SEÑOR

Déjame llorar en silencio, amargamente,
este vacío que va creciendo día a día,
por la carencia de amor que tienen nuestros niños
que no pueden entender qué pasa todavía.

No dejes, te suplico, si alguna vez sucede,
que me sienta tan triste como me siento hoy,
míralos tiernamente porque ellos son tus hijos,
míralos com sabes, sembrándoles amor.

Solamente Tú puedes, cobijarlos a todos,
detener esa mano cruel que se levanta,
detener la injusticia, detener esas mentes
que siembran sólo guerras, sin importarles nada.

Y dejan que nuestros niños con los ojos tristes
lloren hambre y miseria con asombro inocente;
por eso te suplico, que brindes tu mirada,
tan santa sobre ellos... y los tengas presentes.

IRMA ALCIRA MACEDO