REDENCIÓN

Esta obsesión de huida me alucina
afán de inmensidad que en mi persiste,
se niega la razón y aún insiste,
en nombre del dolor que la conmina.

Desdibuja mi imagen somnolienta
la impavidez de luna del espejo,
mi rostro es sólo pálido reflejo
del alma envejecida y cenicienta.

Afuera, huracanado viento arrecia
la arbolada se inclina, más resiste,
a su vista me yergo, me revivo

Y hay un algo sutil, tierno, intangible,
como el roce de un beso fugitivo,
que me impulsa a seguir y me redime.

Julia Cerles