| Estado chileno apresa a periodista mapuche
Pascual Pichún Collonao es un joven Mapuche de 27 años, militante en la lucha por los derechos de los pueblos originarios.
Desde que se exilió en la Argentina, escapando injustamente de una causa inventada por las multinacionales que operan en Chile y por los terratenientes usurpadores de la Araucanía, comenzó sus estudios universitarios en comunicación en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.
Como alumno regular de cuarto año de la carrera, que cursaba con mucho sacrificio, participó como colaborador de la secretaria de derechos humanos de la FPyCS e integró numerosos proyectos de Extensión Universitaria y de Voluntariado, llegando a producir tres documentales sobre la recuperación de la memoria de los pueblos originarios con las naciones Wichi, Toba, Pilaga y Guarani.
Por su ejemplar desempeño en su carrera universitaria llego a obtener becas dentro de los diferentes proyectos en que participó, se desempeño además como ayudante alumno en las cátedras de Derechos Humanos y Análisis de la Información.
El pasado viernes 26 de febrero fue detenido en las calles de Temuco por los carabineros mientras caminaba junto a su hermano y se dirigía a ver a su familia, la cual no veía desde hace 6 años.
La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata manifiesta su preocupación por la situación del estudiante Pascual Pichún Collonao.
Pascual Pichún Collonao es alumno de la Facultad de Periodismo de la UNLP y se encuentra en el país desde 2005, tras haber obtenido por parte de las autoridades argentinas la residencia precaria. En tal sentido, la Facultad de Periodismo quiere expresar su apoyo y plena solidaridad con el compañero Pichún Collonao, al tiempo que apela a la comunidad educativa a brindar su apoyo y solidaridad. En estos momentos nuestra Secretaría de Derechos Humanos se encuentra haciendo activas diligencias para obtener mayor información y precisiones sobre su situación actual. A su vez, institucionalmente, se intensifican las comunicaciones con familiares y amigos con el mismo propósito. Pascual Pichún Collonao es también miembro del pueblo Mapuche y de su causa reivindicatoria. Se pudo saber que fue detenido este viernes por personal de inteligencia de Carabineros en Temuco, Chile. Pichún Collonao, de 27 años, es prófugo de la Justicia chilena desde 2003, cuando fue condenado a cinco años de presidio, conjuntamente con otros miembros de la comunidad Mapuche. En esas circunstancias, fue considerado, en un juicio claramente irregular, autor del atentado incendiario a un camión en 2002 en las cercanías del pueblo donde habitaba. Paralelamente, incluso, al padre de Pascual se lo condena, con una ley antiterrorista decretada por el dictador Augusto Pinochet. En la actualidad, las comunidades mapuches denuncian que esta ley es usada exclusivamente para causas relacionadas con la movilización del pueblo mapuche en Chile. El hecho se había producido durante una manifestación mapuche, en protesta por la ocupación de tierras por parte de empresas trasnacionales con asiento en Chile, caso por el cual además fue conminado a pagar una indemnización superior a los 11.300 dólares, pena que va en sentido contrario a lo recomendado por normativas internacionales en DDHH. Pascual, alumno de cuarto año, es colaborador ad-honorem en la secretaría de Derechos Humanos de esta unidad académica, además de integrar proyectos de extensión de la UNLP. Fuente: www.perio.unlp.edu.ar Para saber más sobre Pascual Parte de una entrevista publicada por ANRED
«Mi militancia empieza cuando mi viejo asume como Lonko. Yo ahora tengo 23 años. A los 15 ya empecé a trabajar políticamente en el secundario y a partir de una reivindicación muy fuerte de la identidad. Se trataba de ayudar a los otros chicos que venían avergonzados de su origen. Era un trabajo de quienes veníamos de las comunidades rurales hacia la ciudad de Temuco. Hablar de nuestra experiencia de la recuperación territorial comunitaria, un trabajo con los chicos del colegio, hablarles de la identidad mapuche y construir conciencia. Además estábamos en una organización que después la condenaron a ser terrorista, la CAM, con un trabajo de recuperación territorial y apoyar a quienes lo hacían». «Otro trabajo que hicimos fue el de ligar el trabajo de secundarios con el de universitarios, con un proceso de recuperación de espacios en la ciudad para el desarrollo de la identidad en la ciudad, como centros culturales y hogares estudiantiles. Cansados de pedir al gobierno una asistencia, los hermanos recuperaron un espacio para vivir mientras se estudia, como el primer hogar que es Las Encinas». «Esa fue mi militancia. Cuando terminé el secundario me metieron preso. En Chile y en Temuco está muy fuerte el movimiento mapuche. Es el movimiento social más fuerte. Los que quedan resistiendo son los mapuches, al resto los mató la dictadura. Tengo expectativa que me den el refugio y poder trabajar el tema mapuche acá». «Creo que tenemos que aprovechar mi caso y el de otros perseguidos políticos para abrir un nuevo tiempo, que podemos afrontar esto con mucha más fuerza, y no sólo entre los mapuche, porque está naciendo una nueva relación entre los movimientos sociales y eso es muy bueno. Me brinden o no el refugio político no es ningún final para mí. Creo que es un proceso que forma parte de la vida de cualquier luchador. Cuando asumimos la condición de luchador social ésto está claro. Son cosas que te hacés la idea de pasar, y cuando la pasás lo afrontás con conciencia y con fuerza lo que venga. Estoy en condición de afrontar cualquier decisión. Yo no voy a cambiar mi condición de luchador social mapuche ni mi sueño para el pueblo mapuche por una decisión judicial. Creo que es un sueño compartido con muchos hermanos que hoy están quizás en peores condiciones que yo. Mi viejo y mi hermano ahora están en la cárcel, y muchos otros hermanos que están clandestinos aún. Y el sueño se va a mantener, por mucho que nos metan en la cárcel, hasta que se haga realidad». Nota: * Chile es el único país latinoamericano que no ha reconocido su condición multicultural y aún no ha ratificado el Convenio 169 de la OIT, que establece derechos de los pueblos originarios sobre territorio, educación, lengua, entre otros temas de importancia. El gobierno de Michelle Bachelet, faltando a su promesa electoral, retiró hace pocos días su apoyo a la inclusión de los principios del Convenio 169 en la Constitución de Chile. Fuente: http://www.anred.org/article.php3?id_article=1432
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