cada sílaba.
Después de la Guerra de Secesión, la abolición no trajo la igualdad. Buena parte de la población negra del sur siguió trabajando la tierra como aparcera, endeudada con el dueño del campo, y bajo leyes de segregación. En ese mundo rural, entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, los músicos ambulantes llevaron esas canciones de pueblo en pueblo, de los bailes del sábado a las estaciones de tren, y les dieron la forma que hoy se reconoce como blues.

El Delta del Mississippi, la cuna más famosa
Se habla del blues del Delta para nombrar el que se tocaba en la llanura algodonera entre los ríos Mississippi y Yazoo, en el estado de Mississippi. Allí trabajó Charley Patton, considerado uno de los padres del estilo, con su voz áspera y una guitarra que golpeaba casi como un tambor. De su círculo salieron Son House, cantante de enorme intensidad, y más tarde Robert Johnson. El blues del Delta se tocaba en los juke joints, locales precarios de madera donde se bailaba, se bebía y se jugaba hasta la madrugada.
Una escena suele citarse como punto de partida de la historia escrita del género. Según contó él mismo, el músico y editor W. C. Handy esperaba un tren en la estación de Tutwiler, en el Delta, hacia 1903, cuando oyó a un hombre que tocaba la guitarra deslizando un cuchillo sobre las cuerdas y cantaba sobre el lugar adonde se dirigía. Handy, que tenía formación musical, empezó a escribir y publicar blues: «Memphis Blues» salió en 1912 y «St. Louis Blues», en 1914. Esas partituras llevaron el género a las orquestas y a los teatros de todo el país.
Las primeras grabaciones y las grandes cantantes
El primer gran éxito discográfico no fue de un guitarrista del Delta sino de una cantante de vodevil. En 1920 Mamie Smith grabó «Crazy Blues», que vendió cientos de miles de copias y demostró que había un público enorme para la música de los artistas negros. Las compañías crearon entonces catálogos especiales, los llamados race records, y salieron a buscar voces.
Así llegó la década de las grandes cantantes de blues clásico. Ma Rainey, conocida como la madre del blues, recorría el sur con espectáculos de carpa desde comienzos de siglo. Bessie Smith, llamada la emperatriz del blues, fue la cantante negra mejor pagada de su tiempo. Al mismo tiempo, los sellos empezaron a grabar a los músicos rurales: Blind Lemon Jefferson, de Texas, se convirtió a mediados de los años veinte en uno de los primeros guitarristas de blues con éxito comercial, y detrás de él llegaron Charley Patton, Son House y muchos otros.

Robert Johnson y la leyenda de la encrucijada
Ningún nombre del blues rural carga con tanto mito como el de Robert Johnson. Nació en Mississippi en 1911 y murió en 1938, con apenas 27 años. En dos sesiones, en San Antonio en 1936 y en Dallas en 1937, grabó 29 canciones; con ellas le alcanzó para cambiar la historia de la guitarra. Su técnica, que hacía sonar al mismo tiempo el bajo, el ritmo y la melodía, sorprendía a quienes lo escuchaban, y temas como «Cross Road Blues», «Sweet Home Chicago» o «Love in Vain» fueron grabados después por músicos de rock de todo el mundo.
La leyenda cuenta que Johnson aprendió a tocar así después de ir a medianoche a un cruce de caminos y entregarle el alma al diablo a cambio de su talento. Es un relato que ya circulaba en el folclore del sur sobre otros músicos y que la falta de datos sobre su vida ayudó a agrandar. Lo comprobable es más sencillo y no menos notable: un músico joven que se pasó años tocando en esquinas y bailes, escuchando a los mayores y practicando hasta lograr un estilo propio.
Los instrumentos del blues rural
El blues rural se hizo con lo que había a mano, y muchos de sus instrumentos eran caseros. El diddley bow era una sola cuerda de alambre clavada a una tabla o a la pared de una casa, que se tocaba deslizando una botella o un trozo de metal: de ahí viene la técnica del slide, que los guitarristas reprodujeron con el cuello de una botella o con un cuchillo. Las guitarras se armaban a veces con una caja de cigarros, y en las bandas de jarra o jug bands sonaban jarras de barro en las que se soplaba para marcar el bajo, tablas de lavar raspadas con dedales y peines con papel.
La armónica, barata y fácil de llevar en el bolsillo, se volvió inseparable del género. Los músicos aprendieron a tocarla en una tonalidad distinta de la indicada para conseguir notas estiradas, los llamados bends, y gemidos que imitaban la voz humana o el silbato del tren. La guitarra acústica, en cambio, fue ganando terreno a medida que se abarataron los modelos que se vendían por catálogo.

Cantantes y guitarristas de Chicago: el blues se vuelve eléctrico
Desde los años de la Primera Guerra Mundial hasta después de la Segunda, millones de afroamericanos dejaron el sur rural para buscar trabajo en las fábricas del norte. Esa gran migración llevó el blues a ciudades como Chicago, Detroit o Saint Louis, donde los bares eran ruidosos y la guitarra acústica no alcanzaba. Los músicos enchufaron sus instrumentos.
Muddy Waters, que había crecido en el Delta, se instaló en Chicago en 1943 y a fines de esa década grababa para el sello que luego se llamaría Chess. Con él, Howlin' Wolf, el armonicista Little Walter y el compositor y contrabajista Willie Dixon definieron el blues eléctrico de Chicago: banda completa, guitarra amplificada, armónica pasada por un micrófono y una base rítmica firme. En Memphis, B. B. King desarrolló un estilo de guitarra solista que haría escuela, y en Texas y California T-Bone Walker ya había mostrado lo que podía hacer una guitarra eléctrica en el blues.
Del blues al rock
Del blues de Chicago salieron el rhythm and blues y buena parte del rock and roll de los años cincuenta; Chuck Berry, por ejemplo, grabó sus primeros éxitos en el mismo sello que Muddy Waters. En los años sesenta, una generación de músicos británicos que había crecido con esos discos importados lo devolvió al público de todo el mundo. Los Rolling Stones tomaron su nombre de un tema de Muddy Waters, y grupos como Cream o Led Zeppelin construyeron parte de su repertorio sobre viejos blues. Muchos bluseros veteranos, que ya casi no grababan, encontraron entonces un público nuevo en Europa y en las universidades de Estados Unidos.
La historia del blues en la Argentina
El blues llegó a la Argentina con esos discos y encontró pronto cultores propios. Manal, formado en Buenos Aires en 1968, fue uno de los primeros grupos en cantar blues en castellano, con temas como «Avellaneda Blues» que trasladaban el género al paisaje del conurbano sur. Pappo, con Pappo's Blues desde 1971, se convirtió en el gran guitarrista de blues y rock del país. Más tarde, Memphis la Blusera, formada en 1978, y La Mississippi, nacida en 1989, llevaron el género a un público masivo. En Florencio Varela, como en todo el sur del Gran Buenos Aires, el blues siguió sonando en bares, festivales y escenarios barriales.
Si quiere seguir la historia del blues más allá de este recorrido, la página sobre el blues y sus grandes intérpretes repasa las figuras del género, y la galería de fotos de bluseros reúne retratos de muchos de los músicos que se nombran aquí.
Preguntas frecuentes
¿Dónde nació el blues?
El blues nació en el sur de Estados Unidos hacia fines del siglo XIX, entre descendientes de africanos esclavizados que trabajaban en las plantaciones de algodón. Sus raíces están en los cantos de trabajo, los gritos de campo, los espirituales y las tradiciones musicales africanas. El Delta del Mississippi es la región asociada con su forma más conocida, aunque también hubo estilos propios en Texas, Georgia y las Carolinas.
¿Qué significa la palabra blues?
En inglés, la expresión to have the blues alude a un estado de tristeza o melancolía. Viene de la vieja fórmula blue devils, asociada al desánimo. En la música, el término pasó a nombrar canciones que hablan de penas, desamores, trabajo y viajes, aunque muchas veces con humor e ironía. Con el tiempo designó también una forma musical precisa, con su propia armonía y sus propias escalas.
¿Cuál es la estructura típica de un blues?
La forma más difundida es el blues de doce compases, que se apoya en tres acordes básicos. La letra suele seguir el esquema AAB: un verso se canta, se repite y luego se responde con un tercer verso que cierra la idea. Sobre esa base se usan las llamadas notas blue, ligeramente más bajas que las de la escala mayor, que le dan al género su sonido característico.
¿Qué cuenta la leyenda de la encrucijada de Robert Johnson?
Según la leyenda, Robert Johnson habría ido a medianoche a un cruce de caminos en Mississippi, donde una figura misteriosa le afinó la guitarra a cambio de su alma, y desde entonces tocó con un talento extraordinario. Es un relato del folclore del sur, alimentado por algunas de sus canciones y por su muerte temprana en 1938. Los historiadores lo tratan como mito, no como un hecho.
¿Qué relación tiene el blues con el rock?
El rock and roll de los años cincuenta tomó del blues su estructura de doce compases, sus riffs de guitarra y su forma de cantar. En los sesenta, grupos británicos difundieron en todo el mundo canciones de Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Robert Johnson. En la Argentina, el rock nacional también tuvo una fuerte vertiente blusera, con músicos como Pappo y bandas que siguen tocando el género.