Tomarse un año sabático no está al alcance de cualquiera. Y no me refiero sólo al aspecto económico, también al nivel de maduración de cada persona. Para vivir esta experiencia al 100% es recomendable haber madurado sobre la idea y saber qué objetivo y qué metas se persiguen.

Hay que planificarse. El año sabático se presenta normalmente como un tiempo de descanso tras un tiempo de esfuerzo, y son pocos los que se lo pueden permitir. Haciendo un paralelismo arriesgado, podríamos considerar esta vivencia como una experiencia única.

¿Cuándo tomarse un año sabático?

Tomarse un año sabático es una decisión que requiere tiempo. Por eso considerar el cuando es fundamental para no dañar nuestra carrera profesional o nuestro proyecto de vida pensado para el futuro próximo. Algunos de los motivos por los cuáles debes dar un paso al frente son los siguientes:

  1. Cuando no tienes tiempo para descubrir qué te gusta ni qué pretendes hacer a largo plazo: Con un año sabático viajarás a tu interior más profundo. Una experiencia así te hará descubrir quién eres realmente. Conocerás qué te gusta y qué no te gusta. Tener tanto tiempo para ti mismo te evitará esas tareas rutinarias tanto en el trabajo como en el día a día y te permitirá centrarte exclusivamente en ti, aprendiendo a diferenciar entre aquello qué deseas y aquello que detestas. También entre aquello que pensabas que te gustaba y lo que creías detestar.
  2. Cuando tienes una espinilla clavada por no haber vivido una experiencia en el extranjero: Siempre has considerado que estando donde estabas vivías lo suficientemente tranquilo cómo para ir fuera a sufrir. Ahora piensas en salir de tu zona de confort para vivir nuevas emociones y sensaciones y ya no lo ves como un peligro, sino como un reto.
  3. Cuando quieres crecer profesionalmente: Tomarse un año sabático es una fantástica idea para aprender idiomas. Si lo planteas en estos términos y tienes una buena relación con el departamento de recursos humanos de tu empresa, quizá te concedan una excedencia de trabajo. Esto es, la posibilidad de irte un año y reservarte tu plaza para cuando vuelvas. De este modo evitarás quedarte en el limbo a tu vuelta.

¿Cómo hacerlo?

Aquí es donde viene tu trabajo de búsqueda, lectura y reflexión. Debes pensar primero en dejar atada y bien atada tu vida actual, sobre todo en tu modo de ganarte la vida. También en dónde te gustaría ir, y si es sólo un lugar o si por el contrario tu objetivo es viajar por todo el mundo.

En función de tus propias reflexiones personales, sólo puede recomendarte algunos sitios web donde encontrar el transporte a bajo coste y otros artículos y páginas que pueden ayudarte a elegir tu destino:

  1. Seguramente cogerás un vuelo para llegar a tu nuevo destino, así que revisa las compañías aéreas de LastMinute o Kiwi.com que suelen disponer de buenas ofertas. Sino, échale un ojo a los rastreadores eDreams o Rumbo para comparar precios.
  2. Para viajar de país a país, puedes optar por trenes o autobuses. SNCF, Rail Europe o Flixbus son alternativas excepcionales para ahorrar mucho dinero de transporte en tu año sabático.

¿Por qué hacerlo?

Sabático proviene del hebreo, šhabbat, que significa día de descanso. Nuestro actual sábado proviene de la misma palabra, el día de la semana en que debe interrumpirse el trabajo. Así pues, la idea esencial de tomarse un año sabático es que, tras un tiempo de esfuerzo, todo ser humano necesita un tiempo de descanso.

¿Llevas años trabando sin parar? ¿Estás saturado de tanto trabajo? ¿Necesitas un break para cargas pilas y volver con más fuerza y más motivación? Un año sabático podría ser lo que necesitas. Pero, ¿cuáles son los motivos fundamentales para decidirse a vivir la experiencia?

  1. Aumentarás la confianza contigo mismo: Tener que lidiar con gente que nunca antes has conocido y con situaciones totalmente imprevistas, harán sacar de ti lo mejor que tienes en materia social. Comunicarte aunque no hables su lengua, acercarte aunque la barrera cultural te aleje y en definitiva, socializarte como nunca lo habías hecho. Diluirá tus vergüenzas a la hora de defender tus opiniones o mostrar lo que realmente te gusta. Más confianza contigo mismo implicará también menos nervios a la hora de hablar en público, lo que podría ser interesante para relanzar tu carrera profesional.
  2. Aprenderás a ser más independiente: Los años sabáticos suelen usarse para viajar al extranjero o a cualquier otro lugar lejos de tu ciudad de origen. Es la manera más sencilla de desconectar de todo y al mismo tiempo de estar, digamos, realizando un curso de maduración intensiva. Enfrentarte a todos los retos por ti sólo, sin ayuda de nadie a quien conozcas, te hará sentir que ese año ha sido en realidad mucho más tiempo en tu vida.
  3. Vivirás una aventura constante: Con total seguridad, vas a conocer cosas distintas cada día. Nuevos estilos, hábitos y ritmos de vida. Nuevas maneras de comunicarse, nuevos temas tabú y viejos temas tabú que ya no lo son donde estás ahora. Objetos y tradiciones intocables que nunca habrías imaginado. Olores, sabores, texturas…Todo por descubrir.
  4. Siempre puedes retomar tu vida anterior: Un año sabático es sólo eso, un año. Aunque cuando vuelvas a tu vida y tengas la sensación de que el tiempo se paró, que tus amigos, familiares y conocidos siguen más o menos con sus vidas tal y como las conocías, tu notarás que ya no eres el mismo, algo dentro de ti cambió, y cambió para quedarse.