AMOR ETERNO


Un día mientras te acariciaba,
la luna como un abismo lejano,
reflejaba en la laguna donde estaba
tu hermosa figura que tanto amo.

Mi alma es como una mujer apasionada,
y el amor hace que la lleve el viento,
tu cuerpo, tu sangre, perfume de mujer amada,
tu rostro de terciopelo, así lo siento.

En alguna parte la cálida brisa
acariciaba suave los pimpollos de rosa,
perfumará el sendero que tu cuerpo pisa
entre violetas azules y flores hermosas.

Bordeando el bosque de un intenso verde
camina al amparo de un almendro añoso
una mujer, suya imagen veo y se pierde,
eres tú, Irene, que dejaste un recuerdo hermoso.

En cada caricia de los queridos hijos
siento el calor de tu presencia amada,
la sangre fluye de mi corazón herido...
¡te extraño tanto!... mi vida sin ti, no es nada.


FRANCO ROMEO GIANCOLA