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POST UMBRA
Aquí quiero dejar mis mudos huesos, sobre esta terca tierra humedecida. Que el cielo cubra mi ilusión caída y el trébol me regale con sus besos.
No han de quedar estos despojos presos, debajo de la tierra distraída; han de volver de nuevo hacia la vida con mis amores y mi sed ilesos.
Desde la luz que fui, desde ese punto, por la gracia de Dios, no estoy difunto le gritaré a la sombra inexorable.
Nadie me de el adiós definitivo cuando ya esté de cara a lo insondable: que en todo lo que amé yo sigo vivo.
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